viernes, 26 de septiembre de 2008
Planeta Prozac
Me doy cuenta que con el tiempo, me he convertido en una suerte de escapista profesional. Le huyo a la depre, a la angustia, a la fatalidad. No porque sea muy alegre, sino más bien en un largo proceso de aprendizaje de cómo olvidar la sombra de la que vengo. A la que voy. En la que estuve. Y todo eso. Incluso en las cosas pequeñas. Si me golpeo la cabeza, por ejemplo, cosa que me ha pasado con demasiada frecuencia. Si me golpeo la cabeza, tengo dos opciones. O me relajo, o me jodo el día. Si decido molestarme me arrugo, me enfermo, me frustro y de alguna manera lo asocio a todas y cada una de las desgracias que me aquejan. Así que lo ignoro. Au mierda. Me sobo. Si dolió mucho me río un poco y me siento sexy como Marlon Brando. Si duele mucho mucho desarrollo una suerte de happening, una performance en vivo que libere mi voz y cuerpo de la tensión del dolor. Y luego lo olvido. Olvido. Olvido todo, mucho, no sé cuánto.
Tengo diarios multicolores con cosas pegadas, por ejemplo , entradas a conciertos, etiquetas de cervezas que bebí, tickets de viaje, pelos, cualquier cosa. Mi novio dice que estoy preparando mi bitácora para cuando pierda definitivamente la memoria. Yo me río triste, me río prozac. Y en el fondo de mi ojo el recuerdo del último día. El hombre que soy yo y somos todos. Sólo. Polvo. Desaparecimos todos y ya no quedan memorias, egos, no queda nada. Sólo presente. Sólo este hombre último y el viento que deja la tierra cuando rueda. Me río triste. Me río prozac. Y paso a otra cosa que no le joda a una el día. Y que me haga olvidar el último día, la soledad global. El momento en el que el último hombre se da cuenta de lo absurdo, del frenesí, la carrera inútil en la que andábamos, salgamos a jugar con los perros, algo que no le joda a una la tarde, fumar, ver el cielo, ver un pájaro, olvidar.
Y así, he venido escapándo de cosas serias, como el Prozac. Me asombra que una persona como yo nunca haya tomado antidepresivos. Francamente, les tengo miedo. Le tengo miedo a la comodidad, a la mentira, a la sedación del impulso vital. Muy probablemente los antidepresivos no tengan nada que ver con esto hoy. Tal vez me quedé en los 80´s cuando los antidepresivos eran para los que arrarstraban la postguerra. Yo sólo he visto a gente que amaba entrar en espirales de euforia y luego pena y siempre mentira y cobardía asolapada, yo no quiero pepas, me dan miedo, más que el Kuko.
Yo escribo en este blog, entre otros, porque me da placer. Me place escribir, y tener una razón para escribir, y saber que tengo con quién compartirlos me hace sentir como cuándo estaba en el colegio y me quedaba después de clases en el Bequeriano. El Bequeriano, le habíamos puesto, porque era insoportablemene rosa y de baños incómodos. Poco claros. Con ángulos que estresaban la vista. El café no era tan malo, y la compañia de primera. Allí me juntaba con tres de mis mejores amigos. Un poeta y dos chicas artistas en potencia y en formación. Eran mis mejores amigos. Y lo siguen siendo. De los más inteligentes, los más cercanos, los más queridos. Ahora, tres de ellos compartimos psicóloga, y dos de ellos ya toman antidepresivos. Y yo no sé muy bien por dónde ni cuándo me entran estas ganas de llorar cuando pienso en eso. No sé si es mi niña chica, la que está adentro, al quedar clara y confirmada la pena bajo receta. O si es que temo que ellos se alejen de mí porque yo no tomo pepas. Como si se tratara de drogas nuevas en una nueva etapa. Tómate un ayahusaska, hubiera dicho Wise dr. K.. Pero en algún lugar la pena fue demasiada, ya no quedó espacio para la broma ni mucho menos para el desenfreno. Y a tus pies, el abismo. ..
Ahora me sonríen hermosos, bellísimos, únicos, desde sus ojos calmos. Por fin serenos. Me miran quietos desde su propio mar. Desde su barco lejano. Sonríen y su sonrisa quieta me da pánico.
No se por qué.
No se si los he perdido. No se si los he perdido sólo por un tiempo. No se si he empezado a perderlos para siempre, O si vamos a juntanos y darnos el reencuentro al otro lado de la corriente, después del mar de la realidad. O tal vez sólo sonríen tristes porque saben lo que pienso. Tal vez ni sonríen tristes, y sólo me parece.
Debe ser eso.
Debe
ser
eso.
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martes, 23 de septiembre de 2008
Kojudópolis en la TV, -can yu bilibit?
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Se siente raro...
pero bien.
martes, 16 de septiembre de 2008
Registro Fotográfico 4
Registro gatográfico 3 y 3/4
Selección fotográfica 2
Nueva propuesta en el Juanito para sus clientes premium...Dos más y nos vamos!!!

Cuidado con lo que le digas a tus hijos. Ya no son tiempos de jugar con el avión.

Este cerdo de apellido Mc Cain calza finísimas zapatillas de piel de vaca. La chamarra a juego y el vaso de leche lo esperan en el Backstage.
El Sorete de la Semana - y El ke se salva de la kloaka
Si. A veces nuestro maravilloso contexto nos inspira a ideas maravillosas. Gracias a la Maskota de Kojudópolis hemos llegado a la conclusión de que ya es hora de hacer un merecido tributo a ciertos personajes de nuestra gran, polifacética, multikultural urbe, la Tierra.
Así que akí comienza nuestra galería de Soretes y Salvados de la Kloaka.
Estuvo fácil empezar la de Soretes. Cierre Ud. los ojos y piense en un imbécil. Con todos los matices y sutilezas que el vocablo exige. Quién flota en su retina? Naturalmente, Arbustito Jr. Su gestito de sorpresa, sus orejas extra desarrolladas, producto de la paranoia, su miradita de sigo jugando con mis tanques en mi backyard, su ternito extra fino, extra verde, extra caro, extra grande para él, sus labiecitos estúpidos, disimuladamente tensos, medianos, propios de quién nunca supo decir esta boca es mía. Todo en él es infaníl y estúpido, casi cándido, lo que lo haría más bien candidato al más necesitado de protección, si no fuera porque el aún adolescente juega a matar gente en cualquier lugar del mundo que se oponga a su sobreentendida hegemonía.
Primer Sorete, por su nivel de responsabilidad en la Historia Actual: Mr Arbustito Jr.
El segundo, el ke se Salva de la Kloaka, parecía más difícil de escoger, sobre todo porque a uno lo agarra el nepotismo y termina queriendo poner a sus patas, a sus viejos, etc. Pero esta semana este joven de zapatos feos, ese que dicen los literatos que ha hecho plata ventilando las historias de sus partes pudendas, aquel del estilista ausente (es cierto, envalentonado por un buen cóctel medicado) le ha dicho a su jefe las cuatro verdades que necesitaba oír por señal abierta. Y encima lo han censurado, para beneficio de su popularidad en toda américa Latina. Nos alegramos de que no se calle....jajajajxxx...me acabo de imaginar a su jefe en su casa, antes de levantarlo del aire, preguntándose... Por qué no te callas??? Jajajaxx.
De esta manera, repito, queda inaugaurada la galería de Soretes y Salvados de la Kloaka de Kojudópolis.
