miércoles, 27 de noviembre de 2013

Melancolías y Manifestaciones - Lola Arias - FAEL

Ayer fuí a ver Melancolía y Manifestaciones en el FAEL. Una obra bonita, triste, muy bien planteada, limpia y sentida. Es el relato de una hija acerca de su madre y la depresión nerviosa de la que es prisionera. La depresión nació el mismo año en que nació la hija, que coincidentemente es el año en el que estalló la dictadura en Argentina, 1976.
El montaje, impecable, se sostiene sobre recursos sencillos pero efectivos, el relato testimonial de la que llamaremos La Hija, música en vivo, video proyectado sobre una escenografía que es versátil y efectiva, la voz de la madre verdadera, original, actuada en play back por la actriz que representa a La Madre, y en especial, lo que a mí me resultó más conmovedor fue la presencia de otros cuatro actores, todos sobre los sesentaicinco años, aprox. Ellos me hicieron sentir la realidad de La Madre, sus blandas clases de gymnasia, sus manifestaciones políticas - por ser gente que vivió en verdad el tiempo de los desaparecidos-, la innegable llegada de la vejez, la proximidad del desenlace, la impotente pasividad del que está condenado a ser un espectador. El deterioro. El olvido. La resignación.
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Tomé muchas notas durante el espectáculo, pero ahora me parecen anecdóticas y nada más. La obra estaba dividida por secuencias con un título. Cada uno de estos cuadros representaba una de las facetas de La Madre en relación a su contexto y a su enfermedad, como por ejemplo LAS DOS CARAS DE MI MADRE, secuencia en la que hablaba de su madre deprimida y su madre eufórica, cosa que hay que haber sido familiar de un maniaco depresivo para comprender en su terrible magnitud. El enfermo posee, como ella misma dice, las dos caras del teatro, y tú nunca sabes cuándo aparecerá una, y cuándo la otra... Conozco a alguien que le sucede lo mismo.
O EL DINERO, que narra la generosa cleptomanía de la madre, ya que le da por robar cosas para hacer regalos, o como la ACOMPAÑANTE que cuenta que tuvieron que contratar a un acompañante terapéutico para la madre, ya que cuando estaba sola no sabía si estaba viva o muerta, o EL SUICIDIO, deliciosa secuencia en la que oímos la voz de la madre desde los labios de la actriz, contándonos cómo ha pensado suicidarse. Tirarse del balcón, por lo efectivo, por lo mismo es bueno tirarse al metro, porque luego, viste, pasan los vagones y pasan y se shevan la tristeza, el vacío... Las balas, no, es muy sucio, imagináte todo regado de sangre, no... No es lo mío... Y con las pastishas... y, el problema siempre es que alguien te encuentre, te salve y te quedés ni aquí ni ashá, como en el medio, viste...
Los gestos pausados, sostenidos en su propio tiempo de La Madre, su manera desarticulada de hablar, siempre como para ella misma, como hacia adentro, haciéndose difícil de comprender para quien intenta comprenderla... La languidez física de la Hija, sus ojeras naturales, la melancolía de su voz, de su mirada, la resignación, su vientre inflado, porque ahora, también ella será madre y sabe, que la depresión es una enfermedad hereditaria, como ella misma dice, Una joya, que se lleva en la sangre...
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Fue el final lo que más me conmovió. El momento en que relata una anécdota en la que ella, muy niña, se come- nadie quiere recordar, ¿una pastilla? ¿un blister entero?, nadie recuerda-, las pastillas antidepresivas de mamá. La llevaron a hacerse un lavado gástrico, y la Madre lo narra con una soltura, con la irresponsabilidad de una niña que comprende el atractivo por las pastillitas pequeñas de color rosa y termina diciendo que Nada, pero vos estabas perfecta, vos, a vos no te pasó nada... La Hija, nos dice que se pregunta si esas pastillas no la convertirán en una suerte de Aquiles, siente, que tomarlas fue como que la sumergieran en la laguna del remedio pero que le quedó la sospecha de haberle quedado en el talón un punto en el que podría llegarle un día la flecha de la depresión. Y tumbarla irremediablemente.
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Yo conozco a alguien que también le provocaba con frecuencia suicidarse. Pero a ella le daba en el día de la madre, en navidad, todos los años, a la grande. Nada de pavo, al carajo los regalos, me encierro a llorar y a gritar que voy a suicidarme. Cerraba la puerta de la casa por dentro, nadie más que ella tenía la llave. Yo conozco a alguien que cuando estaba eufórica era la persona MAS MARAVILLOSA DEL MUNDO, y que luego, cuando caía, pegaba duro, tan duro, con golpes y con palabras, como nadie. Yo conozco a alguien que me decía con frecuencia que un día llegaría a su casa y la encontraría muerta de varias semanas, pudriéndose y llena de gusanos. Pero no me daba la llave para poder ir a chequearla cuando se deprimía y descolgaba el teléfono. Y así pasaban semanas, pensando yo, segura yo, de que ya se comían los gusanos al ser que más había amado en la tierra, pero que si acaso estaba viva y le tumbaba la puerta , me iba a tragar con zapatos por joderle la chapa... Yo conozco a alguien por quién daría la vida que a veces me dice que yo un día le dije que la iba a matar. Yo eso no lo recuerdo. Juro que nunca lo dije. Pero ella tampoco recuerda todo lo que hizo, o tiene una explicación para todo lo que hizo. Yo también tengo una explicación para lo que pasó: estaba enferma, muy enferma de depresión. Enfermedad en esa época considerada simple capricho. Enfermedad de la que aún casi no se sabe nada, y en la que los remedios parecen enfermarlo a uno cada vez más. Enfermedad que se roba y te mata a quién más quieres y te trae de regalo a su gemelo malvado. Enfermedad que contagia, cierra la garganta de la alegría y nunca más te deja sonreír sin tener en el fondo ganas de llorar, asombrado, abrumado, confundido por la inesperada presencia de la felicidad. Sí, conozco esa enfermedad. Es un cáncer que contagia.
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Tal vez por eso la obra no me conmovió tanto. Mis espectativas fueron muy grandes. Comparado a lo que yo conozco, esto era un paseo por los Campos Elíseos, galletitas con mermelada de naranja a las cinco con té inglés. Me hizo recordar a una amiga con la que me encontré precisamente hace poco, muy conmocionada, porque la habían asaltado y la habían mañoseado y tocado y ella estaba aún aturdida - aunque había sido un par de días atrás- y me decía que se sentía vejada, violada. No, le dije, Tuviste suerte, mucha suerte. Muchas de las mejores actrices que conoces, han sido abusadas, violadas de verdad. Yo sé que te sientes mal porque te tocaron tu florcita, pero créeme, no es lo mismo que te la revienten. Tuviste suerte, mucha suerte. Es posible que ella me haya odiado un poco por minimizar la inmensa violencia de la que fue víctima. Pero en verdad, hay cosas mucho peores, y hay que salir adelante intentando dejar de llorar. En todo caso, el infierno personal es siempre el infierno de uno, uno y sólo uno sabe cuánto cuesta y cuánto duele. Pero es bueno no perder la perspectiva. Hay infiernos peores. El mío fue mucho peor que el de la Hija. Pero hay otras Hijas, con infiernos mucho peores que el mío.
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Dicen que la depresión es hereditaria, y yo creo que es así. Pero creo también que, hasta cierto punto, uno puede (y debe) combatirla a muerte con suma responsabilidad. Intentar ser felices sin destruír al resto es el gran arte de la vida para los depresivos. Y rogar a Dios con toda el alma, para que no haya motivos reales para caer en una real, profunda depresión.
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Ese pantano personal donde no entra la luz del día.
Ese lugar viscoso y tibio, sucio de mierda milenaria, asentado en las paredes del alma.
Ese lugar sin eco, donde no llega voz alguna sino la tuya propia.
Y es la voz de un monstruo enfermo que te odia.
Ese útero sin Dios.
Esa manera de perder la vida.
Ese agujero negro,

negro,

negro,

negro.

