Entonces llegó finalmente el sábado 29. Yo tenía mi entrada desde hace un mes conmigo. Son Los Fabulosos Cadillacs, 10 años después. 10 años después. Qué hacía yo hace 10 años? Quién era uno hace 10 años? Creo haber vivido en el Centro de Lima, en la cuadra dos de la av. Grau. Habíamos llamado la casa De los Brujos, ya que antes había sido de los Bichos, una agrupación teatral. Y los Brujos eramos E. -que en la época se llamaba H. - F., y quien les habla.
E. y F. eran artistas plásticos, estudiantes y dirigentes estudiantiles de la Facultad de Arte de la Católica. Teníamos muy poco dinero y muchísima pena. Pero más risa y salsa, y nos divertíamos a lo grande. Yo formé junto con la extsma. Dra. P. Martínez la delegación juvenil CGP, Cuidado Gente de Paz. La casa estaba siempre llena de sus trabajos a medio terminar, de nuestras pancartas, de las propuestas para las instalaciones, de elementos teatrales nuestros y ajenos. El lavaplatos estaba siempre lleno, pero F. y yo le perdonábamos a E. -entonces H- que no lavara los platos, por ejemplo, porque E. nunca se enojaba. Siempre estaba de buen humor a pesar de su pena y salía con alguna esquina chistosa y no quedaba más que reírse con él, hacer uno mismo la chamba e invitarle un café con ron, que ya son las 11 de la mañana. Sin embargo, concientes de la depresión galopante que sufríamos los tres a coro y a veces también en intervalos, intentábamos mantener la batalla contra la molicie con ferocidad. Cada 28 días aproximadamente, poníamos un casette de F. con marchas de los italianos carbonarios. O el lado B, que era de los revolucionarios que lucharon contra Franco en España cuarenta años atrás. La marcha nos ponía pilas y nos permitía batallar no sólo contra nuestras muchas adicciones, contra nuestro alcoholismo y depresión galopantes, no sólo contra el gobierno tirano de Fujimontesinos y sus helicópteros dando vueltas sobre el solar de la casa, sino también contra Lima en sí, contra el Centro, contra la esquina más contaminada del Perú que es sólo a dos cuadras de la casa, en Abancay con Grau. Aquí colgamos la ropa y la sacamos negra del cordel. Imagínate tus pulmones sin contar todo lo que fumas. La marcha nos ponía pilas, encauzaba bien nuestra tensión por batalla higiénica. También escuchábamos un disco que yo tenía. Era el disco del Matador, de los Cadillacs.
El sábado 29 me encuentro un parqueo guiada por la Luz del Todopoderoso por el que pagué 10 soles. Llego sola, encomiendo mi VW a Jesús y a San Judas Tadeo. Confirmo que tengo mi entrada. Pongo el brazo de fierro que engancha el embrague al timón ya que a los santos en el centro nunca les viene mal un refuerzo. Corro. Es tarde. Puchos. Puchos de Oriente. Encendedor. Dejo el teléfono, igual no hay señal. Corro. El concierto va a empezar. Llego al estadio. La entrada para Fabulosos? Al otro lado, por el otro lado. Corro. Finalmente llego a la cola. No mucho después estoy adentro. Me encanta entrar a los estadios en los conciertos. Me sigue pareciendo fascinante. Las paredes de gente dispuesta a pasarlo bomba me alegran como cuando de chica iba al circo. Ví algunos niños, qué machos. La energía de tanta gente es como estar en un mar bravo. Busco mi lugar entre la gente. Lo encuentro.Alguien tira su vaso y nos baña en cerveza. Siento una sed extraña, celular. Pronto un grandazo se para enfrente mío. Le paso la voz, no te pases, grandote. Una vocesita amable se ríe de la situación y empieza a conversar conmigo. Pensé que era la novia, pero era sólo una amiga. Se llamaba P.
Era maravilloso desayunar con los Brujos. O almorzar. Cenar también era fantástico, a menos que saliéramos a cenar fuera. Por que por alguna razón ya no volvíamos. Creo que la gente nos quería o nos quería ver muertos , pero sencillamente nos encontraban por la calle, o nos los encontrábamos por ir a comer ravioles al Quierolo y nos dábamos con los amigos que nos querían o nos querían ver muertos y no paraban de intoxicarnos y darnos de beber. Por lo general lo pasábamos fantástico a pesar de la pena y de la narcolepsia de F., y nos dábamos soporte conjunto durante la resaca. F. cocina muy bien, y mis fideos son conocidos por reconstituyentes y terapéuticos. Esa. Entonces hablábamos, siempre alrededor de la cocina. Teníamos buenas ideas. Ganas. Muchos amigos artistas, abogados, estudiantes de todo tipo queriendo hacer un cambio. Y el cambio un día llegó. Y después de eso toda la fuerza que habíamos llegado a ser se disolvió. Más o menos, como el movimiento grunge o el jipi, sólo que mucho más rápido. Me preguntas qué pasó? Yo creo que fue el trago, y las engañosas toxinas que en el Perú se encuentaran. Hay ciertas cosas que no puedes hacer si vives en Lima. Si estás de paso, bueno, pero no si vives aquí. Si eres peruano o residente y tomas esa ruta, estás condenado al deterioro. Mieles tóxicas a la vuelta de la esquina, o por veinte soles llegan en moto. Olvídalo. Mal plan.
P. resultó simpática, locuaz y amiga de mi hermano. Fumadora feroz. No había pasado una hora de concierto y yo ya no tenía tabaco de oriente. Mi cajetilla de puchos se veía peligrosamente adelgazada. A la mitad del espectáculo me sorprendió de nuevo esa sed rara, urgente. Me dí cuenta de que estaba en un concierto, y que esas cosas pasan en los conciertos. Un calor absoluto. Sopor. Me voy a desmayar. Me estoy deshidratando. Busco en mis bolsillos y recuerdo. No he traído nada de plata. He dejado todo en mi cartera. Debajo del asiento de mi auto. A cinco cuadras del estadio. La pienso y se lo digo. P., por favor, préstame plata para comprar agua porque siento que me van a sacar cargada. Me dió vergüenza pedirle plata sin conocerla. Lo que se dice en Lima, roche. Sin embargo P., muy buena onda, se puso en camino conmigo hacia el agua.
Antes, yo era una chica sana. De verdad. Bueno, más o menos. Cuando terminé el colegio y en un intento por salvar mi vida , me fui a vivir a Cuzco. En esa época dejé hasta de comer carne. Cuando llegué allí ya sabía que el alcohol sacaba lo peor de mí, así que dejé de tomar. Sólo fumaba. Tabaquito peruano y tabaquito de oriente. Y de coca nada. Hacía rato había visto que era el puto Innombrable, el Coludo mismo. En ese tiempo era una chica inteligente y sana. Trabajaba en un bar miserable. Una noche, cuando ya estaba en Cuzco casi 8 meses, cuando ya extrañaba el olor del mar a muerte, tocaron los Cadillacs en el festival de la cerveza Cuzqueña. Pedí permiso para ir. Adoraba a los Cadillacs pero había algo más fuerte que la fanaticada: extrañaba mucho a mi hermano con quien escuchaba su música. Mi hermano skater, mi compañero. Lo extrañaba mucho y quería saltar en el concierto y contarle, Mano fuí, estuvo mostro, sobre todo porque él por ser menor había tenido que quedarse sólo casa que en ese tiempo ya era un infierno. Me sentía morir por haberlo dejado sólo ahí, aunque él supiera que sólo intentaba salvar mi vida. Quería ir, ir y contarle. Pero, naturalmente no me dieron permiso y me quedé en el bar miserable escuchando el concierto que sucedía en Sachsayhuamán mientras yo me congelaba los dedos lavando vasos en Miseria Bar & Lounge. Al terminar, fuí al Mamá Africa a buscar a mi amiga Dul - mayores referencias aquí -. Ella trabajaba allí. Cómo estás, hasta el culo. Porqué. Quería ir al concierto de los Cadillacs. Ya. Si. Y no te dieron permiso?. No. Que kagada. Si. Bueno. Quieres un trago. Bueno. Pausa. Sabes. Han venido unos amigos de Buenos Aires. Se van mañana y quieren ir a ver el templo de la Luna. ´Tas loca? Son las tres de la mañana. Ya, pero ellos se van mañana por la mañana, y quieren ir a conocer, Vamos?.Pero tú los conoces? Los conoces bien, bien? Son mis patas, son de mi barrio, de Palermo Viejo. Pero está lejos, qué frío. Vamos a ir en taxi y volvemos. Nunca había ido a las ruinas en Taxi. Vamos floja. Bueno. Bajo. Todavía estoy sonada por la impotencia. Todavía retumban en mis oídos los tambores lejanos que no pude bailar. Bajo las escaleras, no estoy prestando atención.Abajo ya nos espera un taxi amarillo, una station vagon. También está nuestra amiga chilena, Niní. Vamos, ya? Subo al auto. Un pelado y uno más gordito se suben también. El sitio del copiloto está libre. Tienen una energía intensa y me asusto un poco. Ya no se si sea tan buena idea. Sin embargo, me quedo. Creo en profundamente en Dul. Alguien abre la puerta del copiloto y sube rápido, como quien sale de un aeropuerto. Comenta algo con el taxista. Veo su perfil. Sus pestañas largas de borracho. Era Vicentico. Partimos.
P. y yo habíamos logrado con éxito nuetro objetivo de conseguir líquido elemento. Un maravilloso ambulante fue mi oasis y me tomé la botella casi de un trago. Efecto esponja. P. también bebía pero ella no tenía tanta sed. Estuvimos viendo el concierto desde lejos, que se ve mejor. Pero pronto comenzamos a extrañar la locura de la gente y comenzamos nuestro camino hacia el kaos. Le dije a P. Tu anda adelante que sabes dónde está tu amigo, y ella comenzó a andar. Habíamos avanzado unos seis metos cuando veo que P. abraza a una chato de camisa negra. Yo en realidad no la conozco, así que en ese momento mi cerebro procesa: a: Será lanza la chata?, b: Será una técnica seductora para avazar?, c: Será su pata? Y mientras pensaba estas cosas entre ellas por qué no avanzas de un vez, veo que P. se tambalea, se cae para un lado, choca contra la gente que por instinto se abre, no cae, choca contra otra gente que está detrás. Se desmaya! No jodas! Por fin se da cuenta mi cerebro de la ecuación alucinante. Se cae. Reacciono. La chapo al vuelo. Tranquila. No te caigas. Permiso. Abran paso. Permiso. Permiso por favor. Empiezo a sentir el calor. Permiso. Algunos no se mueven. Piensan que... Qué piensan no sé. Me acuerdo de cuando en la calle tratan de pasar las ambulancias, nadie da pase, están todos locos. Permiso! P. se desploma del todo en mi pecho mientras la abrazo, ahora sí pesa. Vomita. Vomita agua. Permiso! Permiso conchetu...
Antes de ponerme ordinaria o grosera, dejo a P. en el suelo de costado donde ya no había tanta gente. Para que no se muera como estrella de rock ahogada en sus vómitos, pienso. Salgo corriendo a buscar a algún tipo de seguridad y me acuerdo de la cartera de P.. Regreso. Una mujer sabe lo que es una cartera. Ahora sí. Corro. Veo a un tipo fornido con polo rojo y casi lo mato de un infarto. Socorro! El muy kojudo se fue al concierto con un polo del mismo color de los de seguridad. Pero era un fumeta cualquiera. Me doy cuenta por su polo sin iniciales y por su cara de urgente disentería, recién noto que lo tengo cogido del brazo y que allí está su novia. Lo suelto, sigo corriendo. Todo parece un video juego. Por fin veo a un tipo de seguridad. Confirmo preventivamente las siglas del polo. Lo agarro desprevenido y casi lo mato de un infarto a este también. El fulano fornido pegó un salto kojudísimo, sólo le faltó gritar miau. Yo también salté del susto por su susto. Cuando le ví la cara me dí cuenta de que era hora de que me calmara un poco. Me entró una risa loca que disimulé al vuelo mientras empezamos a correr hacia P. Juraría que al tipo de seguridad se le habían literalmente parado los pelos al verme aparecer como un loco calato de entre la gente. Y que sus labios se habían puesto súbitamente de un suave color verde palta. Allí supe que todo estaría bien. Que la chata se había desmayado por fumeta, y por tener, gracias a Dios, la barriga vacía. Parada en la puerta del tópico noté que estaba húmeda de sus sustancias. Pero me sentía contenta. No olía, P. estaba bien, la cartera estaba allí con ella, y yo tenía una historia para contarles. Me acordé de pronto que hacía un rato yo me había sentido mal, y que ella me había dado de beber. Qué hubiera pasado si ella hubiera decidido no hablarme. Si no me hubiera invitado el agua. Si no hubiéramos estado juntas en ése momento. Más adelante y a los lados, la magnífica fiesta seguía como un dragón inmeso que se traga la pena. Los Cadillacs Cantando para vos.
Llegamos al Templo de la Luna por senderos oscuros llenos de baches, sin contratiempos. Cuando bajamos del auto lo saludé. Hola, le dije. Hola, dijo él. Muy amable. Y siguió andando. A mi ese señor me parece de lo más sexy del mundo, y yo estaba muy soltera, y muy mística, y dispuesta a aceptar cualquier regalo que me viniera del cielo sin buscarlo. Pero al llegar al Templo, mientras los otros dos músicos fueron a ver las ruinas, el Gitano Calavera se fue sólo a ver la luna más allá, trepando una colina. Me quedé viendo a dónde iba. Lo que hacía. Me gustaba mucho de verdad. Mi lado femenino despechado, probablemente, me sugirió que su alejamiento podía ser una pose de rock star. Pero algo me decía que no era eso. Tal vez el lenguaje no verbal. Uno sabe mucho más de lo que cree saber. Uno sabe todo. Le pregunté a Dul qué onda ese chico churro que me gusta, y señalé la colina. Quién, él? Si. Uy, me dice, está jodido, se acaba de enterar que va a ser papá. Anda! Y qué, que pasa, no está contento? No, me dice, está feliz, no lo puede creer. Y por qué me dices que está jodido? No, está jodido para tí, digo... El está casado, adora a su mujer... Dul me enseñaba cosas siempre. Voltié a mirar a este chico mítico que miraba la luna. Eso era lo que tenía, pensé. En el silencio, bajo el cielo lleno de estrellas, recordé algo que no recordaba desde niña, y era que lo sagrado también podía ser real, tangible.
El concierto continuó, sin contratiempos. Hubo dos cosas que me llamaron la atención. La primera fue que cuando tocaron el Genio del Dub, su mega hit, el mensaje que dió el genio en un susurro subliminal fue si no vas a terminar lo que comenzaste una vez, que me pareció un mensaje clarísimo a nuetsra generación un día combativa y questionadora, hoy cómoda y panzona generación X. Recordé entonces a los Brujos. A quienes no veo ahora casi nunca aunque seremos siempre hermanos. El otro momento importante fue cuando tocaron precisamente Matador. Cuando vino la parte de cantar yo no voy a la guerra, a la violencia, a la injusticia, ni a tu codicia..., Mr. Tico nos pidió a todos bajar mucho la voz. Quiso que cantáramos esa parte en un gran susurro, como un peligroso secreto. Alguien gritó y dijo, Eso, a ese borracho hay que sacarlo, riendo. Lo intentamos. Intentamos recordar lo que ese coro significó una vez. Hicimos un gran silencio. Pero cuando llegó la hora de cantar muchísima gente no había comprendido o no le interesó comprender y cantó a gritos.