Un aplauso, por favor.
domingo, 14 de septiembre de 2008
Lo que salió en el Comercio de La Noche Arabe
EN EL ESCENARIO DEL INSTITUTO GOETHE SE LLEVA A ESCENA UN BUEN EJEMPLO DEL TEATRO MÁS JOVEN ALEMÁN JUGANDO CON EL SUEÑO Y LA REALIDAD, JORGE VILLANUEVA LLEVA A ESCENA LA OBRA DE ROLAND SCHIMMELPFENNIG
Por Enrique Planas
La de Francisca podría ser la historia que sigue al último cuento compendiado en el libro de "Las mil y una noches": incapaz de recordar, ella habita en un pequeño departamento en el séptimo piso de un edificio multifamiliar, igual a todos los que se erigen en el saturado barrio de una ciudad sin nombre. No tiene más memoria que la inmediata: la mudanza a su nueva habitación y su amistad con Fátima, con quien comparte el alquiler. Francisca es incapaz de recordar que en el pasado fue una princesa árabe. Sin embargo, las costumbres de su olvidado abolengo siguen definiendo sus actos: cada atardecer, después de la meticulosa ducha, ella se echará a dormir delicadamente en el sillón de la sala. Y mientras ella descansa, tres hombres la desean: un vecino voyeurista que la observa desde la ventana del edificio de enfrente, el novio de su compañera de departamento y el conserje, quien, al descubrirla en medio de un trabajo de gasfitería, querrá despertarla con un beso, como en cualquier cuento de hadas.
Este relato de oriental encanto nos cuenta "La noche árabe" ("Die arabische nacht" en su versión original), obra del dramaturgo alemán Roland Schimmelpfennig (Gotinga, 1967), que se inscribe en el proyecto del Instituto Goethe de difundir la producción del teatro contemporáneo del país del Rin. En efecto, la más reciente producción del grupo Ópalo, por estrenarse mañana, es una obra muy representativa de la producción de una generación joven de autores alemanes interesados más en profundizar en el interior de los personajes que en contar grandes historias. "Aunque es desconocido entre nosotros, Schimmelpfennig es un autor con mucha presencia en Europa, y su obra ha comenzado a presentarse en América Latina", explica Jorge Villanueva, director de esta pieza que teje con delicadeza historias al filo del sueño y de la vigilia. "Esta incide especialmente en los conflictos interiores. No hay grandes historias. Lo más interesante es lo que sucede dentro de cada personaje y cómo se establecen sus relaciones", añade el director, que confiesa su especial interés por mostrar cómo los personajes verbalizan sus pensamientos en una línea distinta al diálogo convencional.
Para Villanueva "La noche árabe" utiliza el planteamiento cercano al cuento oriental como contemporánea alegoría de la actual realidad europea. "Se trata de una obra muy inteligente, muy bien escrita y muy difícil de llevar a escena", explica. "En ella encontramos temas urbanos y actuales, como el de la soledad de las personas frente a la inmensa urbe; la obra critica a una sociedad cada vez más moderna e individualista", añade el director, quien ha sabido reunir a un afiatado equipo de actores formado por Kareen Spano, Elsa Olivero, Marcello Rivera, Diego Lombardi y Juan Carlos Morón. Todos ellos acabarán imbuidos en el sueño de esta bella durmiente contemporánea.
Ya Saben. No Vayan.
K.
miércoles, 10 de septiembre de 2008
lunes, 8 de septiembre de 2008
La Noche Arabe en el Goethe

Bueno ésta es mi bebé. Es una temporada corta así que no se la pierdan. La obra es realmente loca y bella. Vamos jueves , viernes y sábados de septiembre, a las 8pm. Sólo septiembre. El instituto peruano-alemán queda en el Jr. Nazca, al lado de Canal N, a una cuadra del ministerio de trabajo.
Francisca es , tal vez, el personaje más entrañable que me ha tocado vivir hasta ahora.
Los invito a descubrir los misterios de oriente.
No vayan.
sábado, 6 de septiembre de 2008
Feliz Cumpleaños
Hoy- el Maligno sabe como armar la rumba-,se presenta el segundo disco, gratis, entrada libre, en el Sargent Peppers de mi banda amada Sabor y Control. Van a ir muchos amigos, lo sé. Tenía tantas ganas de ir que he escuchado todo el día mi disco de Héctor Lavoe. Pero se cómo es. Se cómo soy. Una cerveza no existe. No existe rumbear sólo hasta la una. No existe no cantar, no gritar, no contar eufórica a los amigos todo lo que ha pasado y a gritos deciles antes de la primera chela q los quiero, que los adoro, que son lo máximo.
Nada. Mañana se estrena.
Mañana llega Francisca. Algún lugar entre Cobain y el Agua, pasando entre los gatos y los alacranes del desierto. Llega Francisca para ustedes. Yo le digo cariñosamente la Paca, ella se ríe a veces. La Paca. Ya nació, ya nos conocemos. Ya nos hemos visto los ojos a través del espejo. Espectacular. Cada personaje llega con su propio canto y un mensaje a descifrar.
Pero mañana me corresponde pisar firme, pisar tierra y concentrarme y relajarme y me conzco y una chela son siempre seis, yo no voy na´. A dormir.
Mi novio me recogió del teatro, me llevó hacia Huacondo a través de la ciudad de Lima, húmeda, dormida. A la altura del cerro partido detuvo el auto porque el celular que temblaba en su nalga izquierda le avisaba que ya era mi santo. Feliz cumpleaños, me dice, y juega con que se le jodió el carburador al bolocho. Mentira. Es que quiere sacar algo. No mis lectoras rosas, no es un anillo. Pero si son unas joyitas, hermosas, tréboles azules y plata, oriente, buena suerte. Veníamos escuchando a Lavoe. Y estuve feliz de saber que me iba a casa. Porque mañana, mañana hay que estrenar. Pero mientras escuchaba al flaco, me entró el barco y me los llevé a todos, cuánto los extraño, siempre, tanto. Mis amigos, mis hermanos. Félix, Emilio, Cherman, Pablo. El Poeta, la Jime, la Cola. La Silvi. Primer cumpleaños sin la Silvi. Me llamará? La Laura. La Nole. Jimy, Mares, todas y cada una de las caras del Juanito. Todos están aquí conmigo.
Tengo sueño, Lima está húmeda y mañana se estrena.
El sábado al Juano.
Man darf Die Arabishe Nacht von Ronald Schimmelpfenning in der Goethe Institut Jr. Nazca weiss ich nicht wo, neben Canal 6, in der nahe der Campo de Marte sehen. Danke schön. Aufiedersehn. Gute nacht. Ich mag pisco sour.
viernes, 22 de agosto de 2008
EL MUNDO SEGÚN CASCIARI
EL MUNDO SEGÚN CASCIARI > Por Hernán Casciari.
Leí una vez que la Argentina no es mejor ni peor que España, sólo más joven. Me gustó esa teoría y entonces inventé un truco para descubrir la edad de los países basándome en el sistema 'Perro''. Desde chicos nos explicaron que para saber si un perro era joven o viejo había que multiplicar su edad biológica por 7. En el caso de los países hay que dividir su edad histórica entre 14 para saber su correspondencia humana. ¿Confuso? En este artículo pongo algunos ejemplos reveladores.
Argentina nació en 1816, por lo tanto ya tiene 190 años. Si lo dividimos entre 14, Argentina tiene 'humanamente' alrededor de 13 años y medio, o sea, está en la edad del pavo. Es rebelde, pajera, no tiene memoria, contesta sin pensar y está llena de acné (¿será por eso que le dicen el granero del mundo? Casi todos los países de América Latina tienen la misma edad y, como pasa siempre en esos casos, forman pandillas. La pandilla del Mercosur son cuatro adolescentes que tienen un conjunto de rock. Ensayan en un garaje, hacen mucho ruido y jamás han sacado un disco.
