viernes, 23 de enero de 2009

Volver a verte

Volver a verte. Abrazarte. Ver tus ojos vivos, rápidos. Cafés. Escuchar tu voz. Esa voz rara. Sentir que no la he escuchado lo suficiente. Nos encontramos después de un ensayo de danza. Danza. Te veo igual. Tal vez se asoma la fatiga. No hablas mucho. Pero tienes un brillo raro. Especial. Hablamos. Qué gusto verte. Tu abrazo es frágil. Me gustaría que me quieras más. Hablamos. De tu ensayo. Del mío. De las cosas que estamos haciendo Por La Vida. Y tus bebes, pregunto. Bien, lindas.
Te sientas. Comunicas. Tengo náuseas. Tu voz rara. Vacía. Clara y con eco. Por qué, te preguntan. Porque acabo de pasar por el lugar del accidente.
*
Qué accidente? La muy chismífera. Por una fracción de segundo me miras, miras la pared del lado, el techo. Muy rápido. Tus ojos vivos. Luego dices, Me pegaron un balazo.
*
Qué??? Dónde? Cuándo? Cómo así? En navidad, en Torrepa, en Barranco. Fuí a recoger un regalo. Para mi esposo. Un brazalete de plata. Bajé del auto, y pensé Qué monse, venir en navidad a Torrepa. Me pueden asaltar. Luego miré por la ventana del auto a la gente que estaba en la calle, barriendo, regando. Habían unos albañiles. Estaban trabajando. No seas paranoica. Me bajo del auto, toco la puerta del taller. De pronto veo una station vagon blanca, con un chofer manejando y otro hombre. Me jodí, pienso. Luego miro bien. El coplioto era un chibolo. Es un chibolo, pienso, mientras el auto se detiene y de él se bajan el chibolo y el chofer. Por instincto reacciono y empiezo a correr, pidiendo ayuda. Socorro, auxilio, corrí hacia los albañiles. Desaparecieron detrás de un triplay. Corrí donde las otras personas. Ya no estaban. Sólo quedaba una puerta abierta. Una mujer todavía miraba aterrada. Trato de entrar a su casa. Me cierra la puerta. Los dos choros me agarran en la puerta de la casa. Dame las llaves del carro. No terminé de decir que no. Sonó un balazo. El chibolo tenía una pistola y me miraba mientras me caía al suelo. También el otro hombre estaba a su lado, mirando. No recuerdo sus caras. Se disolvían, borrosas. Supe que me había caído el balazo un momento después. Ardía. Ardía como mierda. Era como si me hubieran puesto fuego en el cuello. El paso del tiempo se hizo denso, lento.
Me morí, pensé.
Me dieron.
*
Me acordé de mis hijas. Me resistí a cerrar los ojos. No me puedo desmayar aquí, ni cagando. Poco a poco, la gente comenzó a salir de sus casas. Los choros se habían ido corriendo, sin llevarse las llaves de mi carro. Llévenla a un hospilal, dijeron. Luego resultó que había que esperar a la policía. La policía llegó a meterme el dedo en la herida y preguntarme, Le duele, Sra.? Aquí, Sra? Yo respiraba denso y casi no podía hablar. Cuéntenos los detalles del hecho. En qué dirección venía Ud? A qué vino? Sra., sra. responda, por favor. Por fin, llegaron los bomberos. Entonces un señor me miró y me dijo, Hola, ya llegamos, somos bomberos, yo soy paramédico, tranquila, todo está bien.
Allí recién supe, que todo estaba bien. Me puse a llorar.
*
Me habían metido un balazo que entró por aquí y salió por aquí. Me enseña su hombro frágil de fémina, a la altura de la clavícula. En esa zona tan libre de violencia que es donde se ponen las babillas para hacerle botar los chanchitos a los bebes. Un hueco, chiquito. Casi se ve inofensivo. Casi pienso Y tanta vaina por esto. Luego ví su oreja. A 7 u 8 centímetros del hecho. Su sien, escondida bajo su pelo bonito. Sano. Humectado. Lleno de vida y con brillo natural. Entonces me entraron ganas de llorar. Me hice la loca y miré al costadito. Su pelo lindo. Lleno de vida. La bala tan cerca de la cabeza. Tres hijitas la menor de la edad de la mía. Huequito de un centímetro en el parietal izquierdo. Y nunca más risas. Nunca más abrazo. Nunca más mamá. Una foto en la sala de la mamá linda, joven, dulce, muerta de un balazo por un chibolo jeropa. Tanto, que le tembló la mano y perdió el tiro.
Tal vez sería su primera vez.
Tal vez lo hacía por necesidad.
Tal vez sólo era otro Codicia Lover.
*
En vez de eso, te estoy mirando. Te miro hablarme, contarme. Sonreír. Porque así somos los limeños, dados al chiste y al chascarrillo. Te abrazo, sin querer te huelo. Viva. Fresca como una lechuga. Te abrazo de nuevo y te digo, bienvenida al Club de los Mortales. Que es el club de los que hemos tenido la suerte de ver por lo menos una vez muy de cerca a la muerte. Porque ya nunca nada es igual. Después de la rabia de ver y tocar la trágica fragilidad, las alas de mariposa que tiene la vida, te llega una luz muy fuerte, que te puede cegar, como te puede iluminar. Los mangos saben más rico, la playa brilla en todo su esplendor. La sensación de los besos es más efímera, pero más dulce. El silencio se vuelve amigo. Y la verdad personal, la consecuencia, una necesidad impostergable. Aunque no siempre se logre y sea un trabajo duro. Pero un trabajo que realmente vale cultivar. Tiempo de tu vida que vives con gusto.
*
Te abrazo.
Sencillamente.
Como siempre.

14 comentarios:

Anónimo dijo...

excelente relato, a trazos trepidante, y ahondando sin tiempo en la reflexion del instante. Nada de palabreo, directo, bordeando y negando lo meloso y lo miedoso.
Publica en libro estas cosas.

K. dijo...

Guau.
Gracias:)
Abrazos,
K.

Limber dijo...

Hola!
Cuando escribes asi me inspiras a escribir :)
Se cuida abrazos amarillos!

Anónimo dijo...

ke opinas sobre esto?
http://es.youtube.com/watch?v=DLV6jaZFLro&feature=related
randy

Anónimo dijo...

Que lindo escribes.

De acuerdo con anonimo, publica.

Besos,

Lucia

marc dijo...

visita el blog de inner el pendejo (http://blog.innerpendejo.net/) y vuélvete adicto como nosotros.

pd.- el de las parafilias, te acuerdas?

rR. dijo...

inmortal como el anonimo rR. inmortal porque hasta ahora no muere. inmortal como todos hasta que sea la hora de morir.


gud bai.

Anónimo dijo...

que ahora que finges ser,poeta????????????,fuera de acaaaa!!!!!!!!

reinadecapitada dijo...

conmovedor

abrazos

JAVIER dijo...

Un gran relato que llama a la reflexion de lo vulnerables que somos, que la seguridad ya no depende de nosostros sino del destino.
Es triste darse cuenta que a pesar del tiempo transcurrido la idiosincrasia de mi gente no ha cambiado: frente al peligro salvese quien pueda.
Un abrazo.

Saludos desde Japon.

PD: Sabias que en Japon la Virgen de Guadalupe no solo esta en las iglesias? Aca unas fotos.

Libelula dijo...

Me has dejado hueca, sin sentido aparente, todo eso me ocurrio en un segundo.
Ya no importa si tu escrito esta chevere o no, lo que hiciste es como una pintura en el lienzo del alma.
glup!
bso

Alonso Alegría dijo...

Verdaderamente bueno, K. De verdad bueno. Tienes El Don. Beso. A

Denise dijo...

eres lo maximo.

nea dijo...

Kareen, que lindo leerte, es como volver un poco a Perú, a las pizzerías de Procuradores, al templo de la luna...dónde puedo encontrarte? me parece que no te llegan mis mails.
dul Nea