Sin embargo, en esa gran soledad, mi niña -la que está adentro, quieta, mirando las estrellas - no pudo evitar sentir que ella algo había captado. Una vieja, silenciosa y conocida alegría comenzó a arder en mi corazón.
domingo, 30 de noviembre de 2008
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Guau Internacional
Guauuu!!!
Como han notado, he puesto este contador global de gente en línea... Guaaauuuu!!! No es alucinante? En este momento hay un alma en Sakura - Japón, otra en Italia, otra en San Bartolomé - España, otra en Chicago, otra en Zapopán - México, otra en Caracas - Venezuela, otra en Cali Colombia!!! Una en Viña del Mar en Chile y otra en Lanús, Argentina... Esto es A- LU- Ci- NAN-TE...
Aajajzxzxxas... en verdad no tengo palabras... Kojudopólitans del Mundo, unidos por una eléctrica red de webeo y reflexión, unidos por las partículas que también flotan weberas en el universo, sabias y silenciosas...
Un abrazo del tamaño de la Atmósfera para todos ustedes, pero sin hueco ozónico.
Abrazos de veras,
K.
Como han notado, he puesto este contador global de gente en línea... Guaaauuuu!!! No es alucinante? En este momento hay un alma en Sakura - Japón, otra en Italia, otra en San Bartolomé - España, otra en Chicago, otra en Zapopán - México, otra en Caracas - Venezuela, otra en Cali Colombia!!! Una en Viña del Mar en Chile y otra en Lanús, Argentina... Esto es A- LU- Ci- NAN-TE...
Aajajzxzxxas... en verdad no tengo palabras... Kojudopólitans del Mundo, unidos por una eléctrica red de webeo y reflexión, unidos por las partículas que también flotan weberas en el universo, sabias y silenciosas...
Un abrazo del tamaño de la Atmósfera para todos ustedes, pero sin hueco ozónico.
Abrazos de veras,
K.
domingo, 16 de noviembre de 2008
Salir en los Periódicos
Quisiera escribir más seguido pero por ahora no me es posible. Algo le pasa a mi monitor y tiene una curiosa tendencia al turquesa. Siento además que, efectivamente, me sancocha la retina. Casi puedo oír el shhhh en la córnea, hipnotizante como el canto de una parrilla. No me parece muy saludable, así que voy a la Interné de la esquina a ver mis correos, y me es difícil conectarme con Kojudópolis y con uds., amados Kojudopólitans, allí, porque todas las baterías bravas de la zona están jugando modernidades violentas que desconozco, parecen pasarlo bien y todos tienen más o menos la misma pinta y edad del protagonista del video que les presenté en el último post. Escuchan música a todo volúme, se llaman por chapas como Smoky, se kagan de risa con risas de cacatúa, y pienso Como los chicos de mi barrio, los que montaban Eskei.
Pero de esto hablaré en el próximo post, porque es con ellos con los que toqué en mi banda, y tengo ganas de hablar de ellos.
Pero hoy hablaremos del privilegio del salir en la prensa escrita. Hay muchos profesionales que tienen un perfil bajo. No es el caso de los de mi profesión. Sea como sea, salir en los medios por vías no corruptas, ser reconocido por tu trabajo, tus cualidades o lo que fuera, es una bendición para mucha gente. Que se hable del duro recorrido que tuviste que andar, o de las brillantes ideas que tuviste, o de lo guapísima que estás o de lo maravillosos que están tus cuadros. O que recomienden la pollería que con tanto sacrificio levantaron tus abuelos, y luegos tus padres y hoy tú, que con lágrimas en los ojos sales en el periódico mostrando el premio que te has ganado por llevar tu pollería a franquicia internacional. Abriste tu corazón, yu nou?. Y salir en la prensa escrita tiene una característica especial. Es pues, el papel, dirían por allí, Un elemento vivo, orgánico, tangible. Y es verdad. Es bonito abrir el periódico y verte allí. La verdad te kgabas del susuto a la hora de la foto, Que bueno, no se nota, el fotógrafo no te sacó tu mal ángulo, Si nos hicimos patas, le invité papitas, y el editor ha estado con ganas de reventarte cuetes así que todo bien, todo lindo, es un día de playa, abres el periódico, tu cacharro sonríe classy, y todo es supra kul.
Luego pasa el, digamos, enamoramiento. Tú mismo cierras el diario, te quedas con la agradable sensación pero ya lo cerraste, porque ya fue pues, no? Ya fue. Ya no hay que caer mal. Lo guardas bonito para el burrículum y te olvidas. Un día lo vuelves a ver y piensas Qué bonita nota, o Cómo pude sentarme así, o Cómo pueden haber pasado tantos años, o Estuvo bien el maquillaje, o En ésa época era tan infeliz - feliz, yu neim it.
Pero el resto, el mundo, como siempre, dale y dale con esa costumbre que tiene de dar vueltas. Cual vulgar engranaje de sabe Dios qué reloj kósmiko. Y entonces suceden cosas como que la señora que tan contenta se puso de verte en el diario, te entrega arropando al pez en su última mortaja. O te encuentras con tu hermosísima y franca sonrisa engalanando la higiene de algún tacho de basura. O envolviendo detritus de perro. O siendo mortaja de perros, de gatos, de mutilados en ajustes de cuentas en entierros improvisados. Te encuentras debajo de las repisas de algunas casas, y si la foto era sexy en cuartos de jeropas, en Mechanical Studios. Y ni hablar de la gente que se quedó sin PH en la carretera que cruza el desierto de Sechura.
Salir en los periódicos es, como muchas cosas en Kojudópolis, importante e irrelevante a la vez. En el caso de los artistas es casi vital. Pero es curioso que a su vez deje una sensación de intrascendente tristeza.
Preocupante,
Kontaminante,
Kasi kasi indeseable,
movimiento del mundo.
PD.
Habiendo escrito esto informo que en Kojudópolis estamos a punto de levantarle un monumento al Sr. Aldo Mariátegui, dir. del diario Correo, por haberse sumado a la cruzada en contra de la contaminación en Huachipa. Supongo que para eso sirven los diarios. Se han cerrado 11 fábricas en trabajo conjunto, pero la verdad es que la presencia de los medios siempre agiliza las cosas de este tipo.
LUCHA LIMEÑO.
LUCHA TERRÍCOLA.
Pero de esto hablaré en el próximo post, porque es con ellos con los que toqué en mi banda, y tengo ganas de hablar de ellos.
Pero hoy hablaremos del privilegio del salir en la prensa escrita. Hay muchos profesionales que tienen un perfil bajo. No es el caso de los de mi profesión. Sea como sea, salir en los medios por vías no corruptas, ser reconocido por tu trabajo, tus cualidades o lo que fuera, es una bendición para mucha gente. Que se hable del duro recorrido que tuviste que andar, o de las brillantes ideas que tuviste, o de lo guapísima que estás o de lo maravillosos que están tus cuadros. O que recomienden la pollería que con tanto sacrificio levantaron tus abuelos, y luegos tus padres y hoy tú, que con lágrimas en los ojos sales en el periódico mostrando el premio que te has ganado por llevar tu pollería a franquicia internacional. Abriste tu corazón, yu nou?. Y salir en la prensa escrita tiene una característica especial. Es pues, el papel, dirían por allí, Un elemento vivo, orgánico, tangible. Y es verdad. Es bonito abrir el periódico y verte allí. La verdad te kgabas del susuto a la hora de la foto, Que bueno, no se nota, el fotógrafo no te sacó tu mal ángulo, Si nos hicimos patas, le invité papitas, y el editor ha estado con ganas de reventarte cuetes así que todo bien, todo lindo, es un día de playa, abres el periódico, tu cacharro sonríe classy, y todo es supra kul.
Luego pasa el, digamos, enamoramiento. Tú mismo cierras el diario, te quedas con la agradable sensación pero ya lo cerraste, porque ya fue pues, no? Ya fue. Ya no hay que caer mal. Lo guardas bonito para el burrículum y te olvidas. Un día lo vuelves a ver y piensas Qué bonita nota, o Cómo pude sentarme así, o Cómo pueden haber pasado tantos años, o Estuvo bien el maquillaje, o En ésa época era tan infeliz - feliz, yu neim it.
Pero el resto, el mundo, como siempre, dale y dale con esa costumbre que tiene de dar vueltas. Cual vulgar engranaje de sabe Dios qué reloj kósmiko. Y entonces suceden cosas como que la señora que tan contenta se puso de verte en el diario, te entrega arropando al pez en su última mortaja. O te encuentras con tu hermosísima y franca sonrisa engalanando la higiene de algún tacho de basura. O envolviendo detritus de perro. O siendo mortaja de perros, de gatos, de mutilados en ajustes de cuentas en entierros improvisados. Te encuentras debajo de las repisas de algunas casas, y si la foto era sexy en cuartos de jeropas, en Mechanical Studios. Y ni hablar de la gente que se quedó sin PH en la carretera que cruza el desierto de Sechura.
Salir en los periódicos es, como muchas cosas en Kojudópolis, importante e irrelevante a la vez. En el caso de los artistas es casi vital. Pero es curioso que a su vez deje una sensación de intrascendente tristeza.
Preocupante,
Kontaminante,
Kasi kasi indeseable,
movimiento del mundo.
PD.
Habiendo escrito esto informo que en Kojudópolis estamos a punto de levantarle un monumento al Sr. Aldo Mariátegui, dir. del diario Correo, por haberse sumado a la cruzada en contra de la contaminación en Huachipa. Supongo que para eso sirven los diarios. Se han cerrado 11 fábricas en trabajo conjunto, pero la verdad es que la presencia de los medios siempre agiliza las cosas de este tipo.
LUCHA LIMEÑO.
LUCHA TERRÍCOLA.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
lunes, 27 de octubre de 2008
Goodbye, blue world.
Escribo mientras malabareo con mi hijita que quiere ver sus dibujos desde la perspectiva de la cima de su madre. Hoy más que nunca, no puedo dejar de mirarla. Yo no era mucho mayor que ella cuando llegamos a Huachipa. Huacondo. Huachipaland. Buscábamos un terreno para comprar, algún sitio donde construír nuestra casa de campo. En ese entonces, teníamos mucho dinero para la gasolina, mis papás estaban juntos y mi viejo, que es del sur de Italia, había comenzado a sentir esa profunda nostalgia de la tierra. Habíamos visto un terreno en chosica, lo recuerdo bien, era una tarde de óxido gris, como esas que sólo Lima da. A mí me había gustado el lugar por su cielo naranja y rosa, y esa bucólica miseria de las figuitas de Sarah Key. Mi Viejo en cambio, no estaba muy entusiasmado. Había una suerte de camino al lado del terreno. Preguntó bien al irnos. Siempre ha tenido un buen olfato. Por ahí pasaba el huayco cuando se desbordan los ríos en la sierra.
Así que buscando llegamos a Huachipa, que era mucho más cerca a Lima. Todavía había terrorismo, y este terreno estaba casi en frente de la comisaría. Mi papá decía que eso era bueno. Yo no estaba tan de acuerdo. Entramos. Todo Huachipa estaba cercado por cerco vivo y fences, límites de madera entre terreno y terreno. Por los límites de los terrenos pasaban acequias de agua clara, cristalina, donde crecían una suerte de algas de río de color rosado fosforecente. Hablo en serio. En medio de unas ruinas blanquecinas donde alguna vez debió haber habido una casa, dos higueras dominaban la vista. El sol brillaba con la magia del desierto, pero alrededor todo era de un verde denso exhuberante, lleno de verde y vida, alucinante. En ese entonces no lo sabía porque era chica, pero las hojas de cada planta exhudaban la misma sexualidad de la selva. A lo lejos, los límites marcados con los sauces, eucaliptos y corrientes de agua clara. Y eso sí, un pantano. Un pantano. Allí se mete la vaca y se pierde, se mete la obeja y se pierde , maldito ese pantano es. Mi Viejo, hijo de la postguerra, dijo A ver el pantano y nos llevó a mi hermano y a mí. Cuando llegamos al punto maldito, mi papá se agachó para ver el agua que crecía debajo de las totoras. Burbujas llenas de oxígeno nacían de la tierra... Una sorgente!, pensó y nos abrazó fuerte fuerte y caleta, porque todavía no habíamos comprado nada. Trajo a un amigo suyo que es ingeniero hidráulico a ver el terreno. Su amigo se volteó, verde, rosa. Confirmó asolapadamente lo que mi Viejo sospechaba. Es un manantial Tony,... compra!
Compramos nuestro paraíso hace 24 años. Nadie quería ese terreno, lo compramos regalado. Mi Viejo llamó a la casa La Crika, Cri por mi hermano y K. por su servidora. Ahora está lleno de árboles de mora, árboles que planatamos nosotros mismos por que están siempre verdes. Todavía está aquí una de las higueras. Mi Viejo y su amigo hicieron un diseño ecológico para encauzar el agua del manantial y a la vez retenerla en una laguna. Era lo más hermoso del mundo. Mi viejo la hizo pensando en mi Vieja, como un regalo de amor, una suerte de Taj Majal huachipano. Mi amiga Colita y yo cosechábamos fresas, las enjuagábamos en la acequia transparente y nos las comíamos con leche condensada allí mismo, refrescando nuestros pies, mirando los camarones de río que se asomaban en las pozas que se habían hecho a lo largo del corredor de Agua. Era bellísimo. Habíamos sembrado moras a lo largo de la acequia que caía desde el fondo, escalonada. Es bellísimo. Sólo que ya no hay agua. Sólo que ya no hay plantas rosadas, ni peces.
Hace un tiempo comenzó a bajar la napa del agua. La napa, es el nivel subterráneo del agua. Antes el agua estaba en algunos lugares a 60 centímetros del suelo, con lo que nuestra laguna de Manantial - Mama cocha, hermana Cocha- tenía dos increíbles metros y veinte centímetros de profundidad. Era un océano. De las entrañas de la tierra nacieron peces, tilapias y chunchos que nadie puso allí, que siempre estuvieron. Y Caracoles. Nosotros trajimos tres carpas de colores, una roja, una blanca y una moteada. Eran enormes. Bucear con los ojos abiertos en esa agua transparente, poder ver el fondo de grava y los peces, majestuosos flotando en el misterio era lo más maravilloso de ver. El agua era fresca, potable. Podías quedarte horas buceándo. Y el mayúsculo Sol Huachipano. El mundo era verde y azul, soleado y con brisa.
Hoy en Huachipa está Ambev, Ajeper, Brahma, Gloria, Franca, Aje, Kola Real, Topi Top y Jordan Jeans, entre otros, gracias a algún alcalde corrupto que convirtió Huchipa de distrito ecológico y pulmón de Lima , en un distrito industrial. Hace más o menos un mes Sedapal inauguró su flamante reserva de Carapongo, con comercial adjunto de televisión diciendo Lima al 100%, no necesitamos hacer recortes de Agua. Y a la semana, nuestra laguna se secó. Se secó, señores. Nuestra Abuela ha muerto, y en su lugar ha quedado un cráter sin peces, sin caracoles ni agua, muerte. Nuestro manantial fluía con 36 mt3 por segundo de agua. Eso es como un bidón de Agua por segundo de manera espontánea, sin bombearla.
En Huachipa, todavía hay zorros salvajes. Hay halcones y miles de tipos de pájaros nativos y de paso. Según la época, ves pasar las bandadas de pájaros. Pericos verdes, gaviotas de río, muchos tipos de pájaros. Hace mucho tiempo, yo he llegado a ver cóndores que bajaban hasta la costa siguiendo el río. Hoy una plasta negra cubre las algas rosadas. Si la lavas con agua limpia, puedes ver su color verdadero. Las acequias ya no llevan nada vivo, porque todos botan sus deshechos a la acequia y no hay qué carajo pueda vivir allí, a menos que venga de Springfield. Sólo quedan el sol y el viento, cada vez más calientes. Por la falta de agua han crecido menos moras, de las que se alimentaban los pájaros de paso.