Venezuela, que ya tiene tetitas, está a punto de unirse a ellos para hacer los coros. En realidad, como la mayoría de las chicas de su edad, quiere tener sexo, en este caso con Brasil, que tiene 14 años y el miembro grande.
México también es adolescente, pero con ascendente indígena. Por eso se ríe poco y no fuma ni un inofensivo porro, como el resto de sus amiguitos, sino que mastica peyote, y se junta con Estados Unidos, un retrasado mental de 17, que se dedica a atacar a los chicos hambrientos de 6 añitos en otros continentes.
En el otro extremo está la China milenaria. Si dividimos sus 1,200 años por 14 obtenemos una señora de 85, conservadora, con olor a pipí de gato, que se la pasa comiendo arroz porque no tiene -por ahora- para comprarse una dentadura postiza. La China tiene un nieto de 8 años, Taiwán, que le hace la vida imposible. Está divorciada desde hace rato de Japón, un viejo cascarrabias, que se juntó con Filipinas, una jovencita pendeja, que siempre está dispuesta a cualquier aberración a cambio de dinero.
Después, están los países que acaban de cumplir la mayoría de edad y salen a pasear en el BMW del padre. Por ejemplo, Australia y Canadá, típicos países que crecieron al amparo de papá Inglaterra y mamá Francia, con una educación estricta y concheta, y que ahora se hacen los locos. Australia es una pendeja de poco más de 18 años, que hace topless y tiene sexo con Sudáfrica; mientras que Canadá es un chico gay emancipado, que en cualquier momento adopta al bebé Groenlandia para formar una de esas familias alternativas que están de moda.
Francia es una separada de 36 años, más puta que las gallinas, pero muy respetada en el ámbito profesional. Tiene un hijo de apenas 6 años: Mónaco, que va camino de ser puto o bailarín... o ambas cosas. Es amante esporádica de Alemania, camionero rico que está casado con Austria, que sabe que es cornuda, pero no le importa.
Italia es viuda desde hace mucho tiempo. Vive cuidando a San Marino y al Vaticano, dos hijos católicos idénticos a los mellizos de los Flanders. Estuvo casada en segundas nupcias con Alemania (duraron poco: tuvieron a Suiza), pero ahora no quiere saber nada con los hombres. A Italia le gustaría ser una mujer como Bélgica: abogada, independiente, que usa pantalón y habla de política de tú a tú con los hombres (Bélgica también fantasea a veces con saber preparar espaguettis).
España es la mujer más linda de Europa (posiblemente Francia le haga sombra, pero pierde espontaneidad por usar tanto perfume). Anda mucho en tetas y va casi siempre borracha. Generalmente se deja follar por Inglaterra y después hace la denuncia. España tiene hijos por todas partes (casi todos de 13 años), que viven lejos. Los quiere mucho, pero le molesta que, cuando tienen hambre, pasen una temporada en su casa y le abran la nevera.
Otro que tiene hijos desperdigados es Inglaterra. Sale en barco por la noche, se tira a las pendejas y a los nueve meses aparece una isla nueva en alguna parte del mundo. Pero no se desentiende de ella. En general las islas viven con la madre, pero Inglaterra les da de comer. Escocia e Irlanda, los hermanos de Inglaterra que viven en el piso de arriba, se pasan la vida borrachos y ni siquiera saben jugar al fútbol. Son la vergüenza de la familia.
Suecia y Noruega son dos lesbianas de casi 40 años, que están buenas de cuerpo, a pesar de la edad, pero no le dan bola a nadie. Cojen y trabajan, pues son licenciadas en algo. A veces hacen trío con Holanda (cuando necesitan porro); otras, le histeriquean a Finlandia, que es un tipo medio andrógino de 30 años, que vive solo en un ático sin amueblar y se la pasa hablando por el móvil con Corea.
Corea (la del sur) vive pendiente de su hermana esquizoide. Son mellizas, pero la del norte tomó líquido amniótico cuando salió del útero y quedó estúpida. Se pasó la infancia usando pistolas y ahora, que vive sola, es capaz de cualquier cosa. Estados Unidos, el retrasadito de 17, la vigila mucho, no por miedo, sino porque le quiere quitar sus pistolas.
Israel es un intelectual de 62 años que tuvo una vida de mierda. Hace unos años, Alemania, el camionero, no lo vio y se lo llevó por delante. Desde ese día Israel se puso como loco. Ahora, en vez de leer libros, se lo pasa en la terraza tirándole piedras a Palestina, que es una chica que está lavando la ropa en la casa de al lado.
Irán e Irak eran dos primos de 16 que robaban motos y vendían los repuestos, hasta que un día le robaron un repuesto a la motoneta de Estados Unidos y se les acabó el negocio. Ahora se están comiendo los mocos.
El mundo estaba bien así, hasta que un día Rusia se juntó (sin casarse) con la Perestroika y tuvieron como docena y media de hijos. Todos raros, algunos mongólicos, otros esquizofrénicos. Hace una semana, y gracias a un despelote con tiros y muertos, los habitantes serios del mundo descubrimos que hay un país que se llama Kabardino-Balkaria. Un país con bandera, presidente, himno, flora, fauna...y ¡hasta gente! A mí me da un poco de miedo que aparezcan países de corta edad, así, de repente. Que nos enteremos de costado y que, incluso, tengamos que poner cara de que ya sabíamos, para no quedar como ignorantes Y yo me pregunto: ¿Por qué siguen naciendo países, si los que hay todavía No funcionan?
jueves, 31 de julio de 2008
Feliz 28
Algo me recordó al 28 de julio de hace unos 10 años, cuando desaparecía gente y curiosamente, en los diarios sólo veíamos calatas colosales en primera plana.
Feliz 28 Perú.
No te duermas nomás.
martes, 22 de julio de 2008
domingo, 20 de julio de 2008
Au revoir
Hasta prontito.
Kojudópolis.
9 meses.
Así pasa.
Volveremos.
Muchas gracias.
Abrazos.
K.
domingo, 6 de julio de 2008
viernes, 4 de julio de 2008
lunes, 30 de junio de 2008
Dancin´with Jimena Lindo

domingo, 29 de junio de 2008
Adrenalina
Así que cuando me toca luz verde, arranco. La tía mete su caña. Freno. Saco la cabeza para ver mi auto. Le hago una seña, oye, casi me chocas el carro. Veo que la tía rápida se incorpora. Hijaeputa. Va a avanzar . Se kaga en mí. Ni kagando. Me abro y avanzo, y en el camino me parece oír una suerte de plumb, algo sordo y poco grave.
Avanzo. Pienso en el golpe. Diviso un tombo. No tengo brevete. Siento en el culo un besito, un golpeteo. Reconozco. No puede ser. Me kago de risa. Espejo retrovisor. Es ella. Detrás mío. Me da pellizcones con su sedán gris, besitos en el parachoque guerrerísimo de VW que lo ha resisitido todo. Qué risa. Qué mierda haces, tía. Yo peso. Me bendicen los santos. Qué haces. Me ve reír. Sigue golpeando. Cree que voy a ceder, a pisar el palito. No sabes que lejos estoy de ti, niña. Qué mierda golpeteas mi parachoques, no ves que para eso existe, cómo me van a joder tus besitos, guagua. La visualicé como un patito insolente picoteando con su pico plano mi cola, otorongo confirmado y veterano. Niña. Hace cuánto que no follas. Me río. Me río más porque mi risa te jode. No lo hago por joderte. Lo hago por provocarte, por cuestionarte. Que no es lo mismo. Luz verde. Avanzo. Sin prisa. Tu no estás en competencia conmigo. Pasa nomás. Pasas. Sobreparas. Tenías que dejarme ver tu cara de niña arruinada. Tenías que bajar tu luna para escupirme tu verdad y decirme, feroz Bien perra, ah! bien perra...!
Río ahora sorprendida. Me da ternura tu inconciencia. Porque la perra eras tú ahí metiéndote en la cola ajena, intimidando con tu locura a los otros autos, golpeando los cuartos traseros de mi máquina provocativamente... Te falta cachar, le dije, ordinarísima, por que intuí que así en crudo era más efectivo para ella, por el hecho mismo de ser un vocablo imposible en su aparato vocal. No se lo dije con maldad. Es más, casi le paso la tarjeta de mi hombre que es terapeuta, pero podía interpretarlo como una chanza, y de eso no se trata. Realmente, le faltaba follar. Soñar. Arriesgar. Sentir.
Luz verde. La niña gris mete su carro para adelantarme. A esta altura ya me reí bastante. Le hago el saludo hindú y le deseo buen karma en su camino. Pasa dejándome encajonada en el cruce. Yo estoy escuchando reggaeton. Son las 7. 30 de la noche. Estoy llendo al teatro para ver la obra que ha dirigido una alumna. Mi vida es bella. Pienso en la niña y río, adrenalina. Sigue la curva. Es que ése cruce joeputa tiene como cuatro semáforos. La tía rabietas gira también hacia la izquierda, va a tomar Intihuatana. Evito encontrármela en el cruce pero es inútil y, kósmikamente, termino yo detrás de ella. Me ve por el retrovisor. Me río. Ya ves perra, pienso. Todo lo q va vuelve. Tengo la oportunidad de atacarla. Pero ya estoy grande. El karma es lo que importa. La dejo pasar. Pero quiere el destino que nos encontremos en el rompemuelle. Baja la luna entonces y me dice, Sí, sí, sigue con tus reggaetoneros... Sorpresa y risa, nuevamente.
Lo que sigue, es de película. Entramos a Intihuatana. Le dejo pasar. Voy rápido, pero no tanto, no lo necesito. La intuyo. La niña en cambio acelera, se sorprende de no ser perseguida, me espera. Toma el centro de la calle por si intento pasar. Yo no intetaré pasar. Usted no está en competencia conmigo. Me espera. La intuyo. Frena en seco. Reacciona el otorongo. Río. Tía loca. Avanza. No corro. Llega el rompemuelles, allí te alcanzo. Has conseguido encenderme, ya estaba dispuesta a dejarte ir. En el rompemuelles riendo te lo digo, Como quieras, pero yo follo. Adelantas enfurecida. Quieres cerrarme el paso de nuevo. A mi izquierda tu furia. A la derecha un camión. Calculo. Años de billar. Acelero y paso. Quedo dos autos delante tuyo. Y río.
Estoy temblando. Voy por calles de Surco y estoy temblando. Voy por calles de barranco y sigo temblando. Creo que he tenido mi primera riña automovilística. Llego al teatro. No hay función, señorita, sólo de viernes a domingo. Naturalmente. Salgo a fumar un cigarro. Recién puedo fumar. Me pregunto qué pasó. Me pregunto a dónde tendría que llegar doña Ácida, que estaba tan apurada.
Pasó una ambulancia.
Me encontré deseando que no fuera para ella.
lunes, 23 de junio de 2008
Dulcinea en el Cuzco
De entrada, algo me echó para atrás con ella. No sé si fue su franqueza fulminante de bonaerense o mi naturaleza competitiva. Recordé. Que mis mejores amigas, todas, me habían generado en un inicio una sensación de rabia y desconfianza. Competencia. Así que, iniciando en Cuzco mi camino hacia la luz, cerré los ojos y traté de bloquear todas mis emanaciones negativas. Porque la chica que tenía enfrente me daba una tremenda curiosidad. Y la extraña senseación de A tí tengo que conocerte, en esta vida, eres tú un tambo en mi camino.
Se llamaba Dulcinea Segura. Yo ya de saque le agradezco a Dios que me de la oportunidad de conocer a una chica en la tierra que se llame Dulcinea Segura, y que sea real. Eso ya representa para mí un hecho surrealista, una puerta dimensional hacia el realismo mágico. Nos hicimos uña y carne.
Dul es cuatro años mayor que yo. Maestrísima. Buey de tierra y tauro. Creo que al inicio no le hice mucha gracia porque ella es una guerrera y yo llevaba grabada en la cara la miseria, el abuso, la rabiá. Recuerdos grises. De ella aprendí muchas cosas. Aprendí que la gente se viste constantemente de gris o negro por dos únicas razones: o porque está deprimida, o porque tiene miedo de conocer sus propios colores. Aprendí que tenía que caminar derecha, porque había algo en mi cuerpo que se llamaba columna vertebral, que había que cuidarla, que servía para bailar y saltar y hacer montones de cosas increíbles que yo no conocía o había olvidado. Me enseñó el camino de la magia, de la luz, de la lógica. Del silencio. Del komplot contra el ego. Propio y reinante. Que caminar con la frente en alto era importante, por que es lo que desea un padre de sus hijos. Que hay que ser valiente. Que hay que tener coraje. Que es preciso viajar, buscar, callar, amar, reír, comer, ser. Que lo único real es éste instante y eso. Tampoco sabemos. Que el único que sabe es el corazón porque en él habita la luz del Kosmos, la creación perfecta, el Gran Amor. Y que tiene formas de comunicarse contigo, a través del kosmos mismo y de todas las otras creaturas. Porque todas llevan la misma luz en el corazón. Y estamos conectados todos, como una gran éter-net.
Tengo demasiado que decir acerca de Dul. Le estoy muy agradecida. Nunca olvido sus colores combativos sobre el fondo de las paredes cuzqueñas de piedra.
Después de Cuzco, Dul se vino conmigo a Lima. Hizo grandes migas con mi viejo. Mi mami la botó de la casa. Lo que era previsible. Dul me estaba enseñando las formas femeninas del combate en la vida, y eso no podía gustarle a mamá, porque implicaba marcarle una distancia y un límite a ella misma. Dul me invitó a seguir el viaje con ella hasta San Andrés, pasando por el parque Tayrona en Santa Marta, Colombia, un lugar donde hay gente que vive calata por elección, selva y mar caribe, levantas la mano y almuerzas mango y cosas del género. Me hacía mucha ilusión el viaje, pero después de ocho meses en Cuzco no hay como no se te afine la intuición y decidí quedarme. Es mi tiempo de estudiar, pensé. Mi familia puede necesitarme. Y efectivamente, ese año le dió un infarto a mi vieja y mi papá se cayó del tercer piso. Gracias a Dios no me agarraron esos accidentes en el paraíso tropical, sin poder volver rapidito, porque nuestro oficio en ese tiempo era ser performers callejeras y artesanas de parche al piso, y así no hay quien viaje rápido, viajas lindo, pero nunca se sabe cuándo ni cómo volverás.
Así que Dulcinea desapareció de mi vida cotidiana. Pero nos escribíamos. Me encantaba recibir sus cartas desde cualquier punto en Latinoamérica. Cuando el correo se esperaba semanas y era en papel y con dibujitos del sitio de donde venía la carta . Un día volvió a Argentina. Duró poco y se fué a Barcelona, buscando la vanguardia. Cuando la volví a ver, ocho años después en Barcelona, ya ella había notado que la vanguardia estaba en Argentina y no en España, y ya se moría de ganas de volver. Estaba delgada y era madre de una bebita maravillosa. Ya no tenía el pelo de leona. Ahora era una leona.
Sólo tuve dos contactos intensos durante el tiempo en que le perdí le rastro, en sueños.
En uno, yo era una gitana vieja que se llama Catalina del Tiempo, un personaje que creé en la escuela de teatro, basado en María, la madre de calle de la que ya hablé. Y ella, Dul, era otra gitana vieja, vieja. Nos encontramos a la orilla del mar, al borde de un desierto ardiente a medio día. Ví de lejos sus ojos amarillos acercarse y la reconocí de inmediato. Hermana. Cuánto tiempo. Nos tomamos las manos y seguimos caminando juntas ahora, regresando sobre mis pasos.
Otro sueño fue un tiempo después, cuando yo ya no quería despertar más. Era difícil para mí explicar la magnitud de lo que estaba viviendo. Intento ser digna además, así que nadie se dió cuenta de lo que me pasaba. Quería no despertar. En esos días soñé con Dul. Otra vez nos encontramos en la orilla de una playa. Pero ésta vez éramos jóvenes. El cielo y el mar eran de color rojo. Escarlata. El mar estaba muy bravo y desde la orilla, vimos una barquita que pasaba cruzando. Quién es? Nos preguntamos. Inmediatamente después me ví a mi misma remando en la barca que cruzaba el mar imposible. Y la voz de Dul en mi oído, preguntando Tanto así?
Tanto, le respondo.
Yo empecé a bailar flamenco por que ella me inspiró y me dió confianza. Y ella, al ver la miseria con patas que yo era, y que aún así me podía parar en un escenario, se motivó también a explorar más a fondo el teatro.
Cuando la volví a ver, en España, yo le decía Dul, esto me lo enseñaste tú, y esto otro también, y ella no recordaba.
Sólo por eso, es más maestra.
miércoles, 18 de junio de 2008
jueves, 5 de junio de 2008
Huelga General de Saboteadores- 1er Reporte
1. Los días Beethoven:En los que me encuentro irascible, casi violenta en el tráfico, exigente, perfeccionista y metafísicamente un poco sorda a mi sabia voz interior. Días en los que casi no me soporto y en los que tengo que tener cuidado de mí. Profunda capacidad de crítica y observación. Nulidad creativa. Frustración.
2. Los días Vallejianos:
Postariores a los días de Beethoven, se caracterizan por una profunda melancolía y una gran capacidad de percepción del sufrimiento humano cotidiano. Creativamente dolorosos. Sensación gris, húmeda y fría en el alma. Añorar de las tardes de sol de abril. Al terminar esta etapa me enfermo. De cualquier cosa, pero me enfermo seguro.

3. Los días de la Iluminación:
Una vez que pasa la semana de Vallejo, llegan los días de la iluminación. Es un despertar en mi ánimo, una suerte de primavera. Poderosa y efímera. Etapa creativa óptima. Ganas y posibilidad de trabajar eficientemente en lo cotidiano, efectividad, que le dicen. Revaloración de mí, de mi entorno y de todas mis posibilidades. Sensación de bienestar, combinada con un poco de vergüenza por la falta de fé del tiempo de Beethoven.
domingo, 1 de junio de 2008
Los jeans de una transgresora requeteputa
El hecho es que esto me recordó mi adolescencia. Mis jeanes rotos en el culo determinaron muchas cosas. Naturalmente, nunca los he roto yo, se rompían solos. Pero ayer pude ir al Jockey y comprarme unos nuevos, lindos, suavecitos. Ya no se me filtraría el invierno en lugar tan cálido. Tenía el dinero para mis jeans.
Durante toda mi adolescencia no tuve un mango. Mi viejo me enseñó a ser una mujer digna. Mientras tuve que ser pobre aprendí a pintar mi ropa, a ponerle parches creativos y de hecho aplicaba el vintage con cosas compradas en Tacora o sacadas del clóset de mis viejos. Nunca fuí una pobre con ropita nueva- sospechso- . No es muy agradable no tener plata y de adolescente es jodido. Mi viejito era amigo del director del cole y acabé allí milagrosamente, pero el medio en que vives tiene sus propias reglas, y en el que vivía yo, mis jeanes rotos sólo significaban una cosa: transgresión de requeteputa.
Les ponía parches que tarde o temprano se salían, la tela se corría y los huecos terminaban siendo monumentales. Mi propio papito me decía pero K., porqué no botas ésos jeans. Antes habíamos tenido muchísima plata y tal vez mi viejito en ese tiempo todavía no podía darse cuenta de que no cambiaba mis jeans no por transgresora requeteputa, sino porque simplemente, no tenía otra cosa qué ponerme.
Decía que así me gustaban. No quería darle lugar a la gente para hablar de nosotros a nuestras espaldas. Y de hecho los prefería a los panalones que podía tan generosamente cederme alguna tía. No olvidemos que era adolescente. Hubiera podido escoger muchas otras cosas. Robar, putear. Trabajé, pero nunca me alcanzó para comprarme un jean. Politos, como mucho. De chico te explotan mal. Pero es curioso cómo la mayoría de las personas no veían eso. Veían a una terca transgresora requeteputa.
*
Es curioso.
Cómo ahora tengo dinero para comprarme jeans nuevos en el Jockey.
A veces sin embargo, me parece que algunas personas aun me vieran como si tuviera puestos mis viejos jeanes rotos en el culo para siempre.
*
En todo caso: sigo prefiriendo mis jeanes rotos que su infinita maldad e hipocresía. Requeteputas ustedes, las que se casan por plata, las que esperan un buen partido, las que se enamoran por los regalos, las que hacen ñoña a otras mujeres por ponerse cosas que ustedes jamás se atreverían.
*
Transgresora, si, supongo que sí.
Requeteputa, sólo con mi novio.
*
Un abrazo a todas esas personas que siguieron siendo mis amigas a pesar de la estupidez del mundo. Gracias. Gracias de verdad. Ustedes son lo máximo.
Pérdida triste, triste...
Mi amigo el Poeta, está seguro de que se volverán a encontrar en otra vida.
Tiene sentido.
A mi me faltan fuerzas a veces para creer con fé en nada (en eso estamos trabajando).
Pero si hay algo en lo que creo es en tu fuerza y tu voluntad, J.
Salud por el reencuentro, por el abrazo inmenso y sin tiempo, por el sol dorado que teñirá tus lágrimas de alegría, sus canas, todos los recuerdos.
Tengo que escribir. Por que de hablar, no tendría palabras.
martes, 27 de mayo de 2008
Los invito a mi lugar secreto
Hoy lo único que extraño del colegio, son las clases de teatro, algunas personas y el Desván. Si nos hubiéramos cnocido en el tiempo del cole, los hubiera llevado allí.
Ahora tengo otros refugios secretos. Este es uno de mis preferidos.
Pero tengo otro, donde me encuentro secretamente con los amantes de mi oficio. Para mí, es como una cueva, una cocina donde nos reunimos seres de lo más raros a desmenuzar los secretos de nuestra profesión. La Actuación. El teatro. El arte escénico.
Los invito a mi Teatro Secreto.
Shhh.
No digan nada.
Shhh.
Por aquí.
Shh.
Shh.
Shh.
*
miércoles, 21 de mayo de 2008
Un blog mágico
La Cola, como la llamamos nosotros, ya tiene blog. Si te gusta la fotografía, no te pierdas este sitio.Felicidades Cola!!!
domingo, 18 de mayo de 2008
Premio Brillante Weblog 2008 - Y los nominados son...
1. En la categoría Actrices Que Escriben tengo un difícil casi empate entre las maravillosas
2. El segundo premio es indiscutible y va para mi maestro literario y más, la persona que me enseño a cuestionarme y que me exigió pensar más allá. El amigo que me hizo leer a Hesse a los 14 años, que me comprometió con la palabra y me presentó a César Moro. Un amigo extraordinario y un escritor nitroglicerínico. Un ser de malecones. La bruma de Punta Negra.
Yo siempre le digo, Poeta, el siglo empieza con Vallejo, y acaba con Galloso.
Lo creo de verdad, es alucinante. Sé que mañana se hablará mucho de él y para mí será tipo Sí, yo conocí a García Márquez de chicos, era mi amigo, recuerdo cuando Cortázar contaba chistes, ese Vallejito cuando estaba de buen humor se cocinaba una sopa de mote insuperable... O qué buen arquero que era Saramago.
El premio en la categoría de Literatura Indiscutible va para.... José Antonio Galloso.
3. En la categoría de Blogs Importantes a Nivel Desarrollo Real, tengo claro para quién va el premio. Por su lenguaje claro, directo y atractivo, por su difusión de la importancia de la conciencia ecológica, por sus ideas fundamentadas de desarrollo justo, por su juventud, sus logros y sus contactos en el alto mando que estoy segura utilizará muy bien, el premio Brillante Weblog por Entratenida Conciencia Zoocial es para...
Juan Infante, por.................. En vez de la tele.
11. El último pero no menos importante es para Federico Castellano por su blog Cógeme que voy sin Jockey.Un hombre que nada tiene que ver con las letras y aquí está, investigando y brindándonos memorias lindas y posts polémicos. No le damos premio porque acaba de abrir el blog. Está buenazo el blog y promete.
12. Hay un premio especial para el Mejor Ente Surrealista, y se lo damos sin dudar a Mr. Chizito Fiesta.
PD:
- Al recibir el premio, escribir sobre este mostrando el premio, nombrar y enlazar el blog que te otorga el premio.
- Escoger 7 blogs como minimo (pueden ser más) que creas que brillan por su temática y/o diseño. Escribir sus nombres y enlaces a ellos.
- Avisarles de que han sido premiados con el premio "Brillante Weblog 2008".
sábado, 17 de mayo de 2008
Que se jodan los demonios - Huelga General de Saboteadores Internos
Basta.
Convoco y declaro a mi Cuerpo y sobre todo al sector Mente en Huelga General de Saboteadores.
Me voy de vacaciones. Declaro amnistía general para mi pensamiento derrotista, aunque terrorista.
Basta de Sabotaje.
Por favor.
Basta.
Muchas gracias por la comprensión.
Obras.
Mujeres trabajando.
Basta.
Silencio largo y pausado.
Como dentro de una gota.
No puedo más de desconfianza en mí, cobardía. Abandono la batalla. Ha llegado la cruz roja. Voy a avanzar. Necesito absolutamente creer en mí. Creer en Dios sin creer en mí: superficialidad. Necesito creer en mí. Me han jodido un ala. Pero tiene que haber cielo. Decido creer en el gran plan que ignoro.
No más miedo.
No más miedo.
Basta.
Y que se jodan los demonios del Ministerio del Interior.
Declaro la Huelga General de Saboteadores en mí. Mi reto personal será que no se pongan a trabajar de nuevo en exactos 28 días calendarios.
Hasta entonces el reporte.
miércoles, 14 de mayo de 2008
viernes, 9 de mayo de 2008
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Todas las madres
Ella es breve y no le gusta dar lata. Ni ocupar espacio. Ni acaparar la luz a la mala. Ella es hermana de Mami. Es literalmente, mi mamá también. Sangre de mi sangre. Mi primera confidente desde que Mami se perdió en la niebla. Es frágil, pero es también segundo Dan en Tae Kwon Do. También campeona de tabla. También campeona de tennis. De atletismo. El garaje de mi abuelo estaba abarrotado de trofeos suyos. Su voz es suave, y firme. Tal vez sea en su voz donde se nota más su lado oriental. El bisabuelo, además, era ponja. Cosas que pasan en latinoamérica. Su esposo resutó tan descepcionante que no merece una sola línea en este blog. Eli se cargó a sus dos hijos al hombro y los hizo crecer en Alemania. Campeona de carreteras. Crecieron muy bien.
Cuando fui a buscarla allá, me encontró enferma de pena y noche. Me dió calor, agua para bañarme todo lo que quisiera -allá el agua es cara, y los duchazos, rápidos- comidita que me zurza el alma y palabras, palabras, palabras.
En los ojos, el secreto compartido de la soledad y la fé.
En el alma, un jardinero aprende a cultivar jazmines.
Sólo Dios sabe lo que me dio cuando me mandó a mi hada madrina.
Mamá Cati - La mamá de tu mejor amiga
Yo tengo 7 mejores amigas. Cuatro entre las súper presentes. A una de ellas la conozco desde el nido, y le debo un post. A la otra, desde que empecé a hacer teatro en el colegio, mi hermana de sueños, filosofías y experiencias. La tercera es teatrera, guerrera de la alegría y defensora de los derechos animales. La cuarta -no están en orden de amor- se llama Silvia, y suele ser mi hermana, mi contacto a tierra, mi paz. Eso lo ha heredado de la Mamá Cati. Mamá Cati es mamá de Silvia y Cali, además de madre putativa mía. Abuela de Paula y de la Peludita. Mamá Cati, como ya lo dije una vez, nos enseña a vivir en manadas de mujeres, nos enseña a cuidarnos, a asearnos, a comer. Mamá Cati te da chocolates calientes si llegas a su casa de noche, perdido. Perdido. Ella se encarga de todo desde donde esté. Delega, también, pero sabe que su presencia es indispensable. Y lo es. Ella es nuestro mástil. La isla donde llegas náufrago. Eli y ella tienen muchas cosas en común. Entre ellas el sentido del humor y la disposisión a la risa. Dios las bendiga.
Mamá Cati es una hermosa mujer tropical, una gran artista, una mamá inagotable, una amiga excepcional que ha criado generaciones de mujeres excepcionales. Es también un remanso silencioso, una fuente delicada y rápida de agua clara, que sin hacer muchos aspavientos encuentra el camino de salida de los laberintos más oscuros. Fuerza Mamá Cati. Miami la espera. La espera Lima. La espera la vida, sonriente.
Isabel
No sé si la Gorda tenía intenciones de ser mi madre en un inicio. Y creo que al comienzo creyó que yo era una gringuita alzada, de las muchas que habrá visto. Poco a poco nos fuimos conociendo. Ella no era tan impenetrable como parecía. Y yo no era tan desleal. Fue maestra nuestra durante cuatro años. Ella nos enseñó el rigor del teatro. La importancia de la profundidad para lograr veracidad. Lo intensas que son las emociones en cada ser humano. Lo necesaria que es la compasión. Isabel también tenía un marido que no merece una línea aquí. Y dos hijos fantásticos.
La Gorda, como le decimos sus alumnos egresados con todo el amor y el respeto imaginables, es sobreviviente a varios cánceres, guerras civiles, y traiciones varias. Ha sido formadora en el arte y en la vida de cerca de veinte promociones, de las que muchos se dedicaron seriamente al arte, como Jimena Lindo, Rafael Freyre, César Ritter, Lucía de María, Rossana Fernández-Maldonado y quién les habla, y de muchos otros que se dedicaron a la dirección o la producción. Hasta tenemos una utilera que espiaba entre cajas y resultó ser una extraordinaria fotógrafa.
Isabel también me abrigó cuando tuve frío. Se dío el tiempo de intentar conocerme y comprenderme. Me dió de comer cuando tuve hambre, y muy rico, por cierto.
Soy una chica pastel, pero hay cosas de las que no me voy a olvidar nunca. Mereces un homenaje, Isa. Cuándo te haremos justicia.
María
Tú, tu eras un personaje imposible. Una irrelidad en una esquina en Larco. Eras la puerta de mi fantasía. Una gitana vieja, raída de tanto rodar. Verdad, vieja como la tierra. Para mí, tú eras Melquíades. Tu rostro tenía una belleza única, tus ojos de leona detrás de tanta historia. Te había visto. Me vestí como tú y te fui a buscar. Yo no tenía trece años. Tenía mis cartas conmigo. Cuando nos encontramos te conté que no entendía cómo, pero que yo sabía leer las cartas. Lo que era cierto. Y luego te dije que era Romaní, que mi hermano y yo nos habíamos perdido de nuestra caravana cuando eramos muy chicos, y que un señor muy bueno, embajador de Italia en el Perú, nos había adoptado. Qué bueno, me decías, que te haya adoptado con tu hermano. Sí, él es muy bueno. Y la señora? La señora no es mala... pero está siempre muy nerviosa. Ya. Si. Pero tú no tienes que olvidarte nunca de tu cultura Romaní. Tú debes buscar a tu familia Romaní. Sí, el señor me ha dicho que me va a ayudar. Es buena gente el Italiano. Si, es muy buena gente.
Leí las cartas contigo varias veces. Nunca supe si creías o no mi historia. Me enseñabas cosas nuevas dejándome mirar tus lecturas. Me enseñabas que las mujeres gitanas no se sientan con los extraños en una mesa. Ni siquiera si es un Calé. Me contaste luego que tu hijo era guapo. Cuándo te dije que me lo presentaras me dijiste Qué va, es inválido y borracho. Que ni te vea, te va a dañar. Tú cargabas con él, lo último que te quedaba de tu pasado y tu Rumanía.
Te dije que si necesitabas algo me llamaras. Y lo hiciste algunas veces. Y yo acudí. Hacia el final, algo raro te pasaba, y antes de colgar te ampayaba la contestadora hablando cosas tristes, como las cosas que diría una gitana de una no romaní que no contesta el teléfono. Te escuché insultarme.
La última vez que te ví, yo paseaba por la calle de las pizzas con una tipa que no vale la suela de mis zapatos. Tu te acercaste y yo te quise saludar. La fulana, entoces mi amiga, escapó de tí como quien ve al diablo, Nunca me ha gustado esa vieja, dijo, La conoces? Tú te acercaste abuela, a pedirme plata, de mala forma, como si ya no fuera más tu nieta para tí. Entonces me preguntaste, Me conoces? Y yo dije lo que hubiera querido no decir nunca, No te conozco, así no te conozco.
Qué sabría yo de tu miseria, de tu hambre, de tu frío y tu impotencia. Qué sabría yo de tus dolores y de la muerte rondándote hacía ya tanto tiempo. Parecía que tú no morirías nunca.
Pero fue la última vez que te ví.
Si algún día te vuelvo a ver, quiero que sepas que es verdad, que no te conocía, no conocía tu casa ni a tu familia, pero tú eras mi abuela, eras como mi abuela, y yo me dejé influenciar por una calabaza. María, mi abuelita María. Portal de la imaginación. Me decías nieta.
Lo siento tanto. Tanto. Lo siento tanto. Ahora, cuando te pienso, siento como si caminara en el fondo del mar.
Donde estés, abuelita Romaní, feliz día, después de tanta noche, después de tanto frío y tantísimo sol.
domingo, 4 de mayo de 2008
Mes Rosa en Kojudópolis
Qué sería de nosotros sin el consumismo, dijo una cucaracha disfrutando un Big Mc.
I.
Me pusieron morfina. Paulo estuvo allí, no tuve miedo. Fue un gran momento. Todo estuvo bien, no sentí dolor. De hecho hubiera querido sentir mejor la fuente romperse, el agua correr por mis piernas, recordar claramente el beso que te dí. Recuerdo de lejos tu llanto suave, suave. Paulo diciéndome que eres preciosa. En un momento sentí el corte y me pusieron más anestesia. Entonces ibas a salir. Los segundos empezaron a pasar lentos. Uno a uno. Como cuadros. Yo me sentí mágica. Paulo se asustó porque los ojos se me iban, no enfocaban. Yo decidí sonreír. Así debe ser morirse, pensé. Y sonreí. Y junto a esa sonrisa te sentí salir. Ya salió pensé, pregunté, sentí.
II.
Por alguna razón, no te ví hasta el mediodía del día siguiente. Todo ha sido nuevo. Estaba toda operada y anestesiada pero la rabia era otra, simple, sin miedo. Algo sobrio que me venía de adentro, desde el vacío que quedó en mí. Adentro. Quería VERTE. Más que eso necesitaba cargarte.
Llegó Jhonny, el doctor, y te cargó e hizo piruetas contigo, Qué linda decía, pero mira que linda nos ha salido. Yo lo odié bastante y le rogué que te entregara de una vez conmigo.
Lo bueno de estar recién operada es que todo el mundo te comprende y te tolera, cojudo sentimiento de culpa, tal vez debiéramos ser más comprensivos siempre.-
Llegaste a mí.
Te cargué, te pegué a mi pecho.
Lloré.
El amor, sale del pecho.
(...)
Tú me curas. No imaginaba este sentimiento. Es muy fuerte. Adoro tanto tu persona, tu calor, tu tibieza. Tus ruiditos. Tu peso, tu textura, tu sonrisa sin dientes. Lloré mucho cuando besé por primera vez tus lágrimas y noté que eran saladas. Pensé que sería dulce. Saladas , como las de la gente grande. Agradezco a Dios cada pequeña cosa que me ha dado y tú, tú eres todo, lo inimaginable.
Tengo miedo. Y vergúenza de sentir miedo, con todo lo que se me ha dado. Espero desahuevarme pronto. Mientras, ya me acostumbré a atenderte, nos encanta andar juntas y aunque me da muchísimo miedo dormir contigo, dormimos mejor juntas y calientitas.
III.
Veía flashes. No quería que te molestaran más pero no podía hablar y derrepente mejor así por que las fotos estan muy buenas. Tu llanto dulcísimo de lejos, la sala de recuperación. Temblaba. Estaba felíz, felíz como no tienes una idea. Pero temblaba. Teatralmente. Saltaba por la anestesia feliz de saberte. Feliz sin saber porqué. Todo nuevo. Nacieron sentimientos nuevos allí. Inexplicables. Antiguos. Animales. Tu olor.
Entraron a verme mi mamá y Paulo y luego mi papi (tu Nonno) y tu tío Chris. Yo temblaba y les hacía OK con el pulgar en alto, sonriente.
Tuvieron miedo.
*
martes, 29 de abril de 2008
Adiós Buenos Aires, por ahora
Viva Sarah !!!
Sarah Hellen, la santa mujer vampiro
Febrero 18, 2008 - Perú
Antes que nada, deben saber que todo en esta historia es real, incluso sus especulaciones. Todo peruano sabe quién es Sarah Hellen, la mujer vampiro.
Existe un lugar en Sudamérica que tiene nombre de aguardiente: la ciudad de Pisco.
Allí llegó hace 110 años una bellísima mujer, muerta hacía meses, acompañada por su esposo. El señor, adelgazado y afligido por la muerte y los meses de sal, hizo un depósito de dinero a la autoridad del puerto antes de preguntar si podía y dónde enterrar a su esposa. Después de lo cual se dirigió al cementerio, a darle -por fin- sepultura a la navegante.
Cuentan que Pisco, tierra de temblores, tembló esa mañana como tantas otras, trastabillaron los pocos que ayudaban al extranjero misterioso a enterrar a su mujer . Y el destino que perseguía a Sarah se reveló una vez más. Una mujer bellísima, pelirroja, pálida como la porcelana, fresca como dormida, asomó desde el ataúd y miró a los hombres desde sus verdes ojos muertos. Rabia, mar, miedo. Los hombres salieron corriendo, anunciando que había llegado a la ciudad la esposa de Drácula .
Cuentan que John Roberts, su esposo, la tuvo que enterrar con sus propias manos. Luego mandó a hacer una lápida sencilla que rezaba como un conjuro de protección contra la soledad y los apuros de la nostalgia Sarah Hellen, beloved wife. Al día siguiente, partió para no volver a ser visto jamás en el puerto perdido de la ciudad de Pisco, en el Perú, en la salvaje Latinoamérica.
Mr. Roberts, al igual que su esposa, era natural de Blackburn (Quemadura Negra), Inglaterra. Era el inicio del 1900 , y el catolicismo asolaba el continente. Sarah era distinguida por su belleza y cualidades en el silencio y la observación de las cosas más pequeñas, lo que la hizo conocedora de hierbas y raíces. Todo el pueblo se había beneficiado en algún momento de su ignorante sabiduría. Todos habían bebido algún té que los salvara de las urgencias estomacales, o habían olido alguna hierba que disipara, como por arte de magia, el dolor menstrual de las mujeres. Lo que no quedó registrado fue el detonante. En qué momento el pueblo, antes pacífico con la mujer, se giró en contra de ella con la ferocidad que sólo generan el fanatismo y la superioridad numérica. Fue acusada de bruja. Y muerta por linchamiento. Nada pudieron las súplicas desesperadas del esposo que la acompañara luego en su exilio en alta mar.
Pero Sarah, al ver la hipocresía de las víboras que ella misma había curado y que ahora la mordían a muerte, hizo un alto en su martirio. Y juró en voz alta:
Pueblo maldito, yo volveré un día en cien años, y no tendré paz hasta vengarme de cada uno de ustedes.
Esto fue demasiado.
Indignados, pueblerinos y autoridades prohibieron a los familiares de la atrevida demoníaca enterrarla en ningún punto de Inglaterra. No era el fin del mundo, la enterrarían en Francia. Pero al llegar allá, se encontraron con un pueblo que los rechazaba terminantemente, que no permitiría a la hereje poner una sola tabla en esas tierras bendecidas por el señor. La fama de Sara los precedía. Y fue así como comenzó la travesía de la bruja muerta y su esposo en alta mar, Mar de Nadie, hacia cualquier lugar que les permitiera tener una sepultura cristiana.
España no la quiso, naturalmente. Tampoco Portugal. No tenía sentido seguir intentando en Europa. La noticia de la bella bruja vengativa había corrido por todo el territorio, había mutado en diferentes lenguas y ya todos los puertos estaban advertidos. Habría que cruzar el mar.
***
Sin embargo, en Venezuela no los aceptaron. Tampoco en las Guyanas o en Surinam, lugares tan remotos para John como para los mismos latinoamericanos. Ni siquiera en Brasil pudo enterrar a su solitaria esposa. Tampoco en Uruguay, ni en la vasta Argentina. Hubo que cruzar el mar imposible de Magallanes. Pero en Chile ya estaban advertidos, y como gente seria que son sus carabineros, les indicaron que de ninguna manera, señor, llévese usted a su señora al Perú a ver si tiene suerte, total, esa es tierra de brujos, púh.
Tierra de Brujos. Era verdad. Lo había oído alguna vez. Perú.
Llegó así al puerto de Pisco. Habría de desaparecer discretamente al atardecer del día siguiente. Nadie lo vio despedirse de esa mujer a la que había amado tanto que la había acompañado en la muerte hasta el fin del mundo, no fuera a sentirse sola o perderse por ahí. En la tarde gris ajustó su chalina, sintió soltarse las amarras y miró el horizonte helado, sin volver la cabeza atrás.
La que se quedó sentada a la orilla de la tumba de Sara Hellen, fue la leyenda de su osadía. No se sabe cómo, el pueblo de Pisco, perdido de la mano de Dios, se enteró de la oscura travesía de la hermosa extranjera muerta y de su esposo que, como alma en pena, la había acompañado a donde el Diablo perdió el poncho, como se dice por estas tierras, para enterrarla. También supieron de su amenaza de volver en cien años. Tal vez la historia corrió con los hombres que escaparon durante el temblor al ver el cuerpo inmaculado , el cabello de fuego saludando desde el féretro transoceánico.
El asunto es que Pisco nunca la olvidó.
Nunca.
Pasaron cien años. Su historia se trastocó un poco. Se dijo que era la amante del Diablo. Que la habían visto deambulando a orillas de la carretera, con un vestido blanco. Que engañaba a los conductores. Que los hechizaba para dormirlos. Que la habían visto volando sobre el cementerio en las noches de luna para luego desaparecer en gases verdes. Y los hijos de los hijos de los pisqueños que vivieron el temblor que descubrió a Sara en el cementerio cien años antes, la esperaron sin chistar cien años después, estaca en mano, en la puerta de su tumba.
Todo el pueblo esperó a Sara Hellen resucitar esa noche en el cementerio. El gobierno de turno, corruptísimo y tirano, aprovechó inteligentemente el suceso y enviaron camiones de prensa al lugar de los hechos, creando una de las más grandes cortinas de humo de la historia. La vigilia por la Mujer de Drácula fue vista en el mundo entero. Todos los brujos del país y varios otros que viajaron desde Bolivia y Ecuador realizaron ante los ojos alucinados del mundo sus danzas y rituales cargados de ajos y estampitas, escupiendo aguardientes en lenguas olvidadas, con el fin de mantener a la muerta bien muerta y dentro de su caja.
Curiosamente, pasó la noche y Sara Hellen no salió de su tumba. Los brujos confirmaron con ello la eficacia de sus rituales protectores contra las mujeres vampiro. El pueblo, por primera vez, comenzó a olvidarla.
Pasaron diez años más.
El año pasado, el mismo tirano que la había utilizado para desviar la atención de los horrendos crímenes cometidos durante su mandato, cayó preso en Chile, pedido por la INTERPOL. En esos días, un terremoto terrible azotó el Perú. Este no fue un temblor. Fue un gran terremoto. Su epicentro fue en el mar, en las costas de Pisco. La ciudad entera se desplomó. Las antiguas construcciones de adobe, clásicas coloniales, crujieron y colapsaron. Muchísima gente murió. Incluso en el cementerio los muertos parecían morirse de nuevo, por que se rajaron toditos los largos pabellones centenarios, dejando a los muertitos expuestos a la impúdica desnudez de la modernidad. Llegaron las cámaras para confirmar el desastre en el camposanto. Alguien ya corría con la noticia. Blanca, inmaculada, incólume. La tumba de la mujer vampiro, Sara Hellen, está intacta. La única que quedó intacta.
Y así, Sara ha vuelto al imaginario popular. Pero ya no se la ve cual jinetera ectoplásmica en periplos de carretera. Ni tampoco se la espera en la puerta de su última morada por si acaso se levante para agarrarla a garrotazos. Ahora hay pequeñas plaquitas que, discretas, la acompañan. Gracias Sarita, por el milagro concedido. Muchas Gracias Sara Hellen, por curar a mi hijito. O simplemente, Gracias, Sara. Para la gente del pueblo de Pisco, tierra de temblores y aguardiente, la pureza del sepulcro es suficiente prueba de que la mujer repudiada de los mares sea digna de confianza y veneración. Y qué mayor prueba de bondad de la santa sino la devoción de su esposo, que habiéndola podido dejar abandonada a los tiburones en las profundidades del mar de nadie, la trajo hasta el fin del mundo para que pudiera descansar. A un pueblo acostumbrado a los brujos y amante de las mujeres bonitas. Un pueblo gentil con los extranjeros que por pobre sabe ofrecer una segunda oportunidad.
A este paso, Sarita Hellen un día será la santa patrona de Pisco.
Y tal vez la santa mujer vampiro los proteja de verdad, por ser el único pueblo que la supo amar.
(Enviado por: K.)