*
*
*

Epílogo: Así se titulaba la última secuencia. Aparece La Madre sentada en una esquina como en el grabado de Durero titulado Melancolía, con sus alas de ángel, con todas sus cositas robadas, con sus cientos de cajas de antidepresivos regando el piso, cantando sola una canción ininteligible... Las persianas se cierran y ves proyectada la imagen de la madre real, que es en verdad quien canta, sentada sola en una banca de jardín, sola ella en su mundo de tristeza, sola para siempre, sola desde la médula, sola a pesar del verde que la rodea, de la cámara que la filma, de la hija que la espera.
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Sola para siempre, su canto inaudible confundido en el rumor sordo del universo.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Bolognesi en Arica

De no haber sido por el enorme aprecio a mi gran amigo Alonso Alegría, no hubiera ido de ninguna manera a ver una obra titulada "Bolognesi en Arica". Qué pepinos me importarán a mí los militares y sus dilemas, sus rollos de delimitaciones, sus jerarquías fálicas y esa espantosa, absurda respuesta que brindan inflados como pavos gordos y como si fuera motivo de orgullo: "recibía órdenes", justificando así cualquier alucinante aberración. Tira de vacas. Ovejas.
No se me culpe. Soy de una generación sin héroes, que no ha visto a los militares hacer más que estupidez tras estupidez, incluída la inconcebible, magnífica corrupción que corre por las venas del cuerpo militar. Para mí, siguiendo mis referencias históricas contemporáneas, militar equivale a estúpido, tarugo, incapáz, ladrón, demagogo, violador, asesino impune, prepotente, bruto, inculto, cobarde, estrecho de mente, de gracia y de espíritu independiente. Son como ovejas caníbales asesinas, un íncubo innecesario a nivel mundial.
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Existe, sin embargo, un único tipo de evento militarizado que me conmueve profundamente, aunque también implique, casi siempre, el derramar sangre. Y esa es La Resistencia.
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La Resistencia, con mayúsculas. La Resistencia del niño que no se deja abusar por sus compañeros/padres/maestros. La Resistencia de la hembra que no deje que le pegue su amado marido. La Resistencia de la gente sencilla que no quiere que contaminen la tierra, porque ellos sí, la saben sagrada. La resistencia de los varones que no quieren invasores que violen a sus mujeres y humillen a sus hijos. O que los humillen a ellos mismos, porque tienen sentido de la honra. La Honra. Y entonces sus hijos, se convierten en todos los niños de su tribu/país. Y las mujeres anónimas y su ventura se convierten en el destino de la mujer propia. Y entonces nace un sentimiento, heroico, en gente pequeña que ensancha a conciencia su corazón y permite que se vuelva tan grande, tan inmenso, y acepta el dolor de ese crecimiento con tanta grandeza, que contempla incluso el sacrificio propio, hasta la muerte acaso, si es necesario. Nacen entonces los verdaderos héroes.
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Porqué ahora que somos más inteligentes/avanzados/interconectados somos más imbéciles y mucho más cobardes y egoístas? Pregunto. Me da mucha curiosidad.
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Alonso Alegría es un muy querido amigo. Pero tus mejores amigos, son los que más quieren y esperan de tí. Por lo tanto son tu peor público. Sabía que durante la temporada oficial Bolognesi había sido- increíblemente- aplaudido como un rock star, eso me despertó la curiosidad. Llegué tarde al Teatro de la Plazuela de las artes, donde una encargada -militarizada, verde, más verde que una lechuga- me impidió colarme en nombre del amor al arte. Cumplo órdenes, me dijo, y yo la odié toditita con su uniforme de ejército teatral y todititas sus credenciales. Espero el intermedio con otros incautos, para ver aunque sea el segundo acto y no quedar mal con mi amigo. Qué fiaca ver una obra tan comenzada. Igual me quedo.
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Lloré desde el minuto tres después de la apertura del acto con un títere que hacía del ex-presidente Piérola, es que eso estuvo muy gracioso. Todo lo que vino después, estuvo emocionante, triste, desesperante, alucinante, todo, menos gracioso. La misma sensación que vivo día a día cuando escucho las noticias de los que rigen ahora mismo y desde siempre nuestro país. Hubo muchas cosas que me conmovieron hasta el rimel corrido. Ojo que la sala tenía la luz encendida. He llorado igual, y no era la única, para nada. Lloramos a moco tendido varios en la sala... muy emocionante. El público aplaudió de pie, y quería seguir aplaudiendo. Si algún día la reponen, la veré de nuevo, pero desde el primer acto ;) , aunque tenga que amordazar a la encargada.
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Una suerte de profesora le enseña al público la historia de Bolognesi. Entre el público se encuentra una chica  tan bastamente estúpida como la modernidad misma. A la niñata ni le interesa la historia, ni guarda ningún respeto por el estúpido sacrificio de estos llamados héroes. Los encuentra simplemente idiotas, así como son de idiotas sus constantes preguntas a la profesora. Excelente personaje y excelente recurso dramático para que nos cuenten una historia que creemos que ya conocemos sin que nos quedemos dormidos en el intento. En escena, están también presentes los protagonistas de esta historia, Bolognesi, todos sus generales, sus mensajeros e ingenieros y tres rabonas. Las rabonas eran las mujeres que acompañaban a las tropas, que como no gozaban de ningún tipo de logística organizada por los altos mandos para la comida, costura, enfermería y demás, fueron de suma importancia durante la guerra. La triste guerra con el país hermano de Chile, con quienes habíamos combatido no hacía mucho hombro a hombro para expulsar a la entonces abusadora España de nuestra Latinoamérica, ya que, como dijo Bolívar, Para nosotros, la patria es Latinoamérica. Ya desde allí estamos llorando. Porque es verdad. Latinoamérica es y debe ser siempre una sola sangre, un solo amor, una sola familia y un solo corazón. Somos una gran familia que debe mantenerse unida contra toda manipulación... ¿cuándo olvidamos eso? ¿Cuándo empezamos a dejar que vendan nuestra patria? Y la gente como yo se pregunta lo mismo que la boba estudiante: ¿Qué será la patria? ¿Con qué se comerá eso que no se ve ni se toca pero se moría y se muere por ella? ¿Qué es la Patria? ¿Una Diosa Milica? ¿Una idea facha? En estos tiempos en los que esa palabra ni se reconoce, no parece tener ningún sentido sacrificarse por ella. Como se dice en mi tierra, para cojudos, los bomberos.
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Pero por esa razón murió este heroico grupo de gente: por defender el honor de la patria (Qué es eso?!?) Pues viendo la obra, fui comprendiendo qué era eso. La Patria no es sólo la tierra que luego los políticos venderán para sus bolsillos. La patria, es todos los valores que nos representan como grupo humano: el sentido de la libertad de acción y opinión, el respeto a otras creencias, el respeto a nuestros valores, principios, a nuestras ideas básicas. La patria, en nuestro caso, es la idea de la libertad y la justicia para todos, sin diferencias. Y se practica en nuestro territorio. Son nuestras costumbres.Y aunque esa es una idea, y aún no hemos logrado ponerla en práctica, es la idea de un mundo mejor y más justo, y por eso, debería valer la pena morir. Bolognesi sufrió el abandono en Arica, tuvo que tomar decisiones solo, con sus generales. Y tal vez fue mejor así. Porque el bulliying territorial no puede ser permitido, y se requieren hombres y mujeres con mucho temple y buenos líderes para hacerle frente. Y si no hay buenos líderes mejor que ni los haya, y así actuamos según nuestra conciencia, que casi siempre nos lleva por el camino del deber, que, a la larga y una vez cumplido, es lo que da mayor satisfacción. Así que eso era morir por defender el honor de la patria. Así que la Patria no era una puta adicta y decadente que todos usan y desechan y que se vende sin respeto alguno al mejor postor. La Patria era otra cosa, y valía la pena defenderla.Mira tú.
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¿Qué se toca en una ocasión como ésta? ¿Qué canción se le puede regalar al general que espera en el desierto, completamente incomunicado, las órdenes y refuerzos de una tira de políticos politiqueros que le darán la espalda? Qué se toca en una ocasión como esta, se preguntan las tres raboncitas, que al inicio acompañan a las tropas, y que, hacia el final, conmovidas por el coraje colectivo, se convierten en soldaditas. Como hombres, dicen. Sin miedo a la muerte y con tanto miedo a ser violadas. Ellas se quedan en el morro a contar cañonazos propios y ajenos y a ensayar una canción, una que por favor no sea La Viuda Alegre, para el valiente, el admirable general abandonado con sus tropas en el desierto. ¿Pero, qué se toca en una ocasión como esta? Donde se está dando la vida por el país, por gente que ni se conoce ni se abraza, por el futuro de la patria, qué será eso, la estudiante en el público escucha y pregunta cada vez más impotente, Porqué el general no se rinde, porqué es tan cojudo, porqué es tan suicida, y ni lo uno ni lo otro, señorita, y es que sin órdenes la conciencia dicta: Resistiremos.

Viva el Perú, clama muy bajo Bolognesi en una de las últimas reuniones con sus jefes de tropa, y ellos responden bajo, llenos de amor y furia, viva el Perú, porque el Perú es más que estos malditos que nos dejan como a Juan el Bautista clamando en el desierto, porque el Perú es más que este abandono, esta cacha, esta sorna con la que no responden a nuestros pedidos, el Perú es un gran amor, un gran amor que no se veja, y se protege como a una mujer, como a un niño, hasta la muerte. Viva el perú, gritan callado, han venido a pedirnos que nos rindamos, y es ese grito ronco y quedo un pacto sagrado sellado incorruptiblemente por el sacrificio, por la muerte inminente. Porque no somos gallinas para morir o correr como gallinas. Un soldado aterrado por los cañonazos se acerca al general y le dice Nos están bombardeando y he descubierto un código, señor, nos están bombardeando en morse, ¿Qué dicen? Nos escriben con los cañonazos y nos dicen Lemings, Lemings señor, ¿Qué son los Lemings? Pregunta Bolognesi y el soldado aterrado, le cuenta que son unos animalitos que viven en las islas y que cuando están amenazados se tiran todos juntos al mar, Eso es lo que quieren señor, le dice el soldadito aterrado, Que nos lancemos al mar, ¡que nos suicidemos como lemings! Bolognesi calmo le explica que, tal vez si escucha mejor, escuchará otros códigos que digan otra cosa, como por ejemplo, Leiva (miserable general que nunca llegó con los refuerzos) está llegando...
Los personajes de la obra se lucen todos. El ingeniero que sin querer le enseña el camino a los chilenos para sortear las minas que él mismo puso, que viene a advertirles a los peruanos que serán sorprendidos por el este, y nadie le cree...
Porqué no te rindes, le pregunta la estudiante al general. Porque no puedo defraudar al Perú, le dice el general. Pero si el Perú ya te defraudó a tí, le reclama la estudiante, ya desesperada por el sacrificio inminente de las tropas. Y Bolognesi le responde, Por el futuro de la Patria, y la mira profundamente, como si supiera en el fondo de su corazón que esa misma estudiante unos siglos después no sabría nada de él, le importaría un apio su historia y sus razones, lo confundiría con Rasputín. Sin embargo, la chica reflexiona bajito, Qué seríamos sin Grau y Bolognesi, ¿Cómo dices? Le pregunta el general. Ella le repite mirándole a los ojos, Que qué seríamos sin Grau y Bolognesi. Y se lo pregunta con lágrimas en los ojos, pero lágrimas de orgullo y agradecimiento, de admiración, como se mira a un padre o a una madre que lo ha dado todo por tí. Qué seríamos sin ustedes que nos dieron el honor de sabernos una raza valiente, independiente, fiel a si misma. Qué seríamos, sin dignidad. Sin siquiera la idea de la dignidad. Ustedes, nos permiten caminar con la cabeza en alto.
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Luego de ver el general Bolognesi que sería abandonado porque el presidente Piérola creía que él era civilista y no pierolista, el general hace una triste reflexión: Los políticos, no tienen bandera. Y sigue siendo así. No les importa el país, ni la gente, ni el honor (con qué se comerá eso), ni mucho menos la Patria o la Pachamama tierra que los alimenta y los parió. No tienen bandera. No tienen ley. Son unos malditos que se venden la selva, la costa, la sierra y hasta los morros que quedan. Seguro hay algunos que valen. Lástima que esos trabajan de verdad, y por eso no los conocemos.
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Hay orden de silencio porque el enemigo está cerca. Las tres soldaditas han decidido qué cantarán y lo único que quieren es cantarle a su general antes del combate, porque luego quién sabe. El general desconcertado y desesperado les permite tocar su pieza ensayada para la ocasión, pero muy bajito. Las tres músicas comienzan entonces, casi inaudible de bajito, a tocar con sus xilofones y flautitas una frágil pero poderosa melodía: es el himno nacional. Un actor soldado entra a escena desbocado y explica jadeante que han sido engañados, que el enemigo ya está subiendo por el este. Ha llegado la muerte. Y ahora qué hacemos, pregunta una soldadita. ¿Y ahora qué hacemos?, pregunta Bolognesi, Ahora... ¡que nos escuchen! Y cantan entonces todos los actores el himno a grritos, a voz en cuello, como si en ello se les fuera en verdad la vida, como si el fútbol no existiera y la pasión del hombre fuera defender lo que considera justo, y el público canta con ellos, y la gente llora de amor y rabia, porque ese mismo amor por nuestra patria sigue vivo pero es visible más que nada en nuestro amor por el ceviche peruano, porque nuestros padres actuales de la patria dan asco y pena, como entonces, como siempre, cuántos peruanos clamando en el desierto, cuántos Bolognesis abandonados, cuánto peruano digno e ignoto. Y los líderes famosos son sólo estos perros que nos avergüenzan tan profundamente y que nos hacen sentir a veces, que nada parece tener sentido ni destino.
*
Pero no es con esta sensación con la que dejas el teatro. Dejas el teatro llorando de rabia pero también llorando de orgullo y compasión, engrandecido, agradecido. Y así me siento ahora. Gracias general Bolognesi. Gracias a todos sus jefes en combate. Gracias a tí, Grau. Gracias a los actores, que por ratos me hecían olvidar que veía una representación. Gracias por su pasión y compromiso. Y gracias Alonso, por escribir esta obra, esta obra que desempolva a estos peruanos que nos hacen sentir héroes también a nosotros, por recordarnos que no somo hijos solamente de Garcías, Fujimoris, Montesinos, Toledos, Humalas. Gracias por recordarme que hacer lo correcto a veces desespera y parece inútil, pero que es en verdad, la única opción posible... gracias.
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*
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Mensaje final:


Resistiremos.


martes, 27 de agosto de 2013

1.1 Examen

Mi perro está viejo, ciego. Acaba de nacer mi segundo hijo, es un hombre. Un hombre. El 6 es mi santo y ya van llegando los primeros invitados fantasmas.
*
Puenting
Banda de rock
Aprender 5 idiomas
Hacer teatro, cine, tv, locuciones
Escribir un blog, teatro poesía, cuentos, todo inédito
Tener perros: Mini, Lion, Azul, Cherry, Indy, David La Mota
Tener gatos: Victorius, Cerúlea, Legolas, Estrella, Lima, Luna
Hijos, abastecer nietos: 2
Tener y cuidar amigos, amigas
Tener rosales y arañas
Viajar
Viajar
Enseñar
Aprender
Conocer seres fantásticos
Perdonar todo
Olvidar todo
Soledad

Yo nunca estuve sola, (por fuera).
Yo siempre estuve, (por allí).

Y ahora, esta sensación seca. Pirata en barco de arena. La pena me ha secado la razón.  El interés, (no sé qué pasa en Siria, se que ahora hay muchos sicarios y no mucho más). Cierta sal me escuece los ojos. Trato de soltarme. Un toque. Uno más. (Es un sueño y estoy frita, apanada, apenada.)

Existe una persona tan tan importante. Siempre creyó en mí. Ya no.
Ya no sonríe. Ya no perdona. Ya no comprende. Ya no le hace gracia.
Estoy sola en la estratósfera y aprendo de nuevo a sonreír. Es súmamente difícil. Por lo de la presión. O por cualquier juego d palabras que se preste en la frase precedente.

*
Este, es un río cualquiera.

*

Ríete, pe!
Ya no te ries
Ya no me hablas
Por eso estaba fría
Había muerto y no me había dado cuenta
Qué pena.
Qué frío.
Cómo estorban los poemas cargados con verdades como mulas.
Cómo pesan los cielos que se caen
son un mar inverso que confirma:
el mundo está al revés.

lunes, 29 de abril de 2013

En Casa

Una horas antes yo había muerto, o tuve muy claro que así debía de sentirse. Había besado luego una cabecita húmeda, mínima. Sabía, a pesar de mi seminconciencia, que ese besito pequeño era el sello a muerte de una vida nueva. Una vida nueva no sólo para ella, sino también para mí.
Unas horas después, cuando desperté, pedí a mi hija, y me trajeron por fin este paquetito mínimo, este dulce envuelto, este cachorrito de ser humano, ya limpio y seco. En ese momento mi cuerpo la pedía desesperadamente, como si fuera un organo propio faltante al que estuviera viendo fuera de mí. Una suerte de sed terrible. Por fin me la dieron. Era tan chiquitita que casi no pesaba y tenía miedo de que se me fuera a chorrear por algún costado. No hacía ruido y era hermosa, hermosa como el mejor amanecer. Entonces pude abrazarla. Había esperado nueve meses para hacerlo.
*
Mi corazón creció. Se expandió de golpe y la emoción de la explosión me hizo llorar profunda, quedamente. Los ruidos de la habitación desaparecieron, y nos quedamos ella y yo en la oquedad, en una suerte de lugar intermedio entre la vida y la muerte. Estaba cargando a mi hija. Mi hija de verdad. Muerta de miedo y de amor la abracé con fuerza -como me dijo una vez una nana que se debía hacer para quitarle a los niños el susto- y la besé. La ví de nuevo. Era tan bella, tan frágil. Mi corazón creció de nuevo. Lleno de coraje. Yo te voy a proteger, le dije en mi mente, y la besé. Yo la protegería de este mundo enfermo, del hambre, del frío, de la ignorancia, de la tristeza, del dolor. La protegería contra todo, incluso de mí misma.
Incluso de mí misma.
*
No le tuve más temor a los fantasmas. Armé todos mis frentes contra ellos, fortalecí mi mente, fortalecí mi ejército con oraciones y conjuros. Me convertí en algo más fuerte. Alguien que transita con naturalidad entre los dos mundos, una suerte de bruja. Poderosa de pronto, caminaba por mi casa en las sombras de la noche y confirmaba que ya no tenía más miedo: yo era la guardiana, la dragona, la leona, la gran bruja. Mis aliados son de luz y son fuertes, las sombras escapaban de mí. Mi poder perceptivo también creció de golpe, como cuando un gran mago le brinda a su guerrero un don. De pronto podía sentir el frío de mi bebé, o que se moría de calor. O sentir hambre cuando ella sentía hambre, o sed. Aprendí a sentir también cuando ella simplemente quería que esté cerca. Este nuevo don es grandioso. Automático.
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También comprendí pronto que mi antigua vida había terminado. Su dolor era mi dolor, su frío mi frío, su percepción de la vida mi felicidad o desgracia. Para mí ya no había vuelta atrás. Porque noté también que su ausencia, apesar de ser tan chiquitita, implicaba la mía propia. Si ella moría, yo moriría con ella, aunque siguiera viva. Mi vida dependía del aliento de ese ser mínimo, frágil, inexperto, recién llegado al mundo. Mi vida dependía de ella. Gitana desde siempre, acostumbrada al desarraigo y a matar el dolor arrancando la raíz, reconocí que esta raíz era demasiado profunda.Si las cosas salían mal, no la podría arrancar, jamás. No me molestaba que dependieran de mí, sino darme cuenta de que la calidad de mi vida, de pronto, dependía totalmente de otra persona. Mi corazón creció otra vez, lleno de coraje nuevamente. Yo crecería. Asumiría esta realidad y cualquier otra. Mi corazón crecía a fuerza, en la fé, por elección, porque el miedo era tan grande que sentía que podía implosionar y convertirse en una pasa. Fe. Magia. Estaremos bien. Mi corazón creció en esperanza. No había esperado nueve meses. Había esperado, sin saberlo, toda la vida.
*
Los días pasaron. Mi bebe creció y yo con ella. Me persigno por conjuro antes de decir nada y después. Casi nunca hablo de ella por internet, por protección. Crece ella, hermosa y buena, hábil e inteligente, dulce y sabia. Y yo crezco con ella. Cada día. Cada instante. Y crecer ya no duele. Por fin es natural. No duele atenderla, ni trabajar por ella, no duele nada. Sólo duele su dolor. Y el dolor mío, el gran dolor de antaño, tampoco duele como antes. Limpio, doblado y perfumado, está protegido en un cajón. Ya no le temo, ni lo rechazo, pobre. Mi hija sabe que mamá guarda un mar de tristeza en un cajón. De vez en cuando se escapa y me arremolina. Yo comprendo. Ahora comprendo casi todo. Lo invito a venir conmigo. Hacemos tortas juntos, y panqueques, y he aprendido a abrazarlo, porque pobre dolor, se siente solo. Antes de dormir lo baño, lo arropo, lo perfumo y mi nena y yo lo metemos con ternura en el cajón de vuelta. Despacito para que no despierte. Mi hija me besa la cabeza y yo me hago superfuerte, me convierto en una gigante y empujo el cajón. Vamos a dormir, le digo a mi niña, vamos que te leo algo. Y allí se queda mi dolor dormido, y mi niña me ensaña el camino de regreso, la vía de vuelta a la alegría simple del presente. Me regresa a la vida con su risa fresca y su urgencia de cosquillas. Con su voz cristalina. Con sus mil preguntas lúcidas que requieren de google y de mi total presencia.
*
A veces se molesta y me mira o me habla con rabieta. Entonces me hace recordar a mi mamá. Me imagino a mi viejita chiquitita, llena de rabia por sabe Dios qué esta vez, pero solita y minimini y sólo una pequeña niñita. Abrazo a mi hija entonces. Encuentro la paciencia que me falta, la esperanza para besarla. Si mi vieja hubiera recibido más cariño, me imagino. Si no hubiera llorado tanto de niña, tan sola. Así que beso a mi hija y siento que reconstruyo la historia, pero desde otro ángulo, desde otro enfoque, en un lugar distinto donde siempre brilla el sol y te espera una cosquilla y un vaso de limonada fresca y dulce. La vida, es mejor, es mucho mejor. La vida, finalmente es vida. Este corazón cosido mil veces se ha hecho grande y ocupa casi todo el espacio con tanto trabajo que hacer, con tanto amor que dar, con tanto aroma a panqueque.
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No me arrepiento de no estar en otro lugar.
Aquí es precisamente donde quería estar.
Con ella y con mi tribu.
En casa.
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Dedico este post y el anterior, Entumecida, a todas mis amigas mujeres. A todas. A las que tienen hijos, y a las que no. A las que los perdieron por voluntad propia. A las que los perdieron por voluntad del cielo. A las que los perdieron en un supermercado o en el metro y casi se mueren de un infarto, y luego los recuperaron. A las que no pueden tenerlos. A las que ya tienen tres. A las que tienen un compañero al lado, y muy en especial a las que no lo tienen. A las que saben reír. A las que están locas. A las que son un dramón y a las que se pasan de prácticas... A todas, a todas, a todas... A las que están cerca, a las que están lejos, y a las que ya no están...

Las quiero amigas, con toda mi alma.
*
Y para tí, Mirritu, que eres mi muy mejor amiga ;)

martes, 26 de marzo de 2013

Entumecida

Qué lindo sería estar embarazada: no moverme de mi cama, no trabajar, no pensar en nada, solo esperar horas interminables hasta que por fin pudiera cargar a mi bebé en brazos, brazos que estarían gordos, fofos, posiblemente estriados, cansados, ansiosos. Qué maravilloso sería compartir mi cuerpo con otro ser que se forme en mis profundidades más oscuras, sentir sus pataditas desesperadas por escapar de tanta madre. Qué delicia, ver mi cuerpo deformarse, ponerse inmenso, inenarrable. Rebalsar. Tener de pronto unas caderas tan inmensas que me recuerden a todas mis madres y sus abuelas, tan inmensas que rebalsen incluso el gusto popular. Que no le gusten ni a los albañiles, que les gusta todo talla XL. Sería estupendo, estar tan llena de amor que no pueda respirar, que no pueda dormir, que no pueda pensar. O pensar sólo en gases, todo el día, o en cómo evacuarlos de un cuerpo que revienta o simplemente vagar en pensamientos gaseosos, infértiles, ociosos. El tic tac del reloj. La dulce espera.
*
A mí no me gustan los dulces. Los encuentro empalagantes, innecesarios, exagerados, obtusos.
A mi no me gusta esperar.
A mí me gustan los deportes de riesgo, incluídas las fiestas y el amor.
A mí me gusta ser ligera, no pesar, trepar árboles, mejor si es en copas.
A mí me gusta sentirme deseada.
A mí me gusta ser mamá, pero no la parte que conlleva de bestia de carga.
A mí no me gusta lloriquear, ni vivir quejándome.
A mí no me gusta estar atada a nada a la fuerza.
A mí no me gusta el dolor, ni el aburrimiento, ni el tedio.
A mí no me gusta sentirme invisible, menos aún estando inmensa.

Estoy muy, muy aburrida.

A mí no me gusta, que Dios sea hombre.

Quiero correr. Saltar del malecón y salir volando. Estirar alas invisibles y volar hasta las nubes en las que quedará un hueco celeste por donde pase. Quiero tomar una tabla y correr las olas de mi mar verde, quiero tomar una mochila y tragarme el mundo, aunque ya no tenga fuerzas, aunque tenga mucho sueño, aunque ya no me quede qué soñar. Quiero montar caballo junto al mar, beber cocteles con mis amigas, emborracharme con mi marido y hacerle el amor hasta dos días después. Amanecer sin saber dónde, muertos de risa y sed, con ganas de reír y amar más, de no ver televisión, de no leer, con ganas de ir al mar. Tengo ganas de estudiar, de irme a Buenos Aires a ver teatro y comprar ropa, a patonear y comer bifes hasta reventar. Tengo ganas de viajar a la selva, a no hacer nada más que pasear en peque peque sin miedo a algún bicho que pueda destruír mi salud. O estar en Cuzco callada, sentada en las ruinas de la ciudad, callada, y sólo sentir el viento helado en mi cara viajera. Quiero actuar, y que no me vean sólo siete limeños encultecidos, o un millón de televidentes atontados a posta, quiero hacer arte, vivir en el arte, respirar y comer arte, soñar poesías, metáforas. Quiero trepar cerros y en la cima comerme un pan con pollo y tomar una cocacola, que no se cómo, imagino helada. Quiero hablar con los delfines y también con las ratas. Quiero volver a casa y besar a mis hijos, a mis padres a mis hermanos. Quiero reventarle la cara a cabezasos a unas cuántas personas. Quiero ver a mis amigos. Quiero beber con ellos como un día. Quisiera un instante dejar de morir esta muerte lenta que es la vida cotidiana de la dama común.
Quiero tantas cosas y no entiendo porqué sigues leyendo, también tal vez tú quieres lo que te pertenece por
sueño propio y no lo puedes asir, como en uno de esos sueños donde a uno se le escapan los caracoles.

Quiero tanto.

Por ahora sólo puedo ser una mota de polvo estelar,

y

aprendo, sin humildad ni paciencia,

a

flotar.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

21.12.2012

Acabé el colegio y me fuí a vivir a Cajamarca. Luego volví a casa y al rato me fuí a Cuzco. Cuzco antes de los grifos Shell, antes del serenazgo, antes de luz del sur y del permiso pagado para entrar a las ruinas aledañas a la ciudad. En ese tiempo y tierra mágicos escuché de golpe las dos noticias frente a una fogata en casa, de boca de parceros viajeros que compartían conmigo un té: Se viene el fin del mundo, será en el 2000, y no, será en el 2012, como lo predijeron los mayas, como sucede si coincides el calendario gregoriano, aquí se comen los años biciestos pero si los incluyes no es en el 2000, es en el 2012... Me impresionaron mucho estos testimonios que tomé inmediatamente como revelaciones. Tal vez porque me gustaba la magia y creer en profecías o la aventura y vivir tiempos de grandes cambios. Talvez porque sentía en el fondo de mi corazón que era una verdad innegable. O tal vez simplemente porque habíamos fumado de la misma pipa y estábamos todos igual de locos. Como fuera, recuerdo esa noche clara entre tantas, el misterio revelado, el pavor, el frío seco, inmisericorde de la sierra, la lejanía de mi familia, la incertidumbre, la soledad, el brillo de la revelación, el rumor estelar.
*
Pasó el tiempo y llegó el 2000. Yo estaba en la escuela de teatro, enamorada perdidamente de un tipo brillante, divertido, egoísta, generoso, dulce, cruel y obsceno que vivía en Yerbateros. Más allá del camal. Más allá del terminal terrestre. Cerca a un parquecito pequeño con rosas y una pollería con el pollo más rico del mundo. Había tenido en mi mano el pasaje para irme con mi hermana Silvia al Cuzco, a recibir el año nuevo del 2000, donde estarían todos nuestros amigos. Y se lo había regalado. La planté, muerta de amor y pánico, sin querer dejar a mi Andariego suelto, sin querer dejar a mis viejos solos, sintiendo que la ciudad de Cuzco iba a colpasar. Le dije a Syl No vayas. Ella me miró con lástima, intentó convencerme y se terminó yendo con otra amiga a la Ciudad Sagrada. Yo recibí el año en Yerbateros, con un vestido fino de encaje rojo, bailando en la calle incendiada de tantos muñecos ardientes y no hablo de chicos guapos sino de muñecos que se hacen con ropa y se queman y arden como piras iluminando la ciudad. La ciudad en llamas y yo en el corazón de la ciudad ardiente, espumante helado en mano, en tacos, siguiendo a mi amor al infierno. Terminamos en Barranco, en casa de Rafael, cuando todavía tenía en casa jaguares. Estaban asustados e inquietos con el ruido de las bombardas de año nuevo.
*
Nada pasó, y yo ya lo sabía. Lo había sentido. No sería ahora. Sería en el 2012. Cuando lo dijeron los Mayas. Cuando coinciden las fechas al convertir el calendario lunar al gregoriano. Aún nos quedan 12 años, pensé, dije. Parpadeé. Una gota cayó del cielo sobre mis labios. Sentí que alguien pasaba a mi lado. Una bruma. Una brisa. Parpadeé... y los doce años habían fluído como un instante de agua clara bajo el puente. Y aquí estamos. A pocos meses de la debacle, del círculo de fotones, del aro de meteoritos, del día de completa oscuridad, de los planetas de nuestra galaxia alineados todos con el centro de la misma, que es, por cierto,  un inmenso agujero negro, de la aliación de latinoamérica con oriente y medio oriente nuclear y la llegada a una nueva guerra fría, de la locura, de la desconfianza, de la ambición y el sin sentido...
Mi lado racional me dice lo que dice mi padre y es que todo se va a arreglar. No sabemos como, pero el Hombre encontrará el camino. Y que ya ha visto el fin del mundo cinco veces en su vida como para andar creyendo en pavadas.
Pero el otro lado de mi cerebro, el que me recuerda a mi madre, me dice que haga maletas,que  me abastezca de agua y comida y que busque refugio y consulte los oráculos YA. Y que vaya de una vez al dentista, que luego va a ser un infierno la vida sin dentistas.
*
Hoy pasan los días serenos, como a la espera de que llegue el planeta Melancolía y reviente la tierra para siempre, o no. Mis cosas están en cajas porque me estoy mudando finalmente, a una casa hermosa desde donde se huele el mar y por esquinas, se ve. Pienso en mis plantas, en que la casa no tiene jardín, en la terraza convertida en jardín aéreo. Pienso en dónde almacenraré las cosas para que no se las traguen las ratas o las alcance el agua. Voy al doctor. Pinto. Paso mucho tiempo en silencio, soñando con mi vida en mi casa nueva, rodeada de cajas que rezan frágil por todos lados. A fin de año mi piano estará restaurado y afinado, y mi hija por si acaso habrá aprendido a nadar. Me destroza el momento de la supuesta despedida, saber que papá no vendrá conmigo si salgo el 21 de diciembre del 2012 de la ciudad. Mi valiente papá se hundiría con su barco antes de escapar. Se quedará aquí. Y a mamá, mi adorada mamá, a quién injustamente nunca le diría para que me acompañe, porque le temo y temo el efecto que crea en mí. Ella, que tal vez sea la que más me amó.
*
Me imagino sobreviviendo con mi hija y mi marido grandote. Me imagino un mundo miserable donde todo empezará de nuevo y se necesitarán brazos fuertes y mentes amplias. Me imagino canosa, soñando con una tina de agua caliente con burbujas y un espumante helado, con cocacola polar y todas las delicias culinarias de mi tierra, comiento caldo de lata (y rata). También me imagino sobreviviendo a mis paranoias de fin de milenio, sintiendo que he vivido casi toda mi vida adulta a merced del miedo de algo que, evidentemente, jamás sucedería, yendo a terapia, tomando mis caramelitos para el pánico, la ansiedad, la soledad, la tristeza, el desamparo, como siempre, gozando el verano 2013 con el sol castigando mi piel oleosa, el olor a coco inundando la vida, el cielo azul, las nubes blancas, el mar fresquito, una cerveza helada, una buena amiga y un cebiche en El Silencio o en Caballeros, o mejor aún, en San Bartolo. Me imagino haciendo mi vida, feliz, llena de nuevas esperanzas y nuevos temores, seguramente. Haciendo castillos en la arena con mi hija, como todos los veranos. Sintiendo que en el planeta de los orates, he renacido.
*
Sólo quisiera un par de cosas de aquí al 21 de diciembre del 2012, por ejemplo: aprender a absorber la esencia de cada segundo presente. Aprender a soñar y no caer. Aprender a sonreír siempre. Aprender a organizarme. Aprender a decidir y a gozar la delicia de la vida cada vez más y mejor.
*
Querido Papá Noel:
Este fin del mundo, me gustaría mucho aprender a vivir.
PD:
Las galletas son venenosas ;)
K.

miércoles, 13 de junio de 2012

Hogar, 1.

He llegado a casa. Me desplomo sobre esta silla frente a este espejo sobre esta mesa gris de fórmica sobre este frío. Descanso en casa mi desplomo. Gozo el fresco. Suspiro hondo lloro un poco por alivio sin decoro.
lloro.
Leve alivio rebalsa un ojo discreto una espalda que no tiembla una resignación discreta un cierto morbo este dolor reconozco después de tanto este dolor motor este dolor amor este dolor verdad este dolor palabra de amor este dolor silencio este dolor poesía.

No te preocupes, me dice Draculina 2, así llegué yo hoy día. Ya se pasa. Ya vas a estar mejor.
Sonríe. Dulce vampira. Calzo tu dolor de madre de hija de tres niñas. Quisiera llorar a cántaros ahora pero es tarde y el maquillaje se corre y si se corre se corre también el hechizo el tiempo el tiempo el tiempo corre como el rimel en el ojo indiciplinado aún no he comenzado a maquillarme, aprovecha, ojo, libérate y fluye tres dos uno ahora suficiente.
Ya nos vamos.
Hay que irse.
Hay que estar aquí.

martes, 8 de mayo de 2012

Día del trabajo 1

Para nosotros no hay día de la madre, ni primero de mayo, ni veintiocho de julio, ni cumpleaños. No somos prostitutas. Tampoco somos policías. O bellacos.
Somos actores.
Sólo vanos actores.
Qué es eso además del dinero fácil y la vanidad? Además de la fama inútil, generalmente malaprovechada?
Una joven compañera, bailarina de formación, me dice durante las funciones de Drácula, No soporto estos espejos en el camerín. No puedo dejar de mirarme. Ese es el primer paso, le advierto.
Luego comenzarás a destruírte. Aléjate todo lo que puedas del espejo.
Nosotros, no somos nada importante, pienso.
Somos casi una cosa.
En el mejor de los casos.
En nustros sueños.
Una cosa:

Un espejo.
*
Un misterioso espejo.

martes, 7 de febrero de 2012

Cucaracha Cool

Ojalá pudiera cambiar el mundo a mi gusto con un sólo post.
Ojalá, con uno sólo, viviéramos en un mundo donde se respete al ser vivo, no sólo al humano, donde se respetaran las tradiciones - no sólo las humanas - sino también las de otras especies, por si la estás pegando de gracios@ y ya estás pensando en alienígenas. Donde se respetaran las ideas nuevas, las antiguas y las elecciones propias. Donde no existieran las etiquetas, y cada uno descubriera naturalmente qué es lo que desea y qué es lo mejor para él.
Ojalá un post, escrito con tanta pasión- y sin embargo siempre sólo un estornudo ante la cyberesfera-, lo cambiara todo. Cambiara los presupuestos y priorizara la educación. Limpiara la corrupción política y personal mundial. Alimentara a los niños, los liberara de los pedófilos, de las madres torturadas y torturadoras, posibles asesinas. Imagínate qué tal post que oriente y occidente respetaran sus valores y vivieran en armonía. Un post más encantador que la mejor colita reef. Mejor que la mejor campaña de descuentos de cualquier tienda. Más cool que cualquier pérdida de tiempo en hablar de lo cool mientras el planeta se recalienta. Lector idiota, ¡no te vayas! No dejes de leer. Aquí voy con las frivolidades y los chistes, no cierres ahora la página pensando pasu que tal rollazo, lee un poquito más, te juro que al final, te cuento un chiste buenazo. Lectores de otro tipo, no se den por aludidos.
Ojalá un post acabara con el concepto Magaly y cambiara la envidiosa mentalidad de todos los que la ven y así le dan poder y comida. Un post que libere las riquezas excesivas de los angurrientos. Un post que alimente a los que ya no tienen vuelta atrás por la malnutrición. Un post que acabe con todo lo feíto del mundo, manyas?
*
Con todo lo feo en tí, en mí, en ell@s.
*
Pero se requiere más que un post. se requiere más que tener claras las ideas y ser muy very listo smart. Requiere más que tener agallas y ponerse durante un par de años de carne de cañon. Requiere astucia. Requiere un compromiso, traducido en macho: cojones. Requiere paz, preparación, entrega y una gran sonrisa interior. Requiere constancia. Requiere comprender que sólo no vas a cambiar nada. Tal vez a tí mismo y entonces hay esperanza. Existe una causa, tú sabrás cuál es, que te espera y lo sabes y como persona, deberías encarar esa causa y su correspondiente dosis de esperanza para la humanidad.
*
Para eso, lector, el mundo necesita TU CARA. No te escondas en excusas idiotas. No pienses que hay unos que nacieron para el bochinche y les gusta salir en cámaras. No le dejes el trabajo a ellos. No le dejes el trabajo tampoco a los políticos. ¿No ves el resultado? Luego te quejas. El trabajo tienes que hacerlo tú también. Hemos sido criados entre empleadas domésticas, madres y tías que nos han mimado y han hecho todo el trabajo por nosotros en la infancia. Ya no hay infancia. Sin justicia y ecología mañana puede no haber infancia. ¿No te importa? Entonces sí puede ser el momento en que dejes de leer y te ocupes de cosas más importantes para tí, como ver a un psiquiatra o a un maestro ayahuasquero que te cure de tanta mierda propia acumulada que ya no te permite sentir empatía, es decir, el dolor de los demás. Lo que, por cierto es el principio de la psicopatía, ojo.
*
A mí también me gusta Versace. A mí también me gustan el placer y la playa. Sólo que no puedo evitar preguntarme si realmente soy coherente conmigo misma, todo el tiempo. A veces, no lo soy. Pero cada día siento que mucha gente que me rodea, ni se lo pregunta.
*
Tal vez necesito un psiquiatra, verdad? O un maestro ayahuasquero. Porque la gente que anda pensando en estas cosas y sobre todo DANDO LA CARA por ellas, es gente loca, pues.
*
Osea, que roche, ps.
*
*
*
Tu chiste, me lo contó mi hija:

-Había una vez... y fin.


*

lunes, 10 de octubre de 2011

Enflaquezca ya

Aunque no lo quiera ya estamos oyendo campanitas y villancicos y todavía no ha pasado ni Hallooween. Esto significa sólo una cosa: El verano, está cerca. Asumámoslo.
Recientemente he notado que quien me ve me dice Qué Flaca Estás. Y yo noto en sus rostros una extraña suerte de gesto desaprobatorio, yo no se si ya me ven muy flaca de verdad y estoy al más sexy estilo perro chino, o si lo que sucede es que también ell@s, desean enflaquecer, y su Qué Flaca Estás viene acompañado de un subliminal Cerda Maldita Porqué Yo Estoy Tan Gord@.
Yo siempre he creído, que una persona justa debe demostrar su nobleza compartiendo sus secretos de flaquitud y belleza.
Así que para ustedes, con todo mi kariño, mis trucos dietéticos.

Paso 1
Deprímase.
Deprimirse corta el hambre. Debe mesurar cuánto se deprime, ojo que la depresión total mata la libido y no coger, engorda. Si deprimirse le crea un efecto contrario y le provoca comerse una Mistura completa, obvie este primer paso y alégrese mucho (aunque sea por esto).

Paso 2
Convide.
Trague lo que le de la gana, pero convide la mitad.
Así, Ud. no tragará en exceso -principal razón de engorde-, comerá lo que su cuerpo le pide -por algo será que su cuerpo tanto le pide ese chocolatín-, comerá sin culpa y lo más importante: el mundo le amará.

Paso 3
Coma sin culpa.
Consecuencia casi directa del primer gran esfuerzo que conlleva el paso 2 arriba mencionado. Si Ud. convida, llevará a cabo un acto de desprendimiento tan duro y doloroso que uno siente que es adelgazante de por sí: la renuncia al tragarlo todo uno solo. Sòlo imaginarlo duele tanto, que adelgaza. Uno realiza que de pronto, no es más un tragón de mierda sino un mártir del sanguchito, una beata del chocolate, un asceta de la parihuela. Sentirá una aureola de picarón pacífico que lo coronará e iluminará, iluminará su corazón y la panza de los demás -que es donde, para ciertos orientales, se alojan los sentimientos-. Si siente una caricia sobre el hombro será Dios o la miel del picarón que chorrea, para los efectos, da lo mismo.
Convide y coma sin culpa, saboree cada instante, deguste, utilice sus papilas gustativas al extremo, póngase lúdico, imaginativo, no es un almuerzo al paso, es un momento de gloria. Disfrútelo lenta y plenamente. Y no sienta culpa de expresarse con onomatopeyas de tipo mmmmmm... ahhhhh.... o ufffff .... o incluso expresiones más complejas como qué ricooooo o delicioso.
En síntesis, intente gozar, que eso no engorda y es gratis, pero eso sí, depende totalmente de uno.
*
Finalmente, busque una alternativa al sanguchito, fume, beba pisco puro -no cerveza, eso es sabido que saca guata-, tome valeriana, tenga sexo. Matice sus vicios.
Nada en exceso, eso sí.
*
Eso es todo.
Un abrazo huesudo,
K.

lunes, 3 de octubre de 2011

Tres muy buenos blogs de un solo escritor

Tengo que recomendarles este blog a los aficionados a la ciencia ficción y a los paranoicos - como yo- del tiempo apocalíptico del que somos testigos casi mudos.
Felicidades, Diego. Muy buenos.

http://elexile.blogspot.com/
http://bloglosultimosdias.blogspot.com/
http://blogfindelostiempos.blogspot.com/


jueves, 22 de septiembre de 2011

Los chuzos de mis manos - parte I

Curiosa pero no extrañamente este último año y medio me he vuelto sumamente aficionada al Pisco. Puro. Pisco: aguardiente de uva originaria del pueblo de Pisco, Perú, con nombre quechua de ave marina y color ausente. Cristalino, honesto, mágico y salvaje. Nacido entre las líneas de Nazca, los desiertos del sur y las tierras de las Brujas de Ica, este brebaje espirituoso puede destapar las cabezas más pobres, los corazones más duros, las piernas más pudendas. Todo esto es cierto, venga a ver, encontrará pobreza e injusticia, ruinas y restos de temblores, pero también excelente comida y fuertes hechizos, venga a ver. Nomás no se nos quede hechizado por allí, a menos que se quede para invertir. Sí. Pisco. Con la excusa de que es excelente para guisar, ahora siempre hay uno, o lo que de él queda, en la cocina. Luego pasea. De la cocina, al cuarto, al baño, al cuarto nuevamente, a la sala tal vez y luego de vuelta a la cocina. Tengo ya tantas botellas de pisco en casa, -cristalinas, transparentes, todas de la misma marca- que las he juntado y voy a hacer un instrumento musical con ellas, de ésos que son de llenar con agua botellas y hacer así un botellofón de botellas de pisco con aguita de colores.
Gran cosa, el pisco.
Sólo no muy recomendable para hacer jardinería.
*
Ahora recuerdo:
Me dijo Te vas a cortar, yo le dije No y me rebané el dedo. Me detuve cuando sentí el golpe, no por el dolor sino para ver de qué tamaño era el corte, o si mi dedo seguía allí. Me gusta la jardinería. Tengo buena mano para las plantas. Manos frías, para algo tenían que servir, para no quemar las hojas, dicen. Mi jardín es hermoso. Chiquitito, pero hermoso. En Huachipa aprendí mirando cómo los hombres cortaban a machetazos los cercos. Ahora que extraño mi barrio de árboles, me meto a mi jardín y cuchillo de cocina en mano, lo pulo.
Ah, es agradable. Es muy agradable.
Cojes con la mano izquierda las greñas de las matas salvajes y las cortas de izquierda a derecha de abajo hacia arriba, con la mano derecha. Así es, haces un movimiento tipo X . Es como un acto de protección, un antiguo conjuro contra las energías malíferas que las plantas detienen. Es delicioso de hacer. Yo siento una especie de antiguo poder corriendo por mis venas y liberándome a la vez, como el viento fresquito en el desierto. Será la naturaleza. Se corta con un ritmo y una cadencia. Se convierte en una suerte de mantra. Es algo espiritual. Más no debe hacerse en piscos.
*
La sangre manaba gruesa y lenta, pero inevitable. Mientras entrábamos a la casa pesada, atropelladamente, recordé aquel cuento del Gran Gabo, Tu Rastro de Sangre en la Nieve. Ese momento literario me hizo sonreír y también el hecho de pensar en eso justo en ese instante, mientras dejaba todo regado de sangre e iba haciendo un desastre por todas partes. El desequilibrio, la sorpresa, la extrema acción de la escena se congeló por un segundo en ese recuerdo que nunca existió, esta imágen , este hilo rojo de sangre sobre la nieve blanca. Un hilo, que si te fijas bien, es un pequeño río.
Le dije Yo he estado en la Cruz Roja, déjame hacer, y me encargué de mi herida. Listo. Shastá. A dormir.
*
A la mañana siguiente mi almohada estaba manchada de sangre. Mi colcha, mi ropa. Ciertas paredes, el baño. Mis documentos, recibos, cartas. Había tenido el respeto etílico correspondiente por mi hogar y había intentado limpiar la noche anterior, pero el cadáver se me había escapado por todas partes. Gotas y huellas, trazos del dedicidio por todos lados. Imaginé naturalmente, que así debían sentirse los asesinos, perseguidos por el rastro de sangre de sus víctimas y sus dedos acusadores.
*
Me puse cáscara de huevo y mi dedo se curó. Al día siguiente me dolía tanto que no me dejaba dormir. Pero lo peor son las trazas, los restos del hecho. Me siento en el baño y juá, mi ojo descubre una mancha nueva en la pared. Paso por la cocina y juá, alguna mancha incordia asomando por allí. Es más, me corté el dedo hace casi un mes y en este momento estoy viendo una nueva mancha en la pared de mi sala, una gota viajera sobre la pared blanca. Mi casa blanca. Mi sangre roja sobre mi casa blanca. Mi sangre roja cerca a los juguetes de mi niña, mi dedo cruelmente herido. Destrozado. Aniquilado por mi tánatos innato, por mi tánatos involuntario, indomable. Escondo el dedo. La cicatriz es grande. Casi invisible.
*

viernes, 22 de julio de 2011

soloedad etilica

Ingreso. Me pregunto si aun recuerdo la contraseña
Ingrata de mierda , machaco, pienso. Estoy escuchando en loop chanchan, què quurioso tìtulo, como tan importante ciudad mìa, mìa, porque soy peruana y chan chan es ,mìo. NO me importan esta noche las faltas, no pienso cxorregir un pito. porque estoy suficientemente borracha coo para escrttibir y en este instante es èste u regalo de sibnceridad. no corrijo un pincho y que carajpo. Esta puta, maravilosa deliciosqa y maternal puta bvida.
Imgreso. es jueves y la mente saca su proximo disco no estoy allì porque no tengo nana. a perra fugò como aniie. La proxima vez pienso, la proxima vex serè una hijaeputa. No lo serè patrañas. Creo demasiado en la puta luz. Làstrima que mi gen siciliano no està suficientemente activado ymi gen no es siciliano es salentino y esos son unos relajados toy jodidA.
Aguanta q pongo chan chan ota vezç
No me gusta chatear. Siempre trae problemas.
Voy a releer la verborrea. Puta realidad- Juro o corregir NA.

*
Ya . Me demorè en encontrar el asterisco.
Chan chan de nuevo que mierda. Quiero tomar absenta con Satie. Eso si lo corregi por que satie es un puto genio sòlo por haber escritos las gnossienes, no las gymnopedies, gracias bro, por ese purto sentir.
Que deliciosa la vida, incluso cuando miserable que deliciosa. han chan. Buenavista. Pisco quebranta italia queirolo a solas y aguanta que ponmgo de nuevo chan chan- Què bueno quen no estas conmigo, asì no t aburres con lsa musica.
tengo en este instante, puesta una peluca corla, bob, cekleste. los tacos me los quitè- Nunca salì de casa. Amo a cobain y a courtney tambièn,. salu paloi,a. Y vàyandde todos al carajo. Digo, los que no comprebdan . Puta vida, tan hermosa.
Trengo un conejo peludo y blancvo. Sodpecxho, qure èlk lo sabre todo.

martes, 7 de junio de 2011

Telegrama Transoceànico


Desaparecì y ahora se puede decir llegò un pirata y me raptò del barco S.S. Nostalgia donde iba yo tan incòmoda. Llegò èl, peludo sonriente y con el brazo tatuado y asì me anda llevando por los mares desde hace ya un rato. Estoy presa en su nave. Parece que voluntariamente. Mi trenza larga ha crecido y se enrosca a su barco como una planta, no se que le pasa. No sè què le puedo hacer. Sufro de hechizos, sospecho del capitàn. Este pirata algo le echa a mi comida.

Me dice un perico, desplumado y con arete,

que èl

sospecha

lo mismo

de mì.

viernes, 29 de octubre de 2010

Malestar o acerca de Ser Prisionera del Mautilus

Leyó Ud. correctamente. Mautilus. El Mautilus es una suerte de Nautilus materno. Un lugar en el que la mayoría de mujeres somos prisioneras durante - dependiendo de la química de cada cuerpo- cinco, diez, quince días al mes. El encierro natural, el viaje submarino mensual titulado SPM. Los días más brutos de la vida de una fémina. Sus días más salvajes. Sus abismos más hondos. Y esa sensación constante, ese deseo de perderse una en el fondo del mar. Donde todo es verde. Donde nada duele. Donde todo es curado por algas magníficas y frías temperaturas que nos mantienen libres, lejanas a la podredumbre de la emoción y sus calores.
Hoy sábado emitirán en RPP (y también el domingo) Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino, de nuestro pata Verne. Más pata de V. Llosa y de A. q mío, pero allí vamos. Mi amigo A. - que es digno de tal letra- me invitó a escribir el guión, la versión para radio de la novela original. Eso es lo que se emitirá el sábado y el domingo. La versión de mi guión de radio grabada, actuada, musicalizada, el viaje a bordo del Nautilus donde fuera prisionero el profesor Pierre Aronnax.
Dos semanas me tomó escribirlo. Ya estaba el guión prácticamente completo. Pero no podía. No podía terminarlo. No sabía por qué. Sencillamente no podía, como cuando acercas demasiado dos imánes de igual polaridad. Demoraba el final. Podía cerrar uno simple, sin mayores complicaciones, pero uno no puede cerrar uno simple, porque uno no es uno simple. Uno es más complicado que el sistema de flotación del Nautilus. Uno es un laberinto. Uno es el fondo del mar. Así que nada, amigo A. disculpe Ud. pero mire aquí le muestro el avance no se diga que una es una floja pero verá, lejos estoy del final. Me parece que estoy lejos yo. Me disculpa un tantito, pero creo que estoy en esos días en que la química de mi cuerpo me secuestra, me disculpa pero creo que ya soy prisionera, le juro que desearía estar con Ud. en tierra firme y presentarle un final decente de una vez por todas de este guión del cacho, pero sabe, estoy sumergida, no soy ya dueña de la voluntad de mi humor o de la lógica de mi razón, intento no naufragar no se preocupe Ud. sabe que es un tratamiento de rutina, nada más, mensual, quincenal, constante. Quisiera, pero en este instante no puedo, describirle, descifrarle, las características de este evento que me sumerge en los más fríos abismos de los que parece jamás podré escapar- aunque dicen , es ése uno de los regalos de la vejez- . Lamento mi ausencia de mí, y esta tendencia detestable a buscar las orillas como los pájaros ya muertos para siempre de amor se estrellan en las lunas, buscar las orillas del mar para entrar hasta sambullirme y es entonces, es entonces que me crecen braquias, maestro, es entonces que una membrana fina cubre mis ojos y es cuando me deslizo me pierdo para siempre durante días plateada de pena. Busco. No sé qué pero busco. Ya no me pregunto qué busco. Sólo agradezco cuando algo encuentro. Y así me doy cuenta. Ya sé porqué no puedo terminar este guión de michi que me tiene quemándome las pestañas. Por que yo voy a bordo de esa nave. Conozco bien a ese capitán alegre y curioso, como al sombrío y desgarrado vengador. No puedo despedirme de Nemo. Porque yo soy Nemo. Yo estoy allí, a bordo de esa nave de extraña fosforecencia, que en algún momento tomaron por un animal. Yo soy eso. Soy todo ese cuerpo. Soy el remolino final, donde confluyen todos los mares, he muerto en el Maelstrom más de una vez. Dicen haberme visto en los mares septentrionales del Pacífico. En estos días en los que soy prisionera de mí soy capaz de ver maravillas, la Atlántida, bosques de coral, especies sobrenaturales, cosas que no podría captar de no estar en el silencio natural del fondo del mar. Veo todo. Incluso lo que no deseo ver. No hay manera de escapar de aquí. Sólo esperar que llegue el momento indicado y... volver a saltar a tierra. En eso, se parece más a los secuestros alienígenas que a otra cosa lo del SPM, por lo de su inmediatez a la hora de ir y venir. De pronto está una bien, de pronto záz, ya estás con zapatos de plomo y escafandras recorriendo el lecho marino. Ojo varón, para que se desasne y no rebuzne cuando se comunique con una fémina con seguras intenciones copulativas, los días del SPM son PM, es decir, son los días anteriores, los días pre- Drácula. Los días del Conde son un paseo en los campos Elíseos a comparación del Gran Dolor. La Gran Paga. La Megatristeza Cósmica Previa.
Habrán notado que desapareció el último post. Kojudópolis es también un poco un submarino (o un sumbarino? ;))
A veces se le ve, a veces desaparece en altamar.

lunes, 23 de agosto de 2010

Vuelta y Aparte

Das vueltas y vueltas. No sabes cómo volver al barrio. Aquí todos te conocen bien, no hay lugar a engaños. Tarde o temprano tenías que enfrentarlo. Y aquí estás. Has apagado todo, te has escapado un rato, has traído todo, el tabaco, el fuego, tu corazón. Nada falta, sino el coraje. El sentido del humor. La confianza.
Tus amigos lo saben bien, cuando desapareces es que estás por allí muriéndote así que tienen el buen gusto de - a veces- ir a tu rescate. Muchas veces se ahorran el esfuerzo por que saben que tú eres fuerte, eres fuerte, eres fuerte. Ellos saben que tú la haces. Todos saben que tú la haces. Y tú también, lo que te llega francamente a la teta, quisieras no poder, a veces, quisieras ser la mujercita moscamuerta, a veces, quisieras ser la princesa dormida que espera al príncipe que vendrá, oh sí, el vendrá, y no esta suerte de cosa guerrera en la que te ha convertido la carretera.
Te ves al espejo y ves que por lo menos, con este último embate, no has perdido la gracia. La gente puede entenderlo superfluamente, como pura vanidad, pero no es eso, es mucho más que eso. Es que cada marca en tu piel es un mapa de dolor, y hay cosas y hay personas y hay hechos que no merecen dejar una sóla huella en tu cuerpo.
Así que no has estado escribiendo. De qué? Te preguntas. De qué voy a escribir. De la decepción? De la rabia? Del absurdo? Te vas a quejar, vas a zapatear en público, vas a llorar? Qué es eso. No sabes. Esperas. A que regrese la lucidez. A que asome el humor. A que se disipe esta niebla de desencanto que te deja con tanta sed. Garganta seca. Necesidad de pisco, tal vez. No vas a escribir emo. Para eso ya estás grande. Te estás callada. Dejas el tiempo pasar.
Te sorprenden las cosas que te desencajan, un tanque de agua municipal, ciertas calles, el recuerdo de los arreglos de flores que disfrutabas tanto armar. En silencio. Notar que tu mano no es la misma, has perdido alegría y con ella, sazón. Sabes que pasará. Sabes que un día pasará. Es más, de pura rabia, ya sientes la risa adentro tuyo como un mar, como una inmensa y aún lejana catarata, reirás, reirás hasta llorar y cada lágrima abrazará el camino de la otra, la anterior, la desolada, recorrerá su rastro de sal cubriéndolo con un yodo nuevo, cosas de la química de Dios, reirás, reirás y reirás hasta caer dormida, de placer, de risa, de perdón, de esperanza.
*
Por ahora, sólo combatir todo este gris. Todas estas ganas de huír hacia adentro. Orden y trabajo. Y a veces, un par de ojos fieros, secretos, que te recuerdan que además de ser burro de carga eres mujer, que además de ser madre eres mujer, que además de estar enferma de rabia y pena eres tú. Y que por eso, aunque te joda, la vas a hacer.
La vas a hacer.
Por ahora, ya escribiste otra vez. Te gusta. Quieres volver a leerlo.
Eso está bien.
Eso está mucho mejor.

lunes, 16 de agosto de 2010

ATTACA- taller de desarrollo personal a través del teatro

La creación de este taller es una de las cosas que me ha tenido lejos de ustedes, pero vale la pena.
La vida realmente es como un teatro. No somos los mismos en todas las circunstancias. Cambiamos para sobrevivir, mientras intentamos seguir siendo fieles a nosotros mismos. Algunos parecen actuar con mayor fluidez. Otros tenemos mayores dificultades, factores en contra de nuestro desarrollo como la timidez, la rabia contenida, el autosabotaje, la falta de confianza en determinadas situaciones o personas, la desidia, la desesperanza, la falta de motivación, entre otros.
Siempre se dice que un taller de teatro sirve para fortalecernos. Este no es un taller de teatro con un montaje final. Es un taller que te brinda las herramientas del teatro, para que tú aprendas a utilizarlas y aplicarlas en los campos que tú necesites. En tu trabajo, con tu familia, contigo mismo y en la zoociedad.

El taller ATTACA consta de 10 sesiones de tres horas:

Clase 1 - Venciendo el temor. Aprendiendo a reírnos de nosotros mismos.
Clase 2 - La Columna Vertebral. Estudio de la columna como eje de la imagen que proyectamos y de los estados que genera su postura. Prácticas.
Clase 3 – La Voz y el uso de ella.
Clase 4 – La Fuerza Interior. La meditación y visualización. La importancia de la mentalización.
Clase 5 – El lenguaje no–verbal. Qué comunicamos con nuestro cuerpo sin saberlo.
Clase 6 – El manejo de un público. La memoria física.
Clase 7 – Enfrentar la escena: La construcción de un personaje. El discurso.
Clase 8 – Impro. Bases del arte de la improvisación.
Clase 9 - Presentación individual de cada tallerista.
Clase 10 – Presentación de un proyecto de desarrollo personal. Repaso de las técnicas aprendidas, de los objetivos alcanzados y de los campos que necesitan continuar fortaleciendose a nivel personal. Fin del taller.

CLASE ABIERTA : Viernes 20 de Agosto, Centro Cultural Peruano Británico, Jr. Bellavista 531.
Teléfonos: 6153625 - 6153627

INICIO DE CLASES: 3 de septiembre
.

Los espero!
Pasen la voz!

Gracias ;)
K.



*ATTACA es una idea original de Kareen Spano K. Todos los derechos reservados.

(Esa kc!)

viernes, 13 de agosto de 2010

Crítica a mi chamba - Desencuentro por Pancho Tuesta

Crítica al corto Desencuentro, corto que protagonicé en el 2008. Me caen buenas flores, pero el q escribe es mordaz. Interesante artículo.
Gracias!

miércoles, 7 de julio de 2010

No jodan...muy gracioso., ORACIÓN DE PITUCAS

Muy gracioso!!

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Rezo de pitucas



"Santo papi, darling que estás en lo más top de todos los tops.
Nada que ver con quien se meta con tu nombre.
Venga a nosotros una invitation a tu reino, penthouse, suite presidencial
o whatever que tengas en los cielos.

Mándame a un ángel fabuloso para ir a tu cielo
o vente acá a la terri o sea, whatever,
pero siempre como Tú quieras, ¿ok?

Bendice please a mi papi, a mi mami, a toda la gente nice,
a mi mejor partner y a mi perrito,
ah, sí y a todos esos wanna-be's, a los que creen que son como nosotros
y a todos esos pobrecitos que jamás van a ir a un luau (chimbos,
losers, igualados y feoooos) que, a pesar de todo, me rodean,
y nunca dejes que me falte el crédito en la American (jamasssss, primero muerta!),
ni en el burger, ni en el mall, ni en mi Facebook.

Sorry, por esas cosas que a veces hago, o sea nada que ver contigo,
cáptame bien, y acuérdate que yo no les paro bola a esos losers que me estresan
y que atentan contra tu voluntad.

Please, never dejes que de las cosas que hago se entere mi mami,
sigue apoyándome y yo te apoyaré.
Por nada del mundo dejes que se me pegue lo chimbo y ni que me
guste el reggaetón, ¿ok?, el fin del mundo toootaaal! y enséñame a
ser tan nice como tú...

Gracias por todo, no sabes cuanto te quiero, eres súper linda
gente, osea, lo máximo ¿ves?.... never change!
Porque tuyo es el reino, el poder, la gloria, el crédito eterno,
o sea, eres platino-platino...

Remember que en mi corazoncito Tú aquí y Satanás por allá lejos,
o sea cancelado el tipo, cerca de esas zonas rojas con esa gente de
franelas rojas... donde Tú sabes la gentuza que anda por allí,
todos unos nuevos rich....
Además de que eres todo VIP para mi y para mis amigas, ¿sabías?,
osea, espero vayas comprendiendo lo cool que te has vuelto.

Osea, Santito eres por siempre. Amén, ¿ok?
Besitos, bye-bye y te me cuidas.
En el nombre de mi Papi, de Junior y de esa linda palomita blanca.
AMÉN (en inglés, osea, pronunciar: Eimen)."