Ha tenido que desaparecer la Laguna para que aceptemos el cambio.
Hoy, ya no boto mis colillas al agua. Ni el papel al water. Ni dejo correr el agua. Ni un poco. Ya no me bañaba en el mar por que odio las bolsas que te dan el encuentro como malaguas. Estoy empezando a pensarlo de nuevo. Porque así como vamos tal vez más que pronto haya que vivir con wetsuit.
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El agua rodeándome en el silencio del vientre de la tierra, peces. Mis ojos hacen contacto con los suyos y cómplices seguimos nadando. Puedo permanecer bajo el agua más de dos minutos. Bajo el agua fresca, abro la boca y la bebo, sonrío distorsionada y nado como ví que hacían las sirenas. En esta agua y silencio entendí que la vida es bella y que pueden lograrse los sueños, buceándo en espirales como los delfines. En esta agua me curé de todos mis males. Ví a mujeres salir en cinta después de muchos intentos sin éxito. Traje a todos mis amigos enfermos de pena y ví a mi hijita navegar sobre el reflejo celeste.
Y hoy no hay nada, sino la muerte.
Impresionada, reconozco que he tenido que ver la muerte de mi Hermana de Agua, para tomar una actitud ecológica más seria.
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Yo conocí una tierra azul y verde, donde corría una brisa fresca como el agua y brillaba el sol dorado, gentil. La tierra daba espárragos y brócolis salvajes y frutas. Podías tomarte el agua que te regalaba la tierra.
Hoy veo el sol y la muerte que vienen. Miedo y pena. Mi hijita canta la canción del dibujito, ella todavá no sabe nada. Y yo no sé cómo voy a explicárselo. Cómo enseñarle a cantar. Goodbye, blue world.
*
Así que buscando llegamos a Huachipa, que era mucho más cerca a Lima. Todavía había terrorismo, y este terreno estaba casi en frente de la comisaría. Mi papá decía que eso era bueno. Yo no estaba tan de acuerdo. Entramos. Todo Huachipa estaba cercado por cerco vivo y fences, límites de madera entre terreno y terreno. Por los límites de los terrenos pasaban acequias de agua clara, cristalina, donde crecían una suerte de algas de río de color rosado fosforecente. Hablo en serio. En medio de unas ruinas blanquecinas donde alguna vez debió haber habido una casa, dos higueras dominaban la vista. El sol brillaba con la magia del desierto, pero alrededor todo era de un verde denso exhuberante, lleno de verde y vida, alucinante. En ese entonces no lo sabía porque era chica, pero las hojas de cada planta exhudaban la misma sexualidad de la selva. A lo lejos, los límites marcados con los sauces, eucaliptos y corrientes de agua clara. Y eso sí, un pantano. Un pantano. Allí se mete la vaca y se pierde, se mete la obeja y se pierde , maldito ese pantano es. Mi Viejo, hijo de la postguerra, dijo A ver el pantano y nos llevó a mi hermano y a mí. Cuando llegamos al punto maldito, mi papá se agachó para ver el agua que crecía debajo de las totoras. Burbujas llenas de oxígeno nacían de la tierra... Una sorgente!, pensó y nos abrazó fuerte fuerte y caleta, porque todavía no habíamos comprado nada. Trajo a un amigo suyo que es ingeniero hidráulico a ver el terreno. Su amigo se volteó, verde, rosa. Confirmó asolapadamente lo que mi Viejo sospechaba. Es un manantial Tony,... compra!
Compramos nuestro paraíso hace 24 años. Nadie quería ese terreno, lo compramos regalado. Mi Viejo llamó a la casa La Crika, Cri por mi hermano y K. por su servidora. Ahora está lleno de árboles de mora, árboles que planatamos nosotros mismos por que están siempre verdes. Todavía está aquí una de las higueras. Mi Viejo y su amigo hicieron un diseño ecológico para encauzar el agua del manantial y a la vez retenerla en una laguna. Era lo más hermoso del mundo. Mi viejo la hizo pensando en mi Vieja, como un regalo de amor, una suerte de Taj Majal huachipano. Mi amiga Colita y yo cosechábamos fresas, las enjuagábamos en la acequia transparente y nos las comíamos con leche condensada allí mismo, refrescando nuestros pies, mirando los camarones de río que se asomaban en las pozas que se habían hecho a lo largo del corredor de Agua. Era bellísimo. Habíamos sembrado moras a lo largo de la acequia que caía desde el fondo, escalonada. Es bellísimo. Sólo que ya no hay agua. Sólo que ya no hay plantas rosadas, ni peces.
Hace un tiempo comenzó a bajar la napa del agua. La napa, es el nivel subterráneo del agua. Antes el agua estaba en algunos lugares a 60 centímetros del suelo, con lo que nuestra laguna de Manantial - Mama cocha, hermana Cocha- tenía dos increíbles metros y veinte centímetros de profundidad. Era un océano. De las entrañas de la tierra nacieron peces, tilapias y chunchos que nadie puso allí, que siempre estuvieron. Y Caracoles. Nosotros trajimos tres carpas de colores, una roja, una blanca y una moteada. Eran enormes. Bucear con los ojos abiertos en esa agua transparente, poder ver el fondo de grava y los peces, majestuosos flotando en el misterio era lo más maravilloso de ver. El agua era fresca, potable. Podías quedarte horas buceándo. Y el mayúsculo Sol Huachipano. El mundo era verde y azul, soleado y con brisa.
Hoy en Huachipa está Ambev, Ajeper, Brahma, Gloria, Franca, Aje, Kola Real, Topi Top y Jordan Jeans, entre otros, gracias a algún alcalde corrupto que convirtió Huchipa de distrito ecológico y pulmón de Lima , en un distrito industrial. Hace más o menos un mes Sedapal inauguró su flamante reserva de Carapongo, con comercial adjunto de televisión diciendo Lima al 100%, no necesitamos hacer recortes de Agua. Y a la semana, nuestra laguna se secó. Se secó, señores. Nuestra Abuela ha muerto, y en su lugar ha quedado un cráter sin peces, sin caracoles ni agua, muerte. Nuestro manantial fluía con 36 mt3 por segundo de agua. Eso es como un bidón de Agua por segundo de manera espontánea, sin bombearla.
En Huachipa, todavía hay zorros salvajes. Hay halcones y miles de tipos de pájaros nativos y de paso. Según la época, ves pasar las bandadas de pájaros. Pericos verdes, gaviotas de río, muchos tipos de pájaros. Hace mucho tiempo, yo he llegado a ver cóndores que bajaban hasta la costa siguiendo el río. Hoy una plasta negra cubre las algas rosadas. Si la lavas con agua limpia, puedes ver su color verdadero. Las acequias ya no llevan nada vivo, porque todos botan sus deshechos a la acequia y no hay qué carajo pueda vivir allí, a menos que venga de Springfield. Sólo quedan el sol y el viento, cada vez más calientes. Por la falta de agua han crecido menos moras, de las que se alimentaban los pájaros de paso.
Ha tenido que desaparecer la Laguna para que aceptemos el cambio.
Hoy, ya no boto mis colillas al agua. Ni el papel al water. Ni dejo correr el agua. Ni un poco. Ya no me bañaba en el mar por que odio las bolsas que te dan el encuentro como malaguas. Estoy empezando a pensarlo de nuevo. Porque así como vamos tal vez más que pronto haya que vivir con wetsuit.
*
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*
El agua rodeándome en el silencio del vientre de la tierra, peces. Mis ojos hacen contacto con los suyos y cómplices seguimos nadando. Puedo permanecer bajo el agua más de dos minutos. Bajo el agua fresca, abro la boca y la bebo, sonrío distorsionada y nado como ví que hacían las sirenas. En esta agua y silencio entendí que la vida es bella y que pueden lograrse los sueños, buceándo en espirales como los delfines. En esta agua me curé de todos mis males. Ví a mujeres salir en cinta después de muchos intentos sin éxito. Traje a todos mis amigos enfermos de pena y ví a mi hijita navegar sobre el reflejo celeste.
Y hoy no hay nada, sino la muerte.
Impresionada, reconozco que he tenido que ver la muerte de mi Hermana de Agua, para tomar una actitud ecológica más seria.
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*
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*
Yo conocí una tierra azul y verde, donde corría una brisa fresca como el agua y brillaba el sol dorado, gentil. La tierra daba espárragos y brócolis salvajes y frutas. Podías tomarte el agua que te regalaba la tierra.
Hoy veo el sol y la muerte que vienen. Miedo y pena. Mi hijita canta la canción del dibujito, ella todavá no sabe nada. Y yo no sé cómo voy a explicárselo. Cómo enseñarle a cantar. Goodbye, blue world.
*
jueves, 16 de octubre de 2008
En Casa - En Kabul
En Lima, Perú, yo hacía cola en un teatro de Miraflores a las 8.00 pm. Aproximadamente hacia las 8. 10 pm, una señora de unos responsables 50 años comienza a hablar y a hablar y a hablar y pareciera que es lo único que esta dama hará, como tantas otras. Sin embargo, esta señora es un tanto particular. Lee. Mucho. De todo. Es una persona muy, lo que se dice, leída. Todo en ella es armonía, mesura, elegancia. Luego nos explica lo de los antidepresivos. Y de lo aburrido que es su marido. Y lo de su hija que... Y que nunca ha viajado. Todo esto mientras nos narra la historia del origen de Afghanistán. Y de Carlo Magno. Y lo de todos los imperios que fueron a parir allí. Incluso nos cuenta que en un lugar impronuncianble para mí se encuentra la tumba de Caín. La mismísima tumba de Caín. La dama en cuestión, toda maneras y recato, sacía gran parte de la curiosidad que en estos momentos tenemos todos los que estamos conectados al mundo, por esta extraña región llamada Medio Oriente.
Más exactamente, Afghanistán. Kabul. El régimen Talibán. Sabía usted que Afghanistán no tiene mar? Sabía usted que es Afghanistán gobernado por los Talibanes? (Osea, talibanes de los que se tumbaron las torres en los ministerios, en las aduanas, en la guardia civil?) Sabía usted que la región impronunciable para mí en la que se encuentra la tumba de Caín, nuestro buen Caín, es hace tiempo un campo minado? Sabía usted que los rusos dominaron Afghanistán y que los gringos armaron a los grupos radicales insurgentes para hacerle la vida imposible al gobierno soviético, y así luchen por su peace matándose como perros entre ellos? Ciertamente. Culta la señora.
Pero sin alas. Señora sin alas vuela de Londres a Afghanistán. Señora sin sueño va a visitar la tumba de Caín. Señora se pierde en el campo minado, vestida de turista. Señora es lapidada. Descuartizada. O no? Llegan su hija y su esposo para recoger su cuerpo. Pero no hay cuerpo. La hija, guiada por esa cosa que las mujeres tienen - instincto, locura - sospecha a su madre viva. La busca. La encuentra. Pero no la ve. No puede verla más. Mamá, que sabía utilizar la palabra caleidoscópico, mudó de vida. Renunció a todo. A todo.
Suceden muchas otras cosas, que no adelantaré. Es que la obra verdaderamente vale la pena. Es larga, pero juro que no se siente. La dirección limpia, sin regodeos de Fisher nos demuestra un respeto por el espectador, no hay pausas dramáticas interminables, la obra fluye, es un placer verla. Las actuaciones son espectaculares en su gran mayoría. La actuación de las mujeres - Norma Martínez, Jimena Lindo y Gabriela Velásquez - es impresionante. Los hombres están maravillosos, incluso se revuelcan en el polvo antes de salir a escena, para darle a su aspecto musulmán ese algo que sólo te da el desierto. -Ver a los Velásquez es siempre un placer mayor. Y si vienen en paquete, mejor. Me imagino que habrán jugado a eso de actuar en los patios de su infancia y cuando lo hacen ahora que están grandes, son una máquina de ilusión. Y Miguel Iza volvió. - El autor es un auténtico dramaturgo, que con su obra por fin nos contextualiza en el otro lado del mundo, donde las alfombras volaban y las mujeres no deben tener orgasmos.
Son las 2.22 am. en Lima. Acabo de estar en el teatro.
.
.
.
Qué hora será en Kabul?
Más exactamente, Afghanistán. Kabul. El régimen Talibán. Sabía usted que Afghanistán no tiene mar? Sabía usted que es Afghanistán gobernado por los Talibanes? (Osea, talibanes de los que se tumbaron las torres en los ministerios, en las aduanas, en la guardia civil?) Sabía usted que la región impronunciable para mí en la que se encuentra la tumba de Caín, nuestro buen Caín, es hace tiempo un campo minado? Sabía usted que los rusos dominaron Afghanistán y que los gringos armaron a los grupos radicales insurgentes para hacerle la vida imposible al gobierno soviético, y así luchen por su peace matándose como perros entre ellos? Ciertamente. Culta la señora.
Pero sin alas. Señora sin alas vuela de Londres a Afghanistán. Señora sin sueño va a visitar la tumba de Caín. Señora se pierde en el campo minado, vestida de turista. Señora es lapidada. Descuartizada. O no? Llegan su hija y su esposo para recoger su cuerpo. Pero no hay cuerpo. La hija, guiada por esa cosa que las mujeres tienen - instincto, locura - sospecha a su madre viva. La busca. La encuentra. Pero no la ve. No puede verla más. Mamá, que sabía utilizar la palabra caleidoscópico, mudó de vida. Renunció a todo. A todo.
Suceden muchas otras cosas, que no adelantaré. Es que la obra verdaderamente vale la pena. Es larga, pero juro que no se siente. La dirección limpia, sin regodeos de Fisher nos demuestra un respeto por el espectador, no hay pausas dramáticas interminables, la obra fluye, es un placer verla. Las actuaciones son espectaculares en su gran mayoría. La actuación de las mujeres - Norma Martínez, Jimena Lindo y Gabriela Velásquez - es impresionante. Los hombres están maravillosos, incluso se revuelcan en el polvo antes de salir a escena, para darle a su aspecto musulmán ese algo que sólo te da el desierto. -Ver a los Velásquez es siempre un placer mayor. Y si vienen en paquete, mejor. Me imagino que habrán jugado a eso de actuar en los patios de su infancia y cuando lo hacen ahora que están grandes, son una máquina de ilusión. Y Miguel Iza volvió. - El autor es un auténtico dramaturgo, que con su obra por fin nos contextualiza en el otro lado del mundo, donde las alfombras volaban y las mujeres no deben tener orgasmos.
Son las 2.22 am. en Lima. Acabo de estar en el teatro.
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Qué hora será en Kabul?
domingo, 5 de octubre de 2008
Ricardo Fernández me regaló un secreto
La última vez que ví a Ricardo Fernández estabamos grabando en Audiopost -la casa de audio donde hicimos Mi Novela Favorita- el primer capítulo de la serie, El Quijote de la Mancha. Mr. Enrique Victoria era, naturalmente, el Quijote, y don Ricardo el Narrador. El Narrador, con mayúscula. Ser el narrador es sumamente interesante, por varias razones. En primer lugar, por que el ser el narrador tal vez tenga menos glamour que ser el protagonista, pero es el que más lee, así que es el que más gana. En segundo lugar porque ser el narrador te pone en la situación de ser el que te pinta el cuadro, como cierto Kojudopolitano dijo, el que te arma la escenografía auditiva. Es un gran reto como actor, que te permite jugar a ser el fantasma, a ser música, bruma. Muy entretenido. Esa mañana eramos varios una barbaridad de actores en el estudio. El Quijote, mil historias, mil personajes... Alonso A. escuchaba cada toma en silencio fuera de la cabina, redescubriendo poco a poco el arte de la radio novela. Nunca antes lo habíamos hecho, y las posibilidades con la tecnología digital no tenían nada que ver con el radio teatro que se hizo algún día. Lo que era una bendición y un desafío. A veces alzaba la mano en gesto entre de árbitro futbolístico y de director de orquesta, con los ojos cerrados porque seguía intentando escuchar la toma, cuando los actores que no estábamos dentro de la cabina nos entregábamos a la cháchara o el chascarrillo, cosa corriente en nuestra profesión, actividades que nos relajan y unen. Poco a poco fuimos comprendiendo el timing entre silencio y entusiasmo. Me imagino cómo habrá sido pasar por el corredor en Audiopost, y escuchar las grabaciones. Un silencio profundo. Uno , dos o tres actores hablándo y luego del corte de la toma, una fiesta, una reunión o un pequeño estadio. Nos citaban y generalmente acertaban de forma sospechosamente precisa con los tiempos. Pero ese día era la primera vez, nunca antes habíamos hecho algo como eso, éramos tal vez 18 actores en una sala chica y la gente entraba de a dos , de a tres, o de a doce a la cabina, y los otros esperaban afuera su turno, entusiasmados, un poco como deben sentirse los futbolistas cuando esperan la pelota en la cancha. Hacíamos primero una lectura, se aclaraban las dudas con una muy breve charla en la que actor y director se entienden y se graba.
Esa mañana mi inmensa fortuna hizo que me hicieran compartir micro con Ricardo. Casi todos llegábamos a tener audífonos, pero no había tanto espacio para tantos actores, y a veces compartíamos micros. El micro que usaba Ricardo, por ser el del narrador y el de don Ricardo, era uno de los mejores micros, sino el mejor. Así que triple suerte.
Triple, por que yo ya había conocido a Ricardo antes, durante la filmación de una novela. Al inicio - yo tenía 21 años- no entendía muy bien qué hacía el señor de los detectilocos haciendo novelas. Lo entendí en breve.
Le digo Ricardo por su nombre de pila porque así me pidió él que hiciera, pero la verdad hasta ahora cuando lo recuerdo me provoca decirle don Ricardo. Su pelito blanco, su mirada clara y acuosa, sus silencios. Su manera de andar. Pero si le decías don Ricardo te salía rápidamente con alguna cosa que te destruía de risa, como para recordarte y recordarse a sí mismo que él era un Cómico, lo que en nuestra profesión es un poco ser el Guerrero que Combate la Pena. Y la acaba, pero siempre se lleva algo de él.
*
Esa mañana era la primera del Quijote. Yo sólo grabaría esa mañana. Al día siguiente tendrían otra sesión, siempre con Ricardo y Enrique, pero en escenas con otros actores. Después de los nervios, la risa, las indicaciones y la sorpresa, comenzamos a grabar. Y después de ver que no desentonaba lo que estaba yo haciendo- qué susto-, me relajé un poco más y comencé a escuchar mejor a los supercolegas con los que estaba compartiendo cabina. Recuerdo que estaba Mario Velásquez y toda su humanidad, espontaneidad y carisma. Bruno Odar y su garganta de las Mil Voces Verosímiles. Wendy Vásquez y su voz profunda, clara y verdadera. Enrique Victoria y toda su creatividad, genialidad, experiencia, locura y libertad. Y Ricardo Fernández con su...
Qué tenía Ricardo?! Qué era, que no podía dejar de escucharlo... parecía tan sencillo lo que hacía y a la vez algo me decía que habrían pocas cosas tan difíciles de hacer, como la que él estaba haciendo en ese momento. Algo estaba haciendo, pero en algún lugar no estaba actuando. Tal vez es el personaje, pensé. El hecho de ser narrador hace que tengas que ser neutral, y sí, en esa ocasión más o menos por allí iba la cosa. Pero había algo en su voz. Un hilo de oro que me permitía verlo todo en mi propia pantalla, como un filtro único, particular, muy humano, cálido, bellísimo.
Cómo haces eso? Le pregunto. Qué cosa? Me pregunta él. Eso que haces, le expliqué. El sonrió. Hay que escuchar, me dijo. Pero a quién?, le pregunto, Tu no actúas con nadie, tu estás jugando sólo. Y entonces me lo dijo, Tienes que escuchar a toda la gente. A todas esas personas que te estarán oyendo. * . Algo sucedió entonces en mi cerebro. Me imaginé multitudes como captadas por una toma aérea, como las del Señor de los Anillos en sus guerras. La cámara corrió como un halcón o como un rayo a travez de todo el país, de toda su geografía. Me imaginé a la gente en la selva, sentada en su canoa escuchando la radio. A la gente en la puna alta, los pastores, los mineros escuchando la radio.
Todas y cada una de las personas.
Me dió vértigo y casi me desmayo, en esa época todavía no lo sabía pero ya estaba en cinta. Fue muy emocionante. Se lo conté. El, que me conocía, sonrió. Y seguimos hablando de eso algunos segundos más, luego tuvimos que hacer silencio para terminar la toma. Después salimos a escucharla. Quedó bien. Tuvimos sanguchitos y cocacola . Y quedamos en vernos la semana siguiente, para grabar la próxima novela que, naturalmente, no recuerdo cuál fue. Ese secreto fue el último regalo de Ricardo. La semana siguiente ya no pudo ir a grabar, porque ya no estaba más en ningún sitio en esta tierra.
*
Eter.
Silencio.
Secreto suspendido en la ionósfera.
Gravitando
entre
satélites.
*
Esa mañana mi inmensa fortuna hizo que me hicieran compartir micro con Ricardo. Casi todos llegábamos a tener audífonos, pero no había tanto espacio para tantos actores, y a veces compartíamos micros. El micro que usaba Ricardo, por ser el del narrador y el de don Ricardo, era uno de los mejores micros, sino el mejor. Así que triple suerte.
Triple, por que yo ya había conocido a Ricardo antes, durante la filmación de una novela. Al inicio - yo tenía 21 años- no entendía muy bien qué hacía el señor de los detectilocos haciendo novelas. Lo entendí en breve.
Le digo Ricardo por su nombre de pila porque así me pidió él que hiciera, pero la verdad hasta ahora cuando lo recuerdo me provoca decirle don Ricardo. Su pelito blanco, su mirada clara y acuosa, sus silencios. Su manera de andar. Pero si le decías don Ricardo te salía rápidamente con alguna cosa que te destruía de risa, como para recordarte y recordarse a sí mismo que él era un Cómico, lo que en nuestra profesión es un poco ser el Guerrero que Combate la Pena. Y la acaba, pero siempre se lleva algo de él.
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Esa mañana era la primera del Quijote. Yo sólo grabaría esa mañana. Al día siguiente tendrían otra sesión, siempre con Ricardo y Enrique, pero en escenas con otros actores. Después de los nervios, la risa, las indicaciones y la sorpresa, comenzamos a grabar. Y después de ver que no desentonaba lo que estaba yo haciendo- qué susto-, me relajé un poco más y comencé a escuchar mejor a los supercolegas con los que estaba compartiendo cabina. Recuerdo que estaba Mario Velásquez y toda su humanidad, espontaneidad y carisma. Bruno Odar y su garganta de las Mil Voces Verosímiles. Wendy Vásquez y su voz profunda, clara y verdadera. Enrique Victoria y toda su creatividad, genialidad, experiencia, locura y libertad. Y Ricardo Fernández con su...
Qué tenía Ricardo?! Qué era, que no podía dejar de escucharlo... parecía tan sencillo lo que hacía y a la vez algo me decía que habrían pocas cosas tan difíciles de hacer, como la que él estaba haciendo en ese momento. Algo estaba haciendo, pero en algún lugar no estaba actuando. Tal vez es el personaje, pensé. El hecho de ser narrador hace que tengas que ser neutral, y sí, en esa ocasión más o menos por allí iba la cosa. Pero había algo en su voz. Un hilo de oro que me permitía verlo todo en mi propia pantalla, como un filtro único, particular, muy humano, cálido, bellísimo.
Cómo haces eso? Le pregunto. Qué cosa? Me pregunta él. Eso que haces, le expliqué. El sonrió. Hay que escuchar, me dijo. Pero a quién?, le pregunto, Tu no actúas con nadie, tu estás jugando sólo. Y entonces me lo dijo, Tienes que escuchar a toda la gente. A todas esas personas que te estarán oyendo. * . Algo sucedió entonces en mi cerebro. Me imaginé multitudes como captadas por una toma aérea, como las del Señor de los Anillos en sus guerras. La cámara corrió como un halcón o como un rayo a travez de todo el país, de toda su geografía. Me imaginé a la gente en la selva, sentada en su canoa escuchando la radio. A la gente en la puna alta, los pastores, los mineros escuchando la radio.
Todas y cada una de las personas.
Me dió vértigo y casi me desmayo, en esa época todavía no lo sabía pero ya estaba en cinta. Fue muy emocionante. Se lo conté. El, que me conocía, sonrió. Y seguimos hablando de eso algunos segundos más, luego tuvimos que hacer silencio para terminar la toma. Después salimos a escucharla. Quedó bien. Tuvimos sanguchitos y cocacola . Y quedamos en vernos la semana siguiente, para grabar la próxima novela que, naturalmente, no recuerdo cuál fue. Ese secreto fue el último regalo de Ricardo. La semana siguiente ya no pudo ir a grabar, porque ya no estaba más en ningún sitio en esta tierra.
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Eter.
Silencio.
Secreto suspendido en la ionósfera.
Gravitando
entre
satélites.
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viernes, 26 de septiembre de 2008
Planeta Prozac
Después de comerme un delicioso chicharrón de pollo casero, con papitas fritas tiernas , arroz y dosis insalubres de mayonesa, ketchup e inkacola, salgo a fumar en la noche fría bajo la luna ausente. Sólo porque me da placer. Mi hermano, que es deportista y economista de la de Lima, se fastidia conmigo y me dice que me estoy matando cada día con todo lo que fumo. Yo, que nací fumando, que estudié en la católica, peor aún, teatro, peor aún, cuando la escuela de teatro estaba en el Jr. Camaná y no en el fino campus, le digo que lo que da cáncer es la culpa, la envidia y pensar en ello, y prendo algo. Cualquier cosa. Algo. Se que sólo me gano su secreto desprecio y que tal vez- y sólo tal vez- tenga razón, pero que monos, salgo a fumar a sentir la noche, la tarde, lo que sea, como ahora.
Me doy cuenta que con el tiempo, me he convertido en una suerte de escapista profesional. Le huyo a la depre, a la angustia, a la fatalidad. No porque sea muy alegre, sino más bien en un largo proceso de aprendizaje de cómo olvidar la sombra de la que vengo. A la que voy. En la que estuve. Y todo eso. Incluso en las cosas pequeñas. Si me golpeo la cabeza, por ejemplo, cosa que me ha pasado con demasiada frecuencia. Si me golpeo la cabeza, tengo dos opciones. O me relajo, o me jodo el día. Si decido molestarme me arrugo, me enfermo, me frustro y de alguna manera lo asocio a todas y cada una de las desgracias que me aquejan. Así que lo ignoro. Au mierda. Me sobo. Si dolió mucho me río un poco y me siento sexy como Marlon Brando. Si duele mucho mucho desarrollo una suerte de happening, una performance en vivo que libere mi voz y cuerpo de la tensión del dolor. Y luego lo olvido. Olvido. Olvido todo, mucho, no sé cuánto.
Tengo diarios multicolores con cosas pegadas, por ejemplo , entradas a conciertos, etiquetas de cervezas que bebí, tickets de viaje, pelos, cualquier cosa. Mi novio dice que estoy preparando mi bitácora para cuando pierda definitivamente la memoria. Yo me río triste, me río prozac. Y en el fondo de mi ojo el recuerdo del último día. El hombre que soy yo y somos todos. Sólo. Polvo. Desaparecimos todos y ya no quedan memorias, egos, no queda nada. Sólo presente. Sólo este hombre último y el viento que deja la tierra cuando rueda. Me río triste. Me río prozac. Y paso a otra cosa que no le joda a una el día. Y que me haga olvidar el último día, la soledad global. El momento en el que el último hombre se da cuenta de lo absurdo, del frenesí, la carrera inútil en la que andábamos, salgamos a jugar con los perros, algo que no le joda a una la tarde, fumar, ver el cielo, ver un pájaro, olvidar.
Y así, he venido escapándo de cosas serias, como el Prozac. Me asombra que una persona como yo nunca haya tomado antidepresivos. Francamente, les tengo miedo. Le tengo miedo a la comodidad, a la mentira, a la sedación del impulso vital. Muy probablemente los antidepresivos no tengan nada que ver con esto hoy. Tal vez me quedé en los 80´s cuando los antidepresivos eran para los que arrarstraban la postguerra. Yo sólo he visto a gente que amaba entrar en espirales de euforia y luego pena y siempre mentira y cobardía asolapada, yo no quiero pepas, me dan miedo, más que el Kuko.
Yo escribo en este blog, entre otros, porque me da placer. Me place escribir, y tener una razón para escribir, y saber que tengo con quién compartirlos me hace sentir como cuándo estaba en el colegio y me quedaba después de clases en el Bequeriano. El Bequeriano, le habíamos puesto, porque era insoportablemene rosa y de baños incómodos. Poco claros. Con ángulos que estresaban la vista. El café no era tan malo, y la compañia de primera. Allí me juntaba con tres de mis mejores amigos. Un poeta y dos chicas artistas en potencia y en formación. Eran mis mejores amigos. Y lo siguen siendo. De los más inteligentes, los más cercanos, los más queridos. Ahora, tres de ellos compartimos psicóloga, y dos de ellos ya toman antidepresivos. Y yo no sé muy bien por dónde ni cuándo me entran estas ganas de llorar cuando pienso en eso. No sé si es mi niña chica, la que está adentro, al quedar clara y confirmada la pena bajo receta. O si es que temo que ellos se alejen de mí porque yo no tomo pepas. Como si se tratara de drogas nuevas en una nueva etapa. Tómate un ayahusaska, hubiera dicho Wise dr. K.. Pero en algún lugar la pena fue demasiada, ya no quedó espacio para la broma ni mucho menos para el desenfreno. Y a tus pies, el abismo. ..
Ahora me sonríen hermosos, bellísimos, únicos, desde sus ojos calmos. Por fin serenos. Me miran quietos desde su propio mar. Desde su barco lejano. Sonríen y su sonrisa quieta me da pánico.
No se por qué.
No se si los he perdido. No se si los he perdido sólo por un tiempo. No se si he empezado a perderlos para siempre, O si vamos a juntanos y darnos el reencuentro al otro lado de la corriente, después del mar de la realidad. O tal vez sólo sonríen tristes porque saben lo que pienso. Tal vez ni sonríen tristes, y sólo me parece.
Debe ser eso.
Debe
ser
eso.
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Me doy cuenta que con el tiempo, me he convertido en una suerte de escapista profesional. Le huyo a la depre, a la angustia, a la fatalidad. No porque sea muy alegre, sino más bien en un largo proceso de aprendizaje de cómo olvidar la sombra de la que vengo. A la que voy. En la que estuve. Y todo eso. Incluso en las cosas pequeñas. Si me golpeo la cabeza, por ejemplo, cosa que me ha pasado con demasiada frecuencia. Si me golpeo la cabeza, tengo dos opciones. O me relajo, o me jodo el día. Si decido molestarme me arrugo, me enfermo, me frustro y de alguna manera lo asocio a todas y cada una de las desgracias que me aquejan. Así que lo ignoro. Au mierda. Me sobo. Si dolió mucho me río un poco y me siento sexy como Marlon Brando. Si duele mucho mucho desarrollo una suerte de happening, una performance en vivo que libere mi voz y cuerpo de la tensión del dolor. Y luego lo olvido. Olvido. Olvido todo, mucho, no sé cuánto.
Tengo diarios multicolores con cosas pegadas, por ejemplo , entradas a conciertos, etiquetas de cervezas que bebí, tickets de viaje, pelos, cualquier cosa. Mi novio dice que estoy preparando mi bitácora para cuando pierda definitivamente la memoria. Yo me río triste, me río prozac. Y en el fondo de mi ojo el recuerdo del último día. El hombre que soy yo y somos todos. Sólo. Polvo. Desaparecimos todos y ya no quedan memorias, egos, no queda nada. Sólo presente. Sólo este hombre último y el viento que deja la tierra cuando rueda. Me río triste. Me río prozac. Y paso a otra cosa que no le joda a una el día. Y que me haga olvidar el último día, la soledad global. El momento en el que el último hombre se da cuenta de lo absurdo, del frenesí, la carrera inútil en la que andábamos, salgamos a jugar con los perros, algo que no le joda a una la tarde, fumar, ver el cielo, ver un pájaro, olvidar.
Y así, he venido escapándo de cosas serias, como el Prozac. Me asombra que una persona como yo nunca haya tomado antidepresivos. Francamente, les tengo miedo. Le tengo miedo a la comodidad, a la mentira, a la sedación del impulso vital. Muy probablemente los antidepresivos no tengan nada que ver con esto hoy. Tal vez me quedé en los 80´s cuando los antidepresivos eran para los que arrarstraban la postguerra. Yo sólo he visto a gente que amaba entrar en espirales de euforia y luego pena y siempre mentira y cobardía asolapada, yo no quiero pepas, me dan miedo, más que el Kuko.
Yo escribo en este blog, entre otros, porque me da placer. Me place escribir, y tener una razón para escribir, y saber que tengo con quién compartirlos me hace sentir como cuándo estaba en el colegio y me quedaba después de clases en el Bequeriano. El Bequeriano, le habíamos puesto, porque era insoportablemene rosa y de baños incómodos. Poco claros. Con ángulos que estresaban la vista. El café no era tan malo, y la compañia de primera. Allí me juntaba con tres de mis mejores amigos. Un poeta y dos chicas artistas en potencia y en formación. Eran mis mejores amigos. Y lo siguen siendo. De los más inteligentes, los más cercanos, los más queridos. Ahora, tres de ellos compartimos psicóloga, y dos de ellos ya toman antidepresivos. Y yo no sé muy bien por dónde ni cuándo me entran estas ganas de llorar cuando pienso en eso. No sé si es mi niña chica, la que está adentro, al quedar clara y confirmada la pena bajo receta. O si es que temo que ellos se alejen de mí porque yo no tomo pepas. Como si se tratara de drogas nuevas en una nueva etapa. Tómate un ayahusaska, hubiera dicho Wise dr. K.. Pero en algún lugar la pena fue demasiada, ya no quedó espacio para la broma ni mucho menos para el desenfreno. Y a tus pies, el abismo. ..
Ahora me sonríen hermosos, bellísimos, únicos, desde sus ojos calmos. Por fin serenos. Me miran quietos desde su propio mar. Desde su barco lejano. Sonríen y su sonrisa quieta me da pánico.
No se por qué.
No se si los he perdido. No se si los he perdido sólo por un tiempo. No se si he empezado a perderlos para siempre, O si vamos a juntanos y darnos el reencuentro al otro lado de la corriente, después del mar de la realidad. O tal vez sólo sonríen tristes porque saben lo que pienso. Tal vez ni sonríen tristes, y sólo me parece.
Debe ser eso.
Debe
ser
eso.
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martes, 23 de septiembre de 2008
Kojudópolis en la TV, -can yu bilibit?
Pues sí, vamos a salir en TV, en el programa de la Jime en canal 6, Mesa de Noche. La nota es acerca de nuestra amada Kapital Kojudópolis. Les aviso cuando sepa qué día es.
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Se siente raro...
pero bien.
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Se siente raro...
pero bien.
martes, 16 de septiembre de 2008
Registro Fotográfico 4
Registro gatográfico 3 y 3/4
Selección fotográfica 2
Nueva propuesta en el Juanito para sus clientes premium...Dos más y nos vamos!!!

Cuidado con lo que le digas a tus hijos. Ya no son tiempos de jugar con el avión.

Este cerdo de apellido Mc Cain calza finísimas zapatillas de piel de vaca. La chamarra a juego y el vaso de leche lo esperan en el Backstage.
Acaso ustedes son los únicos que pueden beber y vestir vaca? Preguntó el influyente cerdito, indignado. Si ustedes pueden, yo también.
El Sorete de la Semana - y El ke se salva de la kloaka
Si. A veces nuestro maravilloso contexto nos inspira a ideas maravillosas. Gracias a la Maskota de Kojudópolis hemos llegado a la conclusión de que ya es hora de hacer un merecido tributo a ciertos personajes de nuestra gran, polifacética, multikultural urbe, la Tierra.
Así que akí comienza nuestra galería de Soretes y Salvados de la Kloaka.
Estuvo fácil empezar la de Soretes. Cierre Ud. los ojos y piense en un imbécil. Con todos los matices y sutilezas que el vocablo exige. Quién flota en su retina? Naturalmente, Arbustito Jr. Su gestito de sorpresa, sus orejas extra desarrolladas, producto de la paranoia, su miradita de sigo jugando con mis tanques en mi backyard, su ternito extra fino, extra verde, extra caro, extra grande para él, sus labiecitos estúpidos, disimuladamente tensos, medianos, propios de quién nunca supo decir esta boca es mía. Todo en él es infaníl y estúpido, casi cándido, lo que lo haría más bien candidato al más necesitado de protección, si no fuera porque el aún adolescente juega a matar gente en cualquier lugar del mundo que se oponga a su sobreentendida hegemonía.
Primer Sorete, por su nivel de responsabilidad en la Historia Actual: Mr Arbustito Jr.
El segundo, el ke se Salva de la Kloaka, parecía más difícil de escoger, sobre todo porque a uno lo agarra el nepotismo y termina queriendo poner a sus patas, a sus viejos, etc. Pero esta semana este joven de zapatos feos, ese que dicen los literatos que ha hecho plata ventilando las historias de sus partes pudendas, aquel del estilista ausente (es cierto, envalentonado por un buen cóctel medicado) le ha dicho a su jefe las cuatro verdades que necesitaba oír por señal abierta. Y encima lo han censurado, para beneficio de su popularidad en toda américa Latina. Nos alegramos de que no se calle....jajajajxxx...me acabo de imaginar a su jefe en su casa, antes de levantarlo del aire, preguntándose... Por qué no te callas??? Jajajaxx.
De esta manera, repito, queda inaugaurada la galería de Soretes y Salvados de la Kloaka de Kojudópolis.
Un aplauso, por favor.
domingo, 14 de septiembre de 2008
Lo que salió en el Comercio de La Noche Arabe
La amnesia de la bella durmiente
EN EL ESCENARIO DEL INSTITUTO GOETHE SE LLEVA A ESCENA UN BUEN EJEMPLO DEL TEATRO MÁS JOVEN ALEMÁN JUGANDO CON EL SUEÑO Y LA REALIDAD, JORGE VILLANUEVA LLEVA A ESCENA LA OBRA DE ROLAND SCHIMMELPFENNIG
Por Enrique Planas
La de Francisca podría ser la historia que sigue al último cuento compendiado en el libro de "Las mil y una noches": incapaz de recordar, ella habita en un pequeño departamento en el séptimo piso de un edificio multifamiliar, igual a todos los que se erigen en el saturado barrio de una ciudad sin nombre. No tiene más memoria que la inmediata: la mudanza a su nueva habitación y su amistad con Fátima, con quien comparte el alquiler. Francisca es incapaz de recordar que en el pasado fue una princesa árabe. Sin embargo, las costumbres de su olvidado abolengo siguen definiendo sus actos: cada atardecer, después de la meticulosa ducha, ella se echará a dormir delicadamente en el sillón de la sala. Y mientras ella descansa, tres hombres la desean: un vecino voyeurista que la observa desde la ventana del edificio de enfrente, el novio de su compañera de departamento y el conserje, quien, al descubrirla en medio de un trabajo de gasfitería, querrá despertarla con un beso, como en cualquier cuento de hadas.
Este relato de oriental encanto nos cuenta "La noche árabe" ("Die arabische nacht" en su versión original), obra del dramaturgo alemán Roland Schimmelpfennig (Gotinga, 1967), que se inscribe en el proyecto del Instituto Goethe de difundir la producción del teatro contemporáneo del país del Rin. En efecto, la más reciente producción del grupo Ópalo, por estrenarse mañana, es una obra muy representativa de la producción de una generación joven de autores alemanes interesados más en profundizar en el interior de los personajes que en contar grandes historias. "Aunque es desconocido entre nosotros, Schimmelpfennig es un autor con mucha presencia en Europa, y su obra ha comenzado a presentarse en América Latina", explica Jorge Villanueva, director de esta pieza que teje con delicadeza historias al filo del sueño y de la vigilia. "Esta incide especialmente en los conflictos interiores. No hay grandes historias. Lo más interesante es lo que sucede dentro de cada personaje y cómo se establecen sus relaciones", añade el director, que confiesa su especial interés por mostrar cómo los personajes verbalizan sus pensamientos en una línea distinta al diálogo convencional.
Para Villanueva "La noche árabe" utiliza el planteamiento cercano al cuento oriental como contemporánea alegoría de la actual realidad europea. "Se trata de una obra muy inteligente, muy bien escrita y muy difícil de llevar a escena", explica. "En ella encontramos temas urbanos y actuales, como el de la soledad de las personas frente a la inmensa urbe; la obra critica a una sociedad cada vez más moderna e individualista", añade el director, quien ha sabido reunir a un afiatado equipo de actores formado por Kareen Spano, Elsa Olivero, Marcello Rivera, Diego Lombardi y Juan Carlos Morón. Todos ellos acabarán imbuidos en el sueño de esta bella durmiente contemporánea.
Ya Saben. No Vayan.
K.
EN EL ESCENARIO DEL INSTITUTO GOETHE SE LLEVA A ESCENA UN BUEN EJEMPLO DEL TEATRO MÁS JOVEN ALEMÁN JUGANDO CON EL SUEÑO Y LA REALIDAD, JORGE VILLANUEVA LLEVA A ESCENA LA OBRA DE ROLAND SCHIMMELPFENNIG
Por Enrique Planas
La de Francisca podría ser la historia que sigue al último cuento compendiado en el libro de "Las mil y una noches": incapaz de recordar, ella habita en un pequeño departamento en el séptimo piso de un edificio multifamiliar, igual a todos los que se erigen en el saturado barrio de una ciudad sin nombre. No tiene más memoria que la inmediata: la mudanza a su nueva habitación y su amistad con Fátima, con quien comparte el alquiler. Francisca es incapaz de recordar que en el pasado fue una princesa árabe. Sin embargo, las costumbres de su olvidado abolengo siguen definiendo sus actos: cada atardecer, después de la meticulosa ducha, ella se echará a dormir delicadamente en el sillón de la sala. Y mientras ella descansa, tres hombres la desean: un vecino voyeurista que la observa desde la ventana del edificio de enfrente, el novio de su compañera de departamento y el conserje, quien, al descubrirla en medio de un trabajo de gasfitería, querrá despertarla con un beso, como en cualquier cuento de hadas.
Este relato de oriental encanto nos cuenta "La noche árabe" ("Die arabische nacht" en su versión original), obra del dramaturgo alemán Roland Schimmelpfennig (Gotinga, 1967), que se inscribe en el proyecto del Instituto Goethe de difundir la producción del teatro contemporáneo del país del Rin. En efecto, la más reciente producción del grupo Ópalo, por estrenarse mañana, es una obra muy representativa de la producción de una generación joven de autores alemanes interesados más en profundizar en el interior de los personajes que en contar grandes historias. "Aunque es desconocido entre nosotros, Schimmelpfennig es un autor con mucha presencia en Europa, y su obra ha comenzado a presentarse en América Latina", explica Jorge Villanueva, director de esta pieza que teje con delicadeza historias al filo del sueño y de la vigilia. "Esta incide especialmente en los conflictos interiores. No hay grandes historias. Lo más interesante es lo que sucede dentro de cada personaje y cómo se establecen sus relaciones", añade el director, que confiesa su especial interés por mostrar cómo los personajes verbalizan sus pensamientos en una línea distinta al diálogo convencional.
Para Villanueva "La noche árabe" utiliza el planteamiento cercano al cuento oriental como contemporánea alegoría de la actual realidad europea. "Se trata de una obra muy inteligente, muy bien escrita y muy difícil de llevar a escena", explica. "En ella encontramos temas urbanos y actuales, como el de la soledad de las personas frente a la inmensa urbe; la obra critica a una sociedad cada vez más moderna e individualista", añade el director, quien ha sabido reunir a un afiatado equipo de actores formado por Kareen Spano, Elsa Olivero, Marcello Rivera, Diego Lombardi y Juan Carlos Morón. Todos ellos acabarán imbuidos en el sueño de esta bella durmiente contemporánea.
Ya Saben. No Vayan.
K.
miércoles, 10 de septiembre de 2008
lunes, 8 de septiembre de 2008
La Noche Arabe en el Goethe

Bueno ésta es mi bebé. Es una temporada corta así que no se la pierdan. La obra es realmente loca y bella. Vamos jueves , viernes y sábados de septiembre, a las 8pm. Sólo septiembre. El instituto peruano-alemán queda en el Jr. Nazca, al lado de Canal N, a una cuadra del ministerio de trabajo.
Francisca es , tal vez, el personaje más entrañable que me ha tocado vivir hasta ahora.
Los invito a descubrir los misterios de oriente.
No vayan.
sábado, 6 de septiembre de 2008
Feliz Cumpleaños
Me susurra mi novio antes de echarse a dormir. Hoy, como ayer, como los últimos dos meses, estuve ensayando. Mañana estreno La Noche Arabe en el Goethe, y como debe ser, casi me olvido que también es mi santo.
Hoy- el Maligno sabe como armar la rumba-,se presenta el segundo disco, gratis, entrada libre, en el Sargent Peppers de mi banda amada Sabor y Control. Van a ir muchos amigos, lo sé. Tenía tantas ganas de ir que he escuchado todo el día mi disco de Héctor Lavoe. Pero se cómo es. Se cómo soy. Una cerveza no existe. No existe rumbear sólo hasta la una. No existe no cantar, no gritar, no contar eufórica a los amigos todo lo que ha pasado y a gritos deciles antes de la primera chela q los quiero, que los adoro, que son lo máximo.
Nada. Mañana se estrena.
Mañana llega Francisca. Algún lugar entre Cobain y el Agua, pasando entre los gatos y los alacranes del desierto. Llega Francisca para ustedes. Yo le digo cariñosamente la Paca, ella se ríe a veces. La Paca. Ya nació, ya nos conocemos. Ya nos hemos visto los ojos a través del espejo. Espectacular. Cada personaje llega con su propio canto y un mensaje a descifrar.
Pero mañana me corresponde pisar firme, pisar tierra y concentrarme y relajarme y me conzco y una chela son siempre seis, yo no voy na´. A dormir.
Mi novio me recogió del teatro, me llevó hacia Huacondo a través de la ciudad de Lima, húmeda, dormida. A la altura del cerro partido detuvo el auto porque el celular que temblaba en su nalga izquierda le avisaba que ya era mi santo. Feliz cumpleaños, me dice, y juega con que se le jodió el carburador al bolocho. Mentira. Es que quiere sacar algo. No mis lectoras rosas, no es un anillo. Pero si son unas joyitas, hermosas, tréboles azules y plata, oriente, buena suerte. Veníamos escuchando a Lavoe. Y estuve feliz de saber que me iba a casa. Porque mañana, mañana hay que estrenar. Pero mientras escuchaba al flaco, me entró el barco y me los llevé a todos, cuánto los extraño, siempre, tanto. Mis amigos, mis hermanos. Félix, Emilio, Cherman, Pablo. El Poeta, la Jime, la Cola. La Silvi. Primer cumpleaños sin la Silvi. Me llamará? La Laura. La Nole. Jimy, Mares, todas y cada una de las caras del Juanito. Todos están aquí conmigo.
Tengo sueño, Lima está húmeda y mañana se estrena.
El sábado al Juano.
Man darf Die Arabishe Nacht von Ronald Schimmelpfenning in der Goethe Institut Jr. Nazca weiss ich nicht wo, neben Canal 6, in der nahe der Campo de Marte sehen. Danke schön. Aufiedersehn. Gute nacht. Ich mag pisco sour.
Hoy- el Maligno sabe como armar la rumba-,se presenta el segundo disco, gratis, entrada libre, en el Sargent Peppers de mi banda amada Sabor y Control. Van a ir muchos amigos, lo sé. Tenía tantas ganas de ir que he escuchado todo el día mi disco de Héctor Lavoe. Pero se cómo es. Se cómo soy. Una cerveza no existe. No existe rumbear sólo hasta la una. No existe no cantar, no gritar, no contar eufórica a los amigos todo lo que ha pasado y a gritos deciles antes de la primera chela q los quiero, que los adoro, que son lo máximo.
Nada. Mañana se estrena.
Mañana llega Francisca. Algún lugar entre Cobain y el Agua, pasando entre los gatos y los alacranes del desierto. Llega Francisca para ustedes. Yo le digo cariñosamente la Paca, ella se ríe a veces. La Paca. Ya nació, ya nos conocemos. Ya nos hemos visto los ojos a través del espejo. Espectacular. Cada personaje llega con su propio canto y un mensaje a descifrar.
Pero mañana me corresponde pisar firme, pisar tierra y concentrarme y relajarme y me conzco y una chela son siempre seis, yo no voy na´. A dormir.
Mi novio me recogió del teatro, me llevó hacia Huacondo a través de la ciudad de Lima, húmeda, dormida. A la altura del cerro partido detuvo el auto porque el celular que temblaba en su nalga izquierda le avisaba que ya era mi santo. Feliz cumpleaños, me dice, y juega con que se le jodió el carburador al bolocho. Mentira. Es que quiere sacar algo. No mis lectoras rosas, no es un anillo. Pero si son unas joyitas, hermosas, tréboles azules y plata, oriente, buena suerte. Veníamos escuchando a Lavoe. Y estuve feliz de saber que me iba a casa. Porque mañana, mañana hay que estrenar. Pero mientras escuchaba al flaco, me entró el barco y me los llevé a todos, cuánto los extraño, siempre, tanto. Mis amigos, mis hermanos. Félix, Emilio, Cherman, Pablo. El Poeta, la Jime, la Cola. La Silvi. Primer cumpleaños sin la Silvi. Me llamará? La Laura. La Nole. Jimy, Mares, todas y cada una de las caras del Juanito. Todos están aquí conmigo.
Tengo sueño, Lima está húmeda y mañana se estrena.
El sábado al Juano.
Man darf Die Arabishe Nacht von Ronald Schimmelpfenning in der Goethe Institut Jr. Nazca weiss ich nicht wo, neben Canal 6, in der nahe der Campo de Marte sehen. Danke schön. Aufiedersehn. Gute nacht. Ich mag pisco sour.
viernes, 22 de agosto de 2008
EL MUNDO SEGÚN CASCIARI
Esto me lo ha envíado Jenny, una alumna divertida. El autor es argentino, actualmente corresponsal de EL PAÍS de España. Esta es su interpretación de la relación entre países.
EL MUNDO SEGÚN CASCIARI > Por Hernán Casciari.
Leí una vez que la Argentina no es mejor ni peor que España, sólo más joven. Me gustó esa teoría y entonces inventé un truco para descubrir la edad de los países basándome en el sistema 'Perro''. Desde chicos nos explicaron que para saber si un perro era joven o viejo había que multiplicar su edad biológica por 7. En el caso de los países hay que dividir su edad histórica entre 14 para saber su correspondencia humana. ¿Confuso? En este artículo pongo algunos ejemplos reveladores.
Argentina nació en 1816, por lo tanto ya tiene 190 años. Si lo dividimos entre 14, Argentina tiene 'humanamente' alrededor de 13 años y medio, o sea, está en la edad del pavo. Es rebelde, pajera, no tiene memoria, contesta sin pensar y está llena de acné (¿será por eso que le dicen el granero del mundo? Casi todos los países de América Latina tienen la misma edad y, como pasa siempre en esos casos, forman pandillas. La pandilla del Mercosur son cuatro adolescentes que tienen un conjunto de rock. Ensayan en un garaje, hacen mucho ruido y jamás han sacado un disco.
Venezuela, que ya tiene tetitas, está a punto de unirse a ellos para hacer los coros. En realidad, como la mayoría de las chicas de su edad, quiere tener sexo, en este caso con Brasil, que tiene 14 años y el miembro grande.
México también es adolescente, pero con ascendente indígena. Por eso se ríe poco y no fuma ni un inofensivo porro, como el resto de sus amiguitos, sino que mastica peyote, y se junta con Estados Unidos, un retrasado mental de 17, que se dedica a atacar a los chicos hambrientos de 6 añitos en otros continentes.
En el otro extremo está la China milenaria. Si dividimos sus 1,200 años por 14 obtenemos una señora de 85, conservadora, con olor a pipí de gato, que se la pasa comiendo arroz porque no tiene -por ahora- para comprarse una dentadura postiza. La China tiene un nieto de 8 años, Taiwán, que le hace la vida imposible. Está divorciada desde hace rato de Japón, un viejo cascarrabias, que se juntó con Filipinas, una jovencita pendeja, que siempre está dispuesta a cualquier aberración a cambio de dinero.
Después, están los países que acaban de cumplir la mayoría de edad y salen a pasear en el BMW del padre. Por ejemplo, Australia y Canadá, típicos países que crecieron al amparo de papá Inglaterra y mamá Francia, con una educación estricta y concheta, y que ahora se hacen los locos. Australia es una pendeja de poco más de 18 años, que hace topless y tiene sexo con Sudáfrica; mientras que Canadá es un chico gay emancipado, que en cualquier momento adopta al bebé Groenlandia para formar una de esas familias alternativas que están de moda.
Francia es una separada de 36 años, más puta que las gallinas, pero muy respetada en el ámbito profesional. Tiene un hijo de apenas 6 años: Mónaco, que va camino de ser puto o bailarín... o ambas cosas. Es amante esporádica de Alemania, camionero rico que está casado con Austria, que sabe que es cornuda, pero no le importa.
Italia es viuda desde hace mucho tiempo. Vive cuidando a San Marino y al Vaticano, dos hijos católicos idénticos a los mellizos de los Flanders. Estuvo casada en segundas nupcias con Alemania (duraron poco: tuvieron a Suiza), pero ahora no quiere saber nada con los hombres. A Italia le gustaría ser una mujer como Bélgica: abogada, independiente, que usa pantalón y habla de política de tú a tú con los hombres (Bélgica también fantasea a veces con saber preparar espaguettis).
España es la mujer más linda de Europa (posiblemente Francia le haga sombra, pero pierde espontaneidad por usar tanto perfume). Anda mucho en tetas y va casi siempre borracha. Generalmente se deja follar por Inglaterra y después hace la denuncia. España tiene hijos por todas partes (casi todos de 13 años), que viven lejos. Los quiere mucho, pero le molesta que, cuando tienen hambre, pasen una temporada en su casa y le abran la nevera.
Otro que tiene hijos desperdigados es Inglaterra. Sale en barco por la noche, se tira a las pendejas y a los nueve meses aparece una isla nueva en alguna parte del mundo. Pero no se desentiende de ella. En general las islas viven con la madre, pero Inglaterra les da de comer. Escocia e Irlanda, los hermanos de Inglaterra que viven en el piso de arriba, se pasan la vida borrachos y ni siquiera saben jugar al fútbol. Son la vergüenza de la familia.
Suecia y Noruega son dos lesbianas de casi 40 años, que están buenas de cuerpo, a pesar de la edad, pero no le dan bola a nadie. Cojen y trabajan, pues son licenciadas en algo. A veces hacen trío con Holanda (cuando necesitan porro); otras, le histeriquean a Finlandia, que es un tipo medio andrógino de 30 años, que vive solo en un ático sin amueblar y se la pasa hablando por el móvil con Corea.
Corea (la del sur) vive pendiente de su hermana esquizoide. Son mellizas, pero la del norte tomó líquido amniótico cuando salió del útero y quedó estúpida. Se pasó la infancia usando pistolas y ahora, que vive sola, es capaz de cualquier cosa. Estados Unidos, el retrasadito de 17, la vigila mucho, no por miedo, sino porque le quiere quitar sus pistolas.
Israel es un intelectual de 62 años que tuvo una vida de mierda. Hace unos años, Alemania, el camionero, no lo vio y se lo llevó por delante. Desde ese día Israel se puso como loco. Ahora, en vez de leer libros, se lo pasa en la terraza tirándole piedras a Palestina, que es una chica que está lavando la ropa en la casa de al lado.
Irán e Irak eran dos primos de 16 que robaban motos y vendían los repuestos, hasta que un día le robaron un repuesto a la motoneta de Estados Unidos y se les acabó el negocio. Ahora se están comiendo los mocos.
El mundo estaba bien así, hasta que un día Rusia se juntó (sin casarse) con la Perestroika y tuvieron como docena y media de hijos. Todos raros, algunos mongólicos, otros esquizofrénicos. Hace una semana, y gracias a un despelote con tiros y muertos, los habitantes serios del mundo descubrimos que hay un país que se llama Kabardino-Balkaria. Un país con bandera, presidente, himno, flora, fauna...y ¡hasta gente! A mí me da un poco de miedo que aparezcan países de corta edad, así, de repente. Que nos enteremos de costado y que, incluso, tengamos que poner cara de que ya sabíamos, para no quedar como ignorantes Y yo me pregunto: ¿Por qué siguen naciendo países, si los que hay todavía No funcionan?
EL MUNDO SEGÚN CASCIARI > Por Hernán Casciari.
Leí una vez que la Argentina no es mejor ni peor que España, sólo más joven. Me gustó esa teoría y entonces inventé un truco para descubrir la edad de los países basándome en el sistema 'Perro''. Desde chicos nos explicaron que para saber si un perro era joven o viejo había que multiplicar su edad biológica por 7. En el caso de los países hay que dividir su edad histórica entre 14 para saber su correspondencia humana. ¿Confuso? En este artículo pongo algunos ejemplos reveladores.
Argentina nació en 1816, por lo tanto ya tiene 190 años. Si lo dividimos entre 14, Argentina tiene 'humanamente' alrededor de 13 años y medio, o sea, está en la edad del pavo. Es rebelde, pajera, no tiene memoria, contesta sin pensar y está llena de acné (¿será por eso que le dicen el granero del mundo? Casi todos los países de América Latina tienen la misma edad y, como pasa siempre en esos casos, forman pandillas. La pandilla del Mercosur son cuatro adolescentes que tienen un conjunto de rock. Ensayan en un garaje, hacen mucho ruido y jamás han sacado un disco.
Venezuela, que ya tiene tetitas, está a punto de unirse a ellos para hacer los coros. En realidad, como la mayoría de las chicas de su edad, quiere tener sexo, en este caso con Brasil, que tiene 14 años y el miembro grande.
México también es adolescente, pero con ascendente indígena. Por eso se ríe poco y no fuma ni un inofensivo porro, como el resto de sus amiguitos, sino que mastica peyote, y se junta con Estados Unidos, un retrasado mental de 17, que se dedica a atacar a los chicos hambrientos de 6 añitos en otros continentes.
En el otro extremo está la China milenaria. Si dividimos sus 1,200 años por 14 obtenemos una señora de 85, conservadora, con olor a pipí de gato, que se la pasa comiendo arroz porque no tiene -por ahora- para comprarse una dentadura postiza. La China tiene un nieto de 8 años, Taiwán, que le hace la vida imposible. Está divorciada desde hace rato de Japón, un viejo cascarrabias, que se juntó con Filipinas, una jovencita pendeja, que siempre está dispuesta a cualquier aberración a cambio de dinero.
Después, están los países que acaban de cumplir la mayoría de edad y salen a pasear en el BMW del padre. Por ejemplo, Australia y Canadá, típicos países que crecieron al amparo de papá Inglaterra y mamá Francia, con una educación estricta y concheta, y que ahora se hacen los locos. Australia es una pendeja de poco más de 18 años, que hace topless y tiene sexo con Sudáfrica; mientras que Canadá es un chico gay emancipado, que en cualquier momento adopta al bebé Groenlandia para formar una de esas familias alternativas que están de moda.
Francia es una separada de 36 años, más puta que las gallinas, pero muy respetada en el ámbito profesional. Tiene un hijo de apenas 6 años: Mónaco, que va camino de ser puto o bailarín... o ambas cosas. Es amante esporádica de Alemania, camionero rico que está casado con Austria, que sabe que es cornuda, pero no le importa.
Italia es viuda desde hace mucho tiempo. Vive cuidando a San Marino y al Vaticano, dos hijos católicos idénticos a los mellizos de los Flanders. Estuvo casada en segundas nupcias con Alemania (duraron poco: tuvieron a Suiza), pero ahora no quiere saber nada con los hombres. A Italia le gustaría ser una mujer como Bélgica: abogada, independiente, que usa pantalón y habla de política de tú a tú con los hombres (Bélgica también fantasea a veces con saber preparar espaguettis).
España es la mujer más linda de Europa (posiblemente Francia le haga sombra, pero pierde espontaneidad por usar tanto perfume). Anda mucho en tetas y va casi siempre borracha. Generalmente se deja follar por Inglaterra y después hace la denuncia. España tiene hijos por todas partes (casi todos de 13 años), que viven lejos. Los quiere mucho, pero le molesta que, cuando tienen hambre, pasen una temporada en su casa y le abran la nevera.
Otro que tiene hijos desperdigados es Inglaterra. Sale en barco por la noche, se tira a las pendejas y a los nueve meses aparece una isla nueva en alguna parte del mundo. Pero no se desentiende de ella. En general las islas viven con la madre, pero Inglaterra les da de comer. Escocia e Irlanda, los hermanos de Inglaterra que viven en el piso de arriba, se pasan la vida borrachos y ni siquiera saben jugar al fútbol. Son la vergüenza de la familia.
Suecia y Noruega son dos lesbianas de casi 40 años, que están buenas de cuerpo, a pesar de la edad, pero no le dan bola a nadie. Cojen y trabajan, pues son licenciadas en algo. A veces hacen trío con Holanda (cuando necesitan porro); otras, le histeriquean a Finlandia, que es un tipo medio andrógino de 30 años, que vive solo en un ático sin amueblar y se la pasa hablando por el móvil con Corea.
Corea (la del sur) vive pendiente de su hermana esquizoide. Son mellizas, pero la del norte tomó líquido amniótico cuando salió del útero y quedó estúpida. Se pasó la infancia usando pistolas y ahora, que vive sola, es capaz de cualquier cosa. Estados Unidos, el retrasadito de 17, la vigila mucho, no por miedo, sino porque le quiere quitar sus pistolas.
Israel es un intelectual de 62 años que tuvo una vida de mierda. Hace unos años, Alemania, el camionero, no lo vio y se lo llevó por delante. Desde ese día Israel se puso como loco. Ahora, en vez de leer libros, se lo pasa en la terraza tirándole piedras a Palestina, que es una chica que está lavando la ropa en la casa de al lado.
Irán e Irak eran dos primos de 16 que robaban motos y vendían los repuestos, hasta que un día le robaron un repuesto a la motoneta de Estados Unidos y se les acabó el negocio. Ahora se están comiendo los mocos.
El mundo estaba bien así, hasta que un día Rusia se juntó (sin casarse) con la Perestroika y tuvieron como docena y media de hijos. Todos raros, algunos mongólicos, otros esquizofrénicos. Hace una semana, y gracias a un despelote con tiros y muertos, los habitantes serios del mundo descubrimos que hay un país que se llama Kabardino-Balkaria. Un país con bandera, presidente, himno, flora, fauna...y ¡hasta gente! A mí me da un poco de miedo que aparezcan países de corta edad, así, de repente. Que nos enteremos de costado y que, incluso, tengamos que poner cara de que ya sabíamos, para no quedar como ignorantes Y yo me pregunto: ¿Por qué siguen naciendo países, si los que hay todavía No funcionan?
jueves, 31 de julio de 2008
Feliz 28
Mientras el delincuente Fujimori pactaba con el Apra, nosotros veíamos y comentábamos a Leisy nosequechicha usando la bandera de mimosa.
Algo me recordó al 28 de julio de hace unos 10 años, cuando desaparecía gente y curiosamente, en los diarios sólo veíamos calatas colosales en primera plana.
Feliz 28 Perú.
No te duermas nomás.
Algo me recordó al 28 de julio de hace unos 10 años, cuando desaparecía gente y curiosamente, en los diarios sólo veíamos calatas colosales en primera plana.
Feliz 28 Perú.
No te duermas nomás.
martes, 22 de julio de 2008
domingo, 20 de julio de 2008
Au revoir
Arrivederci.
Hasta prontito.
Kojudópolis.
9 meses.
Así pasa.
Volveremos.
Muchas gracias.
Abrazos.
K.
Hasta prontito.
Kojudópolis.
9 meses.
Así pasa.
Volveremos.
Muchas gracias.
Abrazos.
K.
domingo, 6 de julio de 2008
viernes, 4 de julio de 2008
lunes, 30 de junio de 2008
Dancin´with Jimena Lindo

Fuera de cosas, no se pueden perder este (casi) unipersonal. Bellísimo. No sólo porque la Jimena es, en efecto, Linda, ni porque haya sido bailarina de ballet antes, ni porque sea famosa, ni porque tenga muchos amigos. Sino porque es humana, inteligente y está buscando, y el trabajo está muy bueno, y brilla....
.
.
3 únicas funciones.
4, 5, 6 de julio 2008.
Precios barranquinos. (En Miraflores!)
IMPORTANTE: 7.00 pm
domingo, 29 de junio de 2008
Adrenalina
El jueves arranqué mi VW con intenciones de ir desde Huachipaland, donde me encontraba, hasta Barranco, a ver Los Arboles Mueren de Pie en el Mocha Graña. Cuando llegué al cruce de primavera con Intihuatana, me encontré con uno de esos peruanos que la siguen cagando y metiendo su carro por la vía por donde nadie mete el suyo por que se llama berma. Metía su pico violento contra el auto que estaba delante mío, que no le había dado pase. Ya me toca acercarme y veo, es una mujer. Una mujer sólo unos 10 años mayor que yo. No me gustó su actitud, el hecho de que se soplara la cola que le correspondía hacer y peor aun, que no contenta con su demostración de porqué el Perú no va al mundial, metiera el pico de su carro con tamaña insolencia. Juro que había quedado a dos centímetros del auto que estaba delante mío.
Así que cuando me toca luz verde, arranco. La tía mete su caña. Freno. Saco la cabeza para ver mi auto. Le hago una seña, oye, casi me chocas el carro. Veo que la tía rápida se incorpora. Hijaeputa. Va a avanzar . Se kaga en mí. Ni kagando. Me abro y avanzo, y en el camino me parece oír una suerte de plumb, algo sordo y poco grave.
Avanzo. Pienso en el golpe. Diviso un tombo. No tengo brevete. Siento en el culo un besito, un golpeteo. Reconozco. No puede ser. Me kago de risa. Espejo retrovisor. Es ella. Detrás mío. Me da pellizcones con su sedán gris, besitos en el parachoque guerrerísimo de VW que lo ha resisitido todo. Qué risa. Qué mierda haces, tía. Yo peso. Me bendicen los santos. Qué haces. Me ve reír. Sigue golpeando. Cree que voy a ceder, a pisar el palito. No sabes que lejos estoy de ti, niña. Qué mierda golpeteas mi parachoques, no ves que para eso existe, cómo me van a joder tus besitos, guagua. La visualicé como un patito insolente picoteando con su pico plano mi cola, otorongo confirmado y veterano. Niña. Hace cuánto que no follas. Me río. Me río más porque mi risa te jode. No lo hago por joderte. Lo hago por provocarte, por cuestionarte. Que no es lo mismo. Luz verde. Avanzo. Sin prisa. Tu no estás en competencia conmigo. Pasa nomás. Pasas. Sobreparas. Tenías que dejarme ver tu cara de niña arruinada. Tenías que bajar tu luna para escupirme tu verdad y decirme, feroz Bien perra, ah! bien perra...!
Río ahora sorprendida. Me da ternura tu inconciencia. Porque la perra eras tú ahí metiéndote en la cola ajena, intimidando con tu locura a los otros autos, golpeando los cuartos traseros de mi máquina provocativamente... Te falta cachar, le dije, ordinarísima, por que intuí que así en crudo era más efectivo para ella, por el hecho mismo de ser un vocablo imposible en su aparato vocal. No se lo dije con maldad. Es más, casi le paso la tarjeta de mi hombre que es terapeuta, pero podía interpretarlo como una chanza, y de eso no se trata. Realmente, le faltaba follar. Soñar. Arriesgar. Sentir.
Luz verde. La niña gris mete su carro para adelantarme. A esta altura ya me reí bastante. Le hago el saludo hindú y le deseo buen karma en su camino. Pasa dejándome encajonada en el cruce. Yo estoy escuchando reggaeton. Son las 7. 30 de la noche. Estoy llendo al teatro para ver la obra que ha dirigido una alumna. Mi vida es bella. Pienso en la niña y río, adrenalina. Sigue la curva. Es que ése cruce joeputa tiene como cuatro semáforos. La tía rabietas gira también hacia la izquierda, va a tomar Intihuatana. Evito encontrármela en el cruce pero es inútil y, kósmikamente, termino yo detrás de ella. Me ve por el retrovisor. Me río. Ya ves perra, pienso. Todo lo q va vuelve. Tengo la oportunidad de atacarla. Pero ya estoy grande. El karma es lo que importa. La dejo pasar. Pero quiere el destino que nos encontremos en el rompemuelle. Baja la luna entonces y me dice, Sí, sí, sigue con tus reggaetoneros... Sorpresa y risa, nuevamente.
Lo que sigue, es de película. Entramos a Intihuatana. Le dejo pasar. Voy rápido, pero no tanto, no lo necesito. La intuyo. La niña en cambio acelera, se sorprende de no ser perseguida, me espera. Toma el centro de la calle por si intento pasar. Yo no intetaré pasar. Usted no está en competencia conmigo. Me espera. La intuyo. Frena en seco. Reacciona el otorongo. Río. Tía loca. Avanza. No corro. Llega el rompemuelles, allí te alcanzo. Has conseguido encenderme, ya estaba dispuesta a dejarte ir. En el rompemuelles riendo te lo digo, Como quieras, pero yo follo. Adelantas enfurecida. Quieres cerrarme el paso de nuevo. A mi izquierda tu furia. A la derecha un camión. Calculo. Años de billar. Acelero y paso. Quedo dos autos delante tuyo. Y río.
Estoy temblando. Voy por calles de Surco y estoy temblando. Voy por calles de barranco y sigo temblando. Creo que he tenido mi primera riña automovilística. Llego al teatro. No hay función, señorita, sólo de viernes a domingo. Naturalmente. Salgo a fumar un cigarro. Recién puedo fumar. Me pregunto qué pasó. Me pregunto a dónde tendría que llegar doña Ácida, que estaba tan apurada.
Pasó una ambulancia.
Me encontré deseando que no fuera para ella.
Así que cuando me toca luz verde, arranco. La tía mete su caña. Freno. Saco la cabeza para ver mi auto. Le hago una seña, oye, casi me chocas el carro. Veo que la tía rápida se incorpora. Hijaeputa. Va a avanzar . Se kaga en mí. Ni kagando. Me abro y avanzo, y en el camino me parece oír una suerte de plumb, algo sordo y poco grave.
Avanzo. Pienso en el golpe. Diviso un tombo. No tengo brevete. Siento en el culo un besito, un golpeteo. Reconozco. No puede ser. Me kago de risa. Espejo retrovisor. Es ella. Detrás mío. Me da pellizcones con su sedán gris, besitos en el parachoque guerrerísimo de VW que lo ha resisitido todo. Qué risa. Qué mierda haces, tía. Yo peso. Me bendicen los santos. Qué haces. Me ve reír. Sigue golpeando. Cree que voy a ceder, a pisar el palito. No sabes que lejos estoy de ti, niña. Qué mierda golpeteas mi parachoques, no ves que para eso existe, cómo me van a joder tus besitos, guagua. La visualicé como un patito insolente picoteando con su pico plano mi cola, otorongo confirmado y veterano. Niña. Hace cuánto que no follas. Me río. Me río más porque mi risa te jode. No lo hago por joderte. Lo hago por provocarte, por cuestionarte. Que no es lo mismo. Luz verde. Avanzo. Sin prisa. Tu no estás en competencia conmigo. Pasa nomás. Pasas. Sobreparas. Tenías que dejarme ver tu cara de niña arruinada. Tenías que bajar tu luna para escupirme tu verdad y decirme, feroz Bien perra, ah! bien perra...!
Río ahora sorprendida. Me da ternura tu inconciencia. Porque la perra eras tú ahí metiéndote en la cola ajena, intimidando con tu locura a los otros autos, golpeando los cuartos traseros de mi máquina provocativamente... Te falta cachar, le dije, ordinarísima, por que intuí que así en crudo era más efectivo para ella, por el hecho mismo de ser un vocablo imposible en su aparato vocal. No se lo dije con maldad. Es más, casi le paso la tarjeta de mi hombre que es terapeuta, pero podía interpretarlo como una chanza, y de eso no se trata. Realmente, le faltaba follar. Soñar. Arriesgar. Sentir.
Luz verde. La niña gris mete su carro para adelantarme. A esta altura ya me reí bastante. Le hago el saludo hindú y le deseo buen karma en su camino. Pasa dejándome encajonada en el cruce. Yo estoy escuchando reggaeton. Son las 7. 30 de la noche. Estoy llendo al teatro para ver la obra que ha dirigido una alumna. Mi vida es bella. Pienso en la niña y río, adrenalina. Sigue la curva. Es que ése cruce joeputa tiene como cuatro semáforos. La tía rabietas gira también hacia la izquierda, va a tomar Intihuatana. Evito encontrármela en el cruce pero es inútil y, kósmikamente, termino yo detrás de ella. Me ve por el retrovisor. Me río. Ya ves perra, pienso. Todo lo q va vuelve. Tengo la oportunidad de atacarla. Pero ya estoy grande. El karma es lo que importa. La dejo pasar. Pero quiere el destino que nos encontremos en el rompemuelle. Baja la luna entonces y me dice, Sí, sí, sigue con tus reggaetoneros... Sorpresa y risa, nuevamente.
Lo que sigue, es de película. Entramos a Intihuatana. Le dejo pasar. Voy rápido, pero no tanto, no lo necesito. La intuyo. La niña en cambio acelera, se sorprende de no ser perseguida, me espera. Toma el centro de la calle por si intento pasar. Yo no intetaré pasar. Usted no está en competencia conmigo. Me espera. La intuyo. Frena en seco. Reacciona el otorongo. Río. Tía loca. Avanza. No corro. Llega el rompemuelles, allí te alcanzo. Has conseguido encenderme, ya estaba dispuesta a dejarte ir. En el rompemuelles riendo te lo digo, Como quieras, pero yo follo. Adelantas enfurecida. Quieres cerrarme el paso de nuevo. A mi izquierda tu furia. A la derecha un camión. Calculo. Años de billar. Acelero y paso. Quedo dos autos delante tuyo. Y río.
Estoy temblando. Voy por calles de Surco y estoy temblando. Voy por calles de barranco y sigo temblando. Creo que he tenido mi primera riña automovilística. Llego al teatro. No hay función, señorita, sólo de viernes a domingo. Naturalmente. Salgo a fumar un cigarro. Recién puedo fumar. Me pregunto qué pasó. Me pregunto a dónde tendría que llegar doña Ácida, que estaba tan apurada.
Pasó una ambulancia.
Me encontré deseando que no fuera para ella.
lunes, 23 de junio de 2008
Dulcinea en el Cuzco
La primera vez que la ví fue de día, en la cuesta de San Blas. O como ella la llamaría luego, en Blas cómo te cuesta la cuesta, o cuesta de no te resbales. Tenía el pelo rasta y rojo fuego, como una enorme melena ardiente. Varios aretes en las orejas y uno en la nariz. Y vestía de colores. De muchos colores. Había algo guerrero en ella. Algo que me recordaba a las Amazonas. Feroces. Pintadas de colores y con plumas de guacamayo, irreverentes, risueñas. Cuando la ví, sentí en mi nariz el lugar donde me llamaba mi propio arete. Descubrí que lo que quería era un arete y no un tatuaje. Aunque Dul ya tenía un tatuaje. Una media luna en la vejiga.
De entrada, algo me echó para atrás con ella. No sé si fue su franqueza fulminante de bonaerense o mi naturaleza competitiva. Recordé. Que mis mejores amigas, todas, me habían generado en un inicio una sensación de rabia y desconfianza. Competencia. Así que, iniciando en Cuzco mi camino hacia la luz, cerré los ojos y traté de bloquear todas mis emanaciones negativas. Porque la chica que tenía enfrente me daba una tremenda curiosidad. Y la extraña senseación de A tí tengo que conocerte, en esta vida, eres tú un tambo en mi camino.
Se llamaba Dulcinea Segura. Yo ya de saque le agradezco a Dios que me de la oportunidad de conocer a una chica en la tierra que se llame Dulcinea Segura, y que sea real. Eso ya representa para mí un hecho surrealista, una puerta dimensional hacia el realismo mágico. Nos hicimos uña y carne.
Dul es cuatro años mayor que yo. Maestrísima. Buey de tierra y tauro. Creo que al inicio no le hice mucha gracia porque ella es una guerrera y yo llevaba grabada en la cara la miseria, el abuso, la rabiá. Recuerdos grises. De ella aprendí muchas cosas. Aprendí que la gente se viste constantemente de gris o negro por dos únicas razones: o porque está deprimida, o porque tiene miedo de conocer sus propios colores. Aprendí que tenía que caminar derecha, porque había algo en mi cuerpo que se llamaba columna vertebral, que había que cuidarla, que servía para bailar y saltar y hacer montones de cosas increíbles que yo no conocía o había olvidado. Me enseñó el camino de la magia, de la luz, de la lógica. Del silencio. Del komplot contra el ego. Propio y reinante. Que caminar con la frente en alto era importante, por que es lo que desea un padre de sus hijos. Que hay que ser valiente. Que hay que tener coraje. Que es preciso viajar, buscar, callar, amar, reír, comer, ser. Que lo único real es éste instante y eso. Tampoco sabemos. Que el único que sabe es el corazón porque en él habita la luz del Kosmos, la creación perfecta, el Gran Amor. Y que tiene formas de comunicarse contigo, a través del kosmos mismo y de todas las otras creaturas. Porque todas llevan la misma luz en el corazón. Y estamos conectados todos, como una gran éter-net.
Tengo demasiado que decir acerca de Dul. Le estoy muy agradecida. Nunca olvido sus colores combativos sobre el fondo de las paredes cuzqueñas de piedra.
Después de Cuzco, Dul se vino conmigo a Lima. Hizo grandes migas con mi viejo. Mi mami la botó de la casa. Lo que era previsible. Dul me estaba enseñando las formas femeninas del combate en la vida, y eso no podía gustarle a mamá, porque implicaba marcarle una distancia y un límite a ella misma. Dul me invitó a seguir el viaje con ella hasta San Andrés, pasando por el parque Tayrona en Santa Marta, Colombia, un lugar donde hay gente que vive calata por elección, selva y mar caribe, levantas la mano y almuerzas mango y cosas del género. Me hacía mucha ilusión el viaje, pero después de ocho meses en Cuzco no hay como no se te afine la intuición y decidí quedarme. Es mi tiempo de estudiar, pensé. Mi familia puede necesitarme. Y efectivamente, ese año le dió un infarto a mi vieja y mi papá se cayó del tercer piso. Gracias a Dios no me agarraron esos accidentes en el paraíso tropical, sin poder volver rapidito, porque nuestro oficio en ese tiempo era ser performers callejeras y artesanas de parche al piso, y así no hay quien viaje rápido, viajas lindo, pero nunca se sabe cuándo ni cómo volverás.
Así que Dulcinea desapareció de mi vida cotidiana. Pero nos escribíamos. Me encantaba recibir sus cartas desde cualquier punto en Latinoamérica. Cuando el correo se esperaba semanas y era en papel y con dibujitos del sitio de donde venía la carta . Un día volvió a Argentina. Duró poco y se fué a Barcelona, buscando la vanguardia. Cuando la volví a ver, ocho años después en Barcelona, ya ella había notado que la vanguardia estaba en Argentina y no en España, y ya se moría de ganas de volver. Estaba delgada y era madre de una bebita maravillosa. Ya no tenía el pelo de leona. Ahora era una leona.
Sólo tuve dos contactos intensos durante el tiempo en que le perdí le rastro, en sueños.
En uno, yo era una gitana vieja que se llama Catalina del Tiempo, un personaje que creé en la escuela de teatro, basado en María, la madre de calle de la que ya hablé. Y ella, Dul, era otra gitana vieja, vieja. Nos encontramos a la orilla del mar, al borde de un desierto ardiente a medio día. Ví de lejos sus ojos amarillos acercarse y la reconocí de inmediato. Hermana. Cuánto tiempo. Nos tomamos las manos y seguimos caminando juntas ahora, regresando sobre mis pasos.
Otro sueño fue un tiempo después, cuando yo ya no quería despertar más. Era difícil para mí explicar la magnitud de lo que estaba viviendo. Intento ser digna además, así que nadie se dió cuenta de lo que me pasaba. Quería no despertar. En esos días soñé con Dul. Otra vez nos encontramos en la orilla de una playa. Pero ésta vez éramos jóvenes. El cielo y el mar eran de color rojo. Escarlata. El mar estaba muy bravo y desde la orilla, vimos una barquita que pasaba cruzando. Quién es? Nos preguntamos. Inmediatamente después me ví a mi misma remando en la barca que cruzaba el mar imposible. Y la voz de Dul en mi oído, preguntando Tanto así?
Tanto, le respondo.
Yo empecé a bailar flamenco por que ella me inspiró y me dió confianza. Y ella, al ver la miseria con patas que yo era, y que aún así me podía parar en un escenario, se motivó también a explorar más a fondo el teatro.
Cuando la volví a ver, en España, yo le decía Dul, esto me lo enseñaste tú, y esto otro también, y ella no recordaba.
Sólo por eso, es más maestra.
De entrada, algo me echó para atrás con ella. No sé si fue su franqueza fulminante de bonaerense o mi naturaleza competitiva. Recordé. Que mis mejores amigas, todas, me habían generado en un inicio una sensación de rabia y desconfianza. Competencia. Así que, iniciando en Cuzco mi camino hacia la luz, cerré los ojos y traté de bloquear todas mis emanaciones negativas. Porque la chica que tenía enfrente me daba una tremenda curiosidad. Y la extraña senseación de A tí tengo que conocerte, en esta vida, eres tú un tambo en mi camino.
Se llamaba Dulcinea Segura. Yo ya de saque le agradezco a Dios que me de la oportunidad de conocer a una chica en la tierra que se llame Dulcinea Segura, y que sea real. Eso ya representa para mí un hecho surrealista, una puerta dimensional hacia el realismo mágico. Nos hicimos uña y carne.
Dul es cuatro años mayor que yo. Maestrísima. Buey de tierra y tauro. Creo que al inicio no le hice mucha gracia porque ella es una guerrera y yo llevaba grabada en la cara la miseria, el abuso, la rabiá. Recuerdos grises. De ella aprendí muchas cosas. Aprendí que la gente se viste constantemente de gris o negro por dos únicas razones: o porque está deprimida, o porque tiene miedo de conocer sus propios colores. Aprendí que tenía que caminar derecha, porque había algo en mi cuerpo que se llamaba columna vertebral, que había que cuidarla, que servía para bailar y saltar y hacer montones de cosas increíbles que yo no conocía o había olvidado. Me enseñó el camino de la magia, de la luz, de la lógica. Del silencio. Del komplot contra el ego. Propio y reinante. Que caminar con la frente en alto era importante, por que es lo que desea un padre de sus hijos. Que hay que ser valiente. Que hay que tener coraje. Que es preciso viajar, buscar, callar, amar, reír, comer, ser. Que lo único real es éste instante y eso. Tampoco sabemos. Que el único que sabe es el corazón porque en él habita la luz del Kosmos, la creación perfecta, el Gran Amor. Y que tiene formas de comunicarse contigo, a través del kosmos mismo y de todas las otras creaturas. Porque todas llevan la misma luz en el corazón. Y estamos conectados todos, como una gran éter-net.
Tengo demasiado que decir acerca de Dul. Le estoy muy agradecida. Nunca olvido sus colores combativos sobre el fondo de las paredes cuzqueñas de piedra.
Después de Cuzco, Dul se vino conmigo a Lima. Hizo grandes migas con mi viejo. Mi mami la botó de la casa. Lo que era previsible. Dul me estaba enseñando las formas femeninas del combate en la vida, y eso no podía gustarle a mamá, porque implicaba marcarle una distancia y un límite a ella misma. Dul me invitó a seguir el viaje con ella hasta San Andrés, pasando por el parque Tayrona en Santa Marta, Colombia, un lugar donde hay gente que vive calata por elección, selva y mar caribe, levantas la mano y almuerzas mango y cosas del género. Me hacía mucha ilusión el viaje, pero después de ocho meses en Cuzco no hay como no se te afine la intuición y decidí quedarme. Es mi tiempo de estudiar, pensé. Mi familia puede necesitarme. Y efectivamente, ese año le dió un infarto a mi vieja y mi papá se cayó del tercer piso. Gracias a Dios no me agarraron esos accidentes en el paraíso tropical, sin poder volver rapidito, porque nuestro oficio en ese tiempo era ser performers callejeras y artesanas de parche al piso, y así no hay quien viaje rápido, viajas lindo, pero nunca se sabe cuándo ni cómo volverás.
Así que Dulcinea desapareció de mi vida cotidiana. Pero nos escribíamos. Me encantaba recibir sus cartas desde cualquier punto en Latinoamérica. Cuando el correo se esperaba semanas y era en papel y con dibujitos del sitio de donde venía la carta . Un día volvió a Argentina. Duró poco y se fué a Barcelona, buscando la vanguardia. Cuando la volví a ver, ocho años después en Barcelona, ya ella había notado que la vanguardia estaba en Argentina y no en España, y ya se moría de ganas de volver. Estaba delgada y era madre de una bebita maravillosa. Ya no tenía el pelo de leona. Ahora era una leona.
Sólo tuve dos contactos intensos durante el tiempo en que le perdí le rastro, en sueños.
En uno, yo era una gitana vieja que se llama Catalina del Tiempo, un personaje que creé en la escuela de teatro, basado en María, la madre de calle de la que ya hablé. Y ella, Dul, era otra gitana vieja, vieja. Nos encontramos a la orilla del mar, al borde de un desierto ardiente a medio día. Ví de lejos sus ojos amarillos acercarse y la reconocí de inmediato. Hermana. Cuánto tiempo. Nos tomamos las manos y seguimos caminando juntas ahora, regresando sobre mis pasos.
Otro sueño fue un tiempo después, cuando yo ya no quería despertar más. Era difícil para mí explicar la magnitud de lo que estaba viviendo. Intento ser digna además, así que nadie se dió cuenta de lo que me pasaba. Quería no despertar. En esos días soñé con Dul. Otra vez nos encontramos en la orilla de una playa. Pero ésta vez éramos jóvenes. El cielo y el mar eran de color rojo. Escarlata. El mar estaba muy bravo y desde la orilla, vimos una barquita que pasaba cruzando. Quién es? Nos preguntamos. Inmediatamente después me ví a mi misma remando en la barca que cruzaba el mar imposible. Y la voz de Dul en mi oído, preguntando Tanto así?
Tanto, le respondo.
Yo empecé a bailar flamenco por que ella me inspiró y me dió confianza. Y ella, al ver la miseria con patas que yo era, y que aún así me podía parar en un escenario, se motivó también a explorar más a fondo el teatro.
Cuando la volví a ver, en España, yo le decía Dul, esto me lo enseñaste tú, y esto otro también, y ella no recordaba.
Sólo por eso, es más maestra.
miércoles, 18 de junio de 2008
jueves, 5 de junio de 2008
Huelga General de Saboteadores- 1er Reporte
He descubierto cuatro estaciones en mi ciclo de vida, dada la observación día a día de los saboteadores internos.
1. Los días Beethoven:
En los que me encuentro irascible, casi violenta en el tráfico, exigente, perfeccionista y metafísicamente un poco sorda a mi sabia voz interior. Días en los que casi no me soporto y en los que tengo que tener cuidado de mí. Profunda capacidad de crítica y observación. Nulidad creativa. Frustración.
2. Los días Vallejianos:
Postariores a los días de Beethoven, se caracterizan por una profunda melancolía y una gran capacidad de percepción del sufrimiento humano cotidiano. Creativamente dolorosos. Sensación gris, húmeda y fría en el alma. Añorar de las tardes de sol de abril. Al terminar esta etapa me enfermo. De cualquier cosa, pero me enfermo seguro.

3. Los días de la Iluminación:
Una vez que pasa la semana de Vallejo, llegan los días de la iluminación. Es un despertar en mi ánimo, una suerte de primavera. Poderosa y efímera. Etapa creativa óptima. Ganas y posibilidad de trabajar eficientemente en lo cotidiano, efectividad, que le dicen. Revaloración de mí, de mi entorno y de todas mis posibilidades. Sensación de bienestar, combinada con un poco de vergüenza por la falta de fé del tiempo de Beethoven.
1. Los días Beethoven:En los que me encuentro irascible, casi violenta en el tráfico, exigente, perfeccionista y metafísicamente un poco sorda a mi sabia voz interior. Días en los que casi no me soporto y en los que tengo que tener cuidado de mí. Profunda capacidad de crítica y observación. Nulidad creativa. Frustración.
2. Los días Vallejianos:
Postariores a los días de Beethoven, se caracterizan por una profunda melancolía y una gran capacidad de percepción del sufrimiento humano cotidiano. Creativamente dolorosos. Sensación gris, húmeda y fría en el alma. Añorar de las tardes de sol de abril. Al terminar esta etapa me enfermo. De cualquier cosa, pero me enfermo seguro.

3. Los días de la Iluminación:
Una vez que pasa la semana de Vallejo, llegan los días de la iluminación. Es un despertar en mi ánimo, una suerte de primavera. Poderosa y efímera. Etapa creativa óptima. Ganas y posibilidad de trabajar eficientemente en lo cotidiano, efectividad, que le dicen. Revaloración de mí, de mi entorno y de todas mis posibilidades. Sensación de bienestar, combinada con un poco de vergüenza por la falta de fé del tiempo de Beethoven.
Profundamente inspirados y creativos, llenos de energía y voluntad humanista. Días en los que emprendo proyectos y empiezo a escribir obras (que luego abandono en los días Beethoven). Me provoca salir, ver gente y hasta beber una cervezas. Creo profundamente. En todo.
domingo, 1 de junio de 2008
Los jeans de una transgresora requeteputa
Empezó el invierno. Mis jeans preferidos (deben tener por lo menos 7 años) finalmente se rompieron. Claro que ya estaban manchados, y desflecados e impresentables. Pero tan suavecitos. Terminaron de ceder al paso del tiempo reventando en el lugar que los descalifica para siempre, el culo. Siempre se me rompen los jeanes en el rabo. Mi novio, dulcísimo, me dice, claro, como a las argentinas. Hermoso él. A mi no me parece raro porque ando siempre sentándome en el suelo.
El hecho es que esto me recordó mi adolescencia. Mis jeanes rotos en el culo determinaron muchas cosas. Naturalmente, nunca los he roto yo, se rompían solos. Pero ayer pude ir al Jockey y comprarme unos nuevos, lindos, suavecitos. Ya no se me filtraría el invierno en lugar tan cálido. Tenía el dinero para mis jeans.
Durante toda mi adolescencia no tuve un mango. Mi viejo me enseñó a ser una mujer digna. Mientras tuve que ser pobre aprendí a pintar mi ropa, a ponerle parches creativos y de hecho aplicaba el vintage con cosas compradas en Tacora o sacadas del clóset de mis viejos. Nunca fuí una pobre con ropita nueva- sospechso- . No es muy agradable no tener plata y de adolescente es jodido. Mi viejito era amigo del director del cole y acabé allí milagrosamente, pero el medio en que vives tiene sus propias reglas, y en el que vivía yo, mis jeanes rotos sólo significaban una cosa: transgresión de requeteputa.
Les ponía parches que tarde o temprano se salían, la tela se corría y los huecos terminaban siendo monumentales. Mi propio papito me decía pero K., porqué no botas ésos jeans. Antes habíamos tenido muchísima plata y tal vez mi viejito en ese tiempo todavía no podía darse cuenta de que no cambiaba mis jeans no por transgresora requeteputa, sino porque simplemente, no tenía otra cosa qué ponerme.
Decía que así me gustaban. No quería darle lugar a la gente para hablar de nosotros a nuestras espaldas. Y de hecho los prefería a los panalones que podía tan generosamente cederme alguna tía. No olvidemos que era adolescente. Hubiera podido escoger muchas otras cosas. Robar, putear. Trabajé, pero nunca me alcanzó para comprarme un jean. Politos, como mucho. De chico te explotan mal. Pero es curioso cómo la mayoría de las personas no veían eso. Veían a una terca transgresora requeteputa.
*
Es curioso.
Cómo ahora tengo dinero para comprarme jeans nuevos en el Jockey.
A veces sin embargo, me parece que algunas personas aun me vieran como si tuviera puestos mis viejos jeanes rotos en el culo para siempre.
*
En todo caso: sigo prefiriendo mis jeanes rotos que su infinita maldad e hipocresía. Requeteputas ustedes, las que se casan por plata, las que esperan un buen partido, las que se enamoran por los regalos, las que hacen ