miércoles, 19 de diciembre de 2007

Chica Veneno

Debo un post acerca de la gente de mi colegio. He narrado sólo un momento de ésa época y eso no es justo. Especialmente si consideramos que muchas de las Niñas del Círculo del Dolor terminaron siendo personas muy queridas para mí. Les debo un post. O más. No es éste.

Sin embargo:

Estuvimos en un colegio estupendo, bastante alemán, pero estupendo. Un colegio caro y sólido, con excelentes vistas a futuro. Pero claro, no todo sale siempre como uno espera. En primero y segundo de primaria tuvimos como tutor del salón a un profesor peruano, el profesor V., para mayores señas. El profesor V. era un tipo flaco, criollón, malgeniado. Tenía la piel acartonada de los fumadores. Su sonrisa daba miedo. Era filuda. Me gustaría hablar con su psicoterapeuta,- si alguna vez lo tuvo, -para preguntarle qué fue lo que lo indispuso tanto contra los párvulos en general. Le gustaba agarrársela con Jano, que era chiquitito. Le jalaba las orejas hasta levantarlo del piso. Lo sentaba encima del armario. Alguna vez lo metió en el tacho de la basura. Era un monstruo. Todos temblábamos ante él. Había algo en su voz metálica que me recordaba al lobo feroz. Le temíamos.
El profesor V. gustaba de utilizar un San Martincito, como él lo llamaba. Era una regla dura y ancha. De madera. Gustaba de darnos con ella. Pero lo peor no era el golpe. Lo peor era que el muy hijodeputa te hacía pasar al frente y agacharte como cuando los gatos mueren. Y así, inclinado, culierguido, te daba un buen par de reglazos en el rabo frente a todo el salón. Te quedaba picando de verdad y rabia. Los ojos inyectados en sueños de venganza. A mi nunca me había dado. Simplemente supongo que no me lo había buscado. Era , hasta ese día, una niña tranquila, lúdica pero respetuosa, incluso reservada.

Hasta ese día.

Teníamos tarea. Había que pintar un mapita con lápices de color. Yo, como otros, tarjé mis lápices y boté la viruta al piso. Gracias a Dios, estaba allí nuestro amado maestro para enseñarnos que eso no se hacía. Los cuatro, al frente. No recuerdo si le había dado antes a alguna chica con el San Martín. Los chicos se levantaron resignados de sus sillas e hicieron una fila de penitentes. El resto del salón comentaba y reía nervioso entre dientes. Pasó el primero. Agáchate. Silencio. El San Martín corta el aire y encuentra el culo jóven. Azote. Tss, ay, dice el primero y se va rabopicante a su lugar. Pasa el siguiente. También el tercero. Nadie mete chacota porque saben que se ganan una saludada. Me toca. Mi corazón late fuerte. Me toca. Miro a mi maestro. Tengo siete años. Miro sus ojos, adentro. Miro al hombre. Tiemblo. Lo veo adentro. Tiene miedo. Tienes rabia. Esto lo haces sin sentido. Te divierte. Han sido cruel conigo. Lo comprendo. Te comprendo. Agáchate. Su voz cachosa retumba en mis oídos. Su burla metálica en mi corazón. Agitado. Agáchate, qué esperas. Te miro. Decido. No me agacho nada, viejo de mierda. No te lo grito por que tengo siete años. Agáchate, he dicho. Te miro. No me agacho nada, perro, entérate. Llévame al director. Que llamen a mis viejos. Pero no me agacho, porque te he descubierto. Nos pegas por diversión. Te gusta vernos humillados. Hijodeputa. No me agacho nada. Te miro. Te sostengo la mirada. Me pregunto si me darás una cachetada. Qué será de mí. Nunca he retado a nadie. Pero hoy te reto a tí. No me agacho nada. No sé que pasará. Pero te he descubierto. Mira mis ojos. Viejo cabrón. Maestro de mierda.

Silencio. En el salón se puede oír la garúa cayendo afuera. Yo no oigo nada. Oigo la sangre que bombea mi corazón. Me miras, V. Me mides. Sonríes escalofriante. Segundos como horas. Abres por fin tu boca seca y dices, Esa, mi Chica Veneno. A sentarse.

Me quedo clavada en la tierra. No se bien qué hacer. El sentido común me dice que me siente. Pero quería seguir ahí. Mirándote. No hacer. No lo que tú quieres. Seria, reconozco mi victoria y voy a senatrme. No sé si alucino pero siento algo nuevo. Mis compañeros me miran mudos. El profe se hace el loco y sigue la clase. Algo nuevo. Respeto. Y en mi mente retumbando sus palabras. Esa, mi Chica Veneno. Los ojos llenos de lágrimas por no parpadear. Lágrimas dulces de no bajar la mirada. No me agacho nada. Descubrir el ojito fiero. Poder.

Un halo feroz me cubre desde ese día. Sin querer. Les quedó grabado a mis compañeros que yo era brava, y me quedó grabado a mí también. Tú puedes. Tú tienes el poder. El poder de ser tú mismo. No pasa nada si lo eres. Sólo sorprendes a los demás, acostumbrados a ceder a su temor. Yo tengo los riñones jodidos hoy en día, ya no puedo abusar de ellos. Para mí, está claro que en los riñones se aloja el miedo. Con lo que digo que en realidad tengo miedo, tengo siempre mucho miedo. Pero comprendí que tener miedo y ser cobarde no es lo mismo. No me jode tener miedo. Pero sí que me jode sentirme cobarde.
No me lo permití más. Comprendí que una de mis misiones en esta vida era enfrentar día a día a mi Inmenso Temor. Por que en él residía el Maligno. El miedo me lleva a la codicia, a la envidia, a la ira, a la confusión. Así que lo hice todo. Desde ese día comprendí que debía hacer todo lo que me diera miedo. Caminar en la casa a oscuras. Atreverme a ir al baño de noche. Arriesgarme a ir siempre un poco más allá con mi bicicleta, aunque hubiera que cruzar el Barrio Gris. Del que hablaré en otra ocasión. Tirarme del puente. Viajar. Vivir sola. Estudiar teatro. Atreverme a creer que soy divina y amada, Hija de Dios. Desconocer el destino que mi madre tenía preparado para mí. Creer en mí. Todo. Todo eso se lo debo al profe V., cuando sorprendido me dijo la frase que indicó mi salvación, Esa, mi Chica Veneno.

Siempre me gustó esa canción, además. Decidí que era así. Yo era la Chica Veneno. Que nadie se acerque a hacerme daño. Porque lo lamentará. Podrá llevarme de encuentro pero no saldrá ileso. Nada me tocará. Nadie podrá perturbarme. Bueno, sólo mami. Sólo ella. Hasta que aprenda cómo impedírselo. Porque con ella no funcionan estas técnicas. Ella me parió. Sabe quién soy. Sabe de mis fantasmas solitarios. De mi pena prenatal. De mi debilidad por la ternura. Ella sabe todo. Y en todo caso, si yo soy la Chica Veneno, pues ella sería Madre Veneno. No, esto no funcionaría con ella. Pero sí con todos los demás. Cuando mi padre vió por primera vez mi ojito fiero, no recuerdo porqué, casi me besa. Se hizo el loco, porque sabe hacer que los demás sientan el peso de la jerarquía. Pero no se me escapó el asomo de una sonrisa. Claro. Lo que se hereda, no se hurta.

En fin. Gracias al coraje y la falta de respeto a la imágenes institucionales que aprendí de mi buen maestro el profesor V. , en el año 94, después de terminar colegio y de sacar mi libreta electoral, me fuí a vivir a la ciudad del Cuzco. Este viaje... bueno, pues merece sin dudas su propio post. Sólo diré que llegué a la ciudad del Cielo un día gris y chato, limeño. Al mes comprendí que tenía que hacer algo con lo último que me quedaba de dinero, conseguir un cuarto, algo. Ya no podría vivir más en un hostal. Necesitaba una pensión. Y un empleo. Siempre supe que iría a Cuzco a parchar, porque deseé hacerlo desde la primera vez que ví un hippie en esa ciudad. Que ahora que lo pienso fue a los siete años, año de la viruta y de la Rebelión de la Niña Veneno. Me hablaron de esta casa en Tanda Pata, en San Blas. Número 164. Toco la puerta, y si mal no recuerdo, Rosa - como la mitad de las mujeres de mi familia- me abre la puerta, me sonríe, le gusto y me alquila una habitación. Sólo tengo doscientos soles, señora. Dos meses. Me instalo. Escogí este cuarto porque es pequeño. El más pequeño. Tendré frío cuando llegue la helada. No me conviene un cuarto grande. Y éste es alto, además. Queda encima de un baño, pero no huele mal. En la sierra, rara vez algo huele mal. El frío inhibe la peste. Sólo me bastó abrir la ventana pequeña para saberlo. Aquí me quedo, aquí. En la cima de San Blas. Te veo, Cuzco. Me esperabas. Me llamaste. Aquí estoy, Padre. Dígame por dónde debo seguir. Los dos meses pasan rápido y ya no tengo plata. Estoy parchando en la plaza de día con todos los hermanos que viven en la Chola y en nuestra casa, que hemos bautizado como Intiwasi. Gano un aproximado de cinco soles al día y con eso no me alganza. Necesito un empleo. Y alguien con quién compartir mi nimia habitación.
Tú no. Tú tampoco. Amo mucho a mis nuevos hermanos pero no confío del todo en ellos. Sé que me les gustaría tirarme. Está bien. No lo censuro. Pero no dormiré en paz y menos borracha. Las chicas son pocas. Casi todas tienen novio. Esposo. hijos. Y las pocas que no, me resultan sospechosas. Algo no me gusta en el fondo de su mirada. Pago el daño hecho por todos los blancos a lo largo de la historia. Lo comprendo. Me someto. Comparto, si lo aceptan, abrazos y sonrisas. Pero no comparto mi cuarto. No ahora. Vengo de Lima, de la casa de mi madre, donde he sufrido tortura. Bajo caminando a la plaza. Es de noche. Hace frío. Se acerca la helada. No tengo, naturalmente, dinero para regresar. Lo duro esta vez, es que por primera vez tampoco mi padre me podría ayudar. Tal vez ni siquiera si volviera vestida de madera. Estamos jodidos. Jodidos. Bajo. Amo la vida de las plazas. Pero amo sobre todo la vida de esta plaza, donde el tiempo hierve detenido. Saludo a los parceros. Los quiero de verdad y para siempre. En verdad. Algunos, hoy ya están alimentando gusanos. Naturalmente. Eso no extraña a nadie.
Te veo entre la gente. Eres alto. No he visto tu cara. Tu ropa es vieja y sucia. Tu pelo extraño. Eres alto. Tus ojotas dejan tus pies desnudos y te cubres con una manta vieja que luego me confesarás es de un perro. En ese momento no sabía de tí, de tu busqueda. No sabía que habías regalado todo buscando anular tu ego. No sabía nada de tí. Pero te ví. Y supe. Como he sabido siempre todo, aunque me haya esforzado en confundirme. Me acerco a tí. Hola, ¿cómo te llamas? N. ¿y tu? K. ¿Acabas de llegar? Si. ¿Tienes dónde vivir? En eso estoy. Ven a mi casa. Te invito. Necesito pagar mi cuarto a medias. Ven a mi casa, te espero.
N. no llegó. Lo encontré tiempo después y me confesó que no había venido porque no había confiado en mí. Era muy raro eso. ¿Cómo lo había invitado sin conocerlo?. Pensó que le robaría. ¿Yo?... Lo mandé al carajo. También si quieres, salame. N. aceptó, y vino a vivir conmigo. Mi querido, querido compañero. A veces la vida te premia conociendo gente extraordinaria. A veces pienso que escribo por si acaso la pena me vence un día y lo olvido todo. Hay personas y lugares que no quiero olvidar nunca. Hasta que me venza la nostalgia.

El otro día me fuí a el concierto de vuelta de Soda Stereo. Dicen que el primero estuvo increíble, pero yo fuí a la segunda fecha. La entradas para el primero volaron. Es facinante entrar a un estadio lleno de gente. Es una sensación impresionante. Para mí, ver a toda esa gente en las tribunas es como presenciar un tsunami. Como flotar en una balsa con el mar bravo. Sin embargo, la gente estaba apagada. Apagada. Habían pagado. Habían sacrificado su noche dominical. Habían llegado hasta ahí a soplarse el tráfico de salida, el riesgo de estampida por terremoto, etc. Supuestamente, con fines de entretenimiento. Nada. Parecíamos un estadio de suecos. Jamás nos ví más nórdicos. Se me fue la moral al piso. ¿Qué está pasando? ¿Qué está pasando con nosotros? Yo he pagado esta entrada. He venido desde Huachipa. Voy a irme sola de noche, a jugarme el pellejo en la carretera sólo por venir a vivir este momento. Con ustedes. Muertos. Todos muertos. Cerati no podía esconder su sorpresa. ¿Están bien? Preguntaba. Qué cólera. El estadio lleno. Yo estoy cerca, muy cerca, abajo en el campo. Seguro que de arriba pueden vernos. Seguro ue del escenario pueden vernos. Todos muertos. Ovejas. Decido. Bailo. Jódanse todos, yo bailo. No suelo gastar mi plata por las huevas. No estoy acostumbrada a ceder a mi autocensura. Hace tiempo comprendí que la realidad no existe. El qué dirán no existe, no conozco a esa gente. Y si la conozco, me importa si me ama. Y si me ama, respetará lo que hago aunque no lo comprenda. Así que, racionalmente, me importa un pito la gente. Pero claro, eso es siempre un decir.
La verdad es que cuando eres el único kojudo, lúcido o no, bailando entregadamente en un mar de impávidos, es posible que sientas un plomo denso impidiéndote el vacilón autoimpuesto. Hay que hacer un gran esfuerzo. Disponer de mucha enrgía. Lo bueno es que Dios los hace y ellos se juntan. Así que de pronto tenía un par de desadaptados a mi lado, bailando con frenesí. Parecíamos concientes de que la vida puede acabar ahora mismo. Lo pasamos bien dentro de lo posible. Por lo menos, me gustaba estar entre gente a mi parecer valiente, auténtica, aparentemente conciente de lo breve de la vida. Al final del concierto hubo que irse a casa. Había ido sola. Si Ud. no es limeño, no sabe lo que es Lima. Chaveta borracha que asoma silbando una salsa sabrosa. El centro es un post aparte. Y cuentan, los que han estado por ahí, que las inmediaciones del Estadio Nacional tienen un perverso parecido con el patio anterior del Infierno. Si, soy brava. Pero no kojuda. De ahí no debes salir en singular. Dejas el estadio en mancha. En caso de tumulto por concierto, mínimo de a dos. Así que me giro a uno de los Bailarines de la Cósmica Conciencia del Momento, al que no tenía novia mirando feo a la chica que baila-sola-y-sonrie-a-todos, y le pregunto si tiene alguna idea de cómo salir de ahí. Si, me dice, Tengo que encontrarme con mi hermano y su novia. ¡Okey!, pienso y pregunto si me podrán jalar a donde sea conveniente tomar un taxi, porque mi auto está en Miraflores, que es otro distrito. El chico es misterioso. Siempre me ha gustado eso en la gente. Cuando es genuino. Por lo menos, me despierta la curiosidad. Le pregunto ¿Qué haces? Soy policía, me dice. Grave, bajo, asolapado. Tombo, sin duda. ¡Uf! Me entusiasmo. ¡Tombo! No aguanto y le digo, Y yo fumándome tronchos a tu lado. Me hubiera resultado igualmente excitante si me hubiera dicho que era asaltante de bancos. Qué quieren. Tengo debilidad por los buenos y por los malos. Amo a la gente extraña. Y qué más raro que un tombo. Un tombo peruano. Me pareció sensacional. Y lógico. Claro, a éste qué le va a importar lo que diga la gente. Me sentí protegida, también. No porque fuera tombo, sino porque no creo en las casualidades. Todo es por algo en mi mundo. Dios me cuida. Me pareció lógico que me enviara un tombo joven y soltero para mi salida.
Salimos. Nunca encontramos a su hermano o a su novia. Tomamos un bus. Maravilloso. No tomaba una 73 desde hacía años. Demasiado tiempo. Bajamos. Adios, le digo, porque cuando ando confundida no ando de amores y además te huelo casado y padre por lo menos de uno. Me pides mi correo. Bueno. Te lo digo al vuelo. Lo recuerdas contra todo pronóstico. Me escribes. En mi fantasía imagino que lo conseguiste porque los tombos consiguen todo, y a esa altura mi fantasía francamente me da miedo. Hay que recordar siempre que yo sería, más bien, del otro bando. Conversamos. El chat es inquietante. Enmascarado por la pantalla. Anárquico. Incierto. Escribes. En tu plantilla se te ve con un bebe. Acierto. Me cuentas que tu esposa se fue de viaje y se llevó a tu cachorrito. Me cuentas, que estás solo. Mmm. Qué horror. Pobechito. Te doy cuerda. No me voy a tomar contigo ni una chela. No me gusta cargar con el karma de ser la fulana con la que las esposas se revuelven en pesadillas gástricas. No me gusta cargar karmas en general. Estoy por cortarte, y te hago una broma más de las cincuenta que te he hecho en relación a tu tombez. Y de pronto, me escribes. ¿Sabes K.? Tengo que confesarte una cosa. No soy Policía.

Me había mentido. Me mintió porque le pareció raro, tu entiendes, Como conversabas y eras así, súper amigable...pensó que lo iba a poner a la salida, que estaba acompáñada por algún avezado que lo esperaba en la sombra. tuvo miedo. Miedo de mí. De mi sonrisa gratis. De mi sensualidad. De mi asumida locura. Estuve por mandarlo al carajo. Me gustan los policías y los ladrones, pero no los inventadores. Imaginé de pronto su cara al otro extremo de la fibra óptica. Ví sus ojos. Ví adentro del temblor en el brillo de sus pupilas. Tienes miedo. Recordé el temor en los ojos de los taxistas que a veces no quieren llevarme sola de noche a Huachipa. Siempre me hacen sonreír. Me miran y me miden, pero algo en mi mirada les hace sospechar que estoy armada, o que subiré al auto a algún amante armado en un descuido. Recordé quién soy. Recordé que soy la Chica Veneno. Me diste ternura y comprendí tu miedo. Sin embargo, por molestar te lo dije, Qué decepción. Con la ilusión que me hacía el uniforme. Estuviste a punto de enrolarte en ese instante. Manos arriba. Separe las piernas.

Cuando estoy confundida no me enredo. Lo dije sólo por molestar un poco. Sólo para que la próxima vez creas un poco más en Dios. En tí. En todas las sorpresas que te tiene guardadas el Cosmos. Esperando.
Me hace gracia. Me siento como un gusano pequeño con manchas grandes como ojos que asustan a los pájaros hambrientos. Tiemblen. Yo soy la Chica Veneno.
.
.
.
.
.

Regina, este post te lo dedico a tí, por ser la segunda vez que me arreas y me sientas a escribir. Muchas gracias.

15 comentarios:

regina reinadecapitada dijo...

Chaveta borracha que asoma silbando una salsa sabrosa.


¡hija de puta, esa frase fue demasiado!


tu sin pensar que el podía ser un juanito alimaña y él creyendo que eras la chica dinamita.

prométeme que un día bailarás salsa conmigo. aunque dicen que bailo mal. me lo dijo una mujer, también me dijo que no podía hacer otras cosas, pero ya hice esas cosas. ya aprendí que a esa mujer no debo creerle nada. un tipo también me dijo que no sabía actuar, y años más tarde (4) hice reir a todo el público de un bar con mi actuación de carrie-bradsaw-de-la-victoria. qué paja es cuando te dicen "no puedes hacerlo" y les llevas la contra. qué paja.

gracias por la dedicatoria.

Otro Policia dijo...

Como dissia um poeta, ¡qué bonito es ser como uno es...!

Un inevitable "tal-cual": el post y la autora, en el fraseo y en los entrañables non sequiturs.

Quedamos en la ansiosa espera de más.

K. dijo...

Jajjajaja..Gracias R. Me encantaría ver ese espectáculo alguna vez. Besos salseros. K.

K. dijo...

jajajajajaajaj...gracias otro policía.

pablo dijo...

Ya. Yo tuve un profesor también, en primaria, en el San Jorge de San Isidro, que solía también utilizar esas reglas de madera muy maciza y darte de alma en la mano. El colegio era mixto, estaba sobre la Avenida Arequipa, y ahora sólo hay un pampón y un muro en el que dice EN VENTA y un teléfono. Mi colegio. En realidad, si uno asoma hacia otras provincias del Perú la cosa se vuelve cotidiana. Cuánto aman los profesores darle de correazos a sus pequeños estudiantes. La marejada de los abusivos.
Pero me parece, yo no entendía a ese profesor. Venía siempre en resaca de alguna borrachera descomunal y haciendo eses en su trayecto hacia el pupitre. Sabe Dios porqué yo no lo despreciaba. También me cayó mi reglazo, y sentí ese ardor en la mano y también la indignación que suele subir al pensamiento. Pero igual, no lo despreciaba ni tenía sentido vengativo. Hasta ahora ha quedado como una incógnita, porque pertenecía a otro mundo, no hablaba un castellano demasiado bueno y me fijaba que las secretarias del colegio, otros profesores lo despreciaban. Me pregunto qué diantre será de él. Quizás lo que pasa es que este profesor no actuaba sobre las complicidades muy internas que había en la clase, porque él mismo ni las entendía ni le importaban, pero a pesar de su pesadillesco trajín matón, yo siento que todos esos rostros de mis compañeros de clase, algunos gestos de estos, los extraño salvajemente y no me importaría volver a esa aula porque, a decir verdad, todos eramos muy felices y siempre he pensado que a mi compañera de carpeta, que no vi ya desde quinto de primario en que me fui, tendría que buscarla. La última vez que la vi fue en Lince, caminando por el mercado, encima de la puerta del mercado, me fijé, mientras ella caminaba, habían unos pelícanos muy tranquilos haciendo la digestión.

Yo iba en el micro y ella caminando por la calle. Pero no le pasé la voz.
Bueno, divago y en realidad lo único que debería hacer es agradecerte la experiencia de leerte.

MUA - Jime Lindi dijo...

MI chica veneno, creí q ya te había escrito un comment pero parece que no se grabó. Esto está extraordinario. tiene de todo, de nostalgia, humor, inteligencia, está lleno de imágenes y es super conmovedor. Y pensar que yo tenía pesadillas con el señor v. Jamás me pude enfrentar a él, sólo por la espalda. Pero también entendí que tener miedo no significa ser cobarde. Un poco más tarde quizá, pero lo aprendí. Te kiero muñeca brava. Mucho mucho muchísimo. Eres una salvaje de las letras. Muacs!!!!

S.R dijo...

Me hubiera gustado tener tu valentía, de chiquilla para mandar a la mierda a algunos profesores. Me has llevado por donde has querido y me fui. K escribes de puta madre y te felicito.

caelicola dijo...

Fabuloso post. Una delicia. Cuzco es una ciudad energética. Fui por dos meses y no me queria ir.
Me veo en tu lista de links, gracias. Todo un honor y un poco de llamada a tierra ya que no he colgado nada desde hace tiempo. Ya diré luego por qué. Pero lo que queria decir es que me gustaria tanto ser chica veneno, por lo menos ahora, a lo mas he sido chica indigestion. Veremos el 2008. Aun no logro caminar a ciegas en la casa oscura de mis viejos. Felizmente ya no vivo ahi.
Quizas este 2008. J'arrive!

Laura Batticani dijo...

Mi querida Komaniera (no tengo enie) Rosa

Me he quedado con una linda cadencia en la mente despues de haber leido ese post. Hay gente que escribe contado cosas triviales, cotidianas, con las mismas tematicas, el cole, el retorno, la piel, la sensualidad, el amor, el desamor, la amistad, la no amistad, lo peligroso de la amistad. Y con un tufillo de ego ligeramente peligroso. Pero con peligro a caer antipatica confieso que son post sencillos, sin vuelta de tuerca, como quien cuenta una historia en la barra de un bar, de las que si sorprenden son por algun estado alterado. jajajaja. Es decir, no perduran en nuestra mente. Sin correlatos, sin estructura, por el mero hecho de contar o del show of. Nadie les quita importancia ni considero que sean superiores o inferiores. Pero tu siempre, vas mas alla. Un pasito pasito dos pasitos varios pasitos atrevidos al borde del abismo creador.

Porque este post, escrito, cuento, recuerdo, veneno, cura, remedio, que nos regalas, tiene un perfecto balance estructural. Historias paralelas, historias circulares, entrecruzadas, todo tiene un sentido y ninguna palabra o frase sobra, ni esta puesta por gusto De paso debo decir que les sobran elegancia, estan puestas en el momento indicado.

Algun dia en alguna reunion del Komando te preguntare, si lo haces a priori y o confirmare mi teoria que eres virtuosa. Yo intuyo que las dos cosas. He leido todos tus post y como estoy dentro de la camita, me da una flojera espantosa pararme para escribir en un cuadernito que nos gustan tanto sobre las preguntas que me gustaria hacerte sobre tu proceso creativo. Pero prometo llevar el ordenador y ahi preguntarte, para debatir como nos gusta, para ver en que podemos seguir creciendo. Para ESTAR, para estar contigo a todo nivel. Ya estoy editando nuestras dos intervenciones urbanas y tenemos que preparar la siguente.

Acuerdate tambien, que el veneno, es el mejor remedio. Sino, la homeopatia, no tendria donde sustentarse. jajajaja.

Eres un remedio, que sana sana colita de rana. Que da gusto leer, no solo por la historia, sino por la calidad literaria.

Keep on growing kompaniera. Las calles nos llaman. Regresemos a nuestras intervenciones.

Regresemos a nuestro mundo veneno, revirtamos el topico, rompamos lo obvio y tratemos de ser cura, nuestra cura catartica.

Te admiro belleza, que aunque no te la creas, mas bella por dentro que por fuera...

Mirko M. dijo...

hola Kareen, sí pues, nuevamente un relato mostro!!!!! me hubiera gustado ser como tú, la verdad que en el colegio siempre fuí monse, hasta la secundaria, aunque pasaba piola por que sin ser el chancón de la clase, siempre sacaba buenas notas, sólo una vez me enfrenté a un profesor, nos enseñaba historia y era psicológo y director de teatro, se llamaba (o se llama) Arturo Valero, fué director de cultura de la municipalidad de Miraflores hace poco, bueno, eso fue en tercero de secundaría y yo había decidido dejar de ser el buenito y comenzé a juntarme con los "maleados" de la clase, los que se sentaban al fondo del salón y fumaban tronchos en las horas libres sin que nadie se dé cuenta, no probñe uno por entonces, pero el profe se preocupó y llamó a mi mamá para decirle que me estaba portando mal y etc, etc, me dió cólera que se metiera en mi vida y le dí una gran pueteada increíble para mí y para mi edad... bueno espero que tengas un 2008 mostro!!!
mirko

K. dijo...

Pablo, LindiMUA, S.R.,Caelicola ,Laura, Mirko...
Tíos...gracias por sus palabras... espero que sean de verdad y les prométo de corazón no creérmelas...muchas gracias por su cariño y su interés...así cualquiera postea.
Los quiero, feliz año.
K.

Laura Batticani dijo...

Karinio (no tengo enie)

Gades dijo en Carmen (la de Saura): Tu eres la Carmen, si tu no te la crees, quien se la cree?

Lo que debemos olvidar es la teoria, eso dicen los maestros, dizquen porque nos condicionan y nos pueden detener, o censurar, o hacer dudar si esto esta bien o mal, (cuando la idea es estar mas alla del bien y del mallll jajajajaja) y la teoria ya la tendriamos digamos, mezclada o tuneada con nuestra creatividad, y si hemos "sido buenos alumnos" o "si colamos y cernimos bien lo que nos ensenia la vida", ya no es necesario RECORDARLA, porque ya esta ahi..... Me viene a la mente una buena idea, mas bien hagamos una quema de cuadernos o libros de lujo, como Don Quijote, que aunque le quemaron sus libros de Caballeria, seguia siendo Don Quijote.Y para terminar citando al Quijote:

"Ladran Sancho, senial de que avanzamos."

solamente el alma sin rostro dijo...

Mujer, eres genial, tienes el don, simplemente no podía dejar de leerte y me hiciste sentir cada una de las emociones impregnadas en tus letras.
Me encantará venir a leerte seguido, es todo un placer, de verdad, chica veneno

JOSE CUERVO dijo...

k excelñente tu relato sobre la chica veneno. Me confunde que ya no escribas asi. Al situacion politica es importtnte en el pais y en el mundo...la situacion del mundo,..hermananrnos..sentir solidadaridad.. pero que es de tu mundo interior? ese es el que te hace escribir cosas increibles? volveremos a verlo en kojudopolis? Del periodico la chica veneno pertenece a la sección "cultural" o "dominical" o "artes y letras"...y todo lo demas forma el cuerpo de lqaw seccion A del comercio, Personalmente nunca lei con avidez la A ...-solo la leia por estar informado...pero la C...todo donde apare3ciera la foto de borges o de un caballo o una mujer desnuda o quizas el mar y en cima el nombre van gogh...eso era lo que me nutria. Nútreme K. Dime algo desde tu mundo interior. Un beso.

J dijo...

Chévere su post Sra. K.

Que se pasa del aula escolar pal Cusco, y de ahí al Estadio Nacional, a la apatía limeña y termina (seguro) haciendo escala en Huachipa (por qué tan lejos?).

Chévere esto: "A veces pienso que escribo por si acaso la pena me vence un día y lo olvido todo. Hay personas y lugares que no quiero olvidar nunca. Hasta que me venza la nostalgia."
(Tipo "Brillante sobre el Mic", ja)

Y como dijo la señora J., repleta de imágenes su narración.

Es más, cada "momento" pudo haber sido un post distinto. Aunque los viajes por distintos lugares (Lima, Cusco, Huachipa...), hechos en distintos momentos de la vida, son siempre un recorrido por usted misma.

Solo una cosa más. Me sorprenden las "oscuridades" con las que ha vivido (o con las que convive).

Hay gente que es "naturalmente feliz" (que va ligera por la vida), hay otra a la que avanzar le cuesta más (y hay N casos más). Pero hay otras que andan reparando demasiado en sus propias fragilidades (para solucionarlas, para convivir con ellas razonablemente bien, para sobrevivir).

Pero a la larga uno no anda SOLUCIONADO cuando anda pensando de más en uno mismo y en sus debilidades.

Eso me sorprende de usted (que no la conozco, pero igual, me sorprende).

A mí me resulta tan sano y natural el asumir las cosas y sobrellevarlas (que no siempre lo hago).

Tan animal.
Tan natural.
Tan sano.
Tan sabio.

Saludos.

Chévere su post.

P.D. "Ti" nunca se tilda.
Ta que...

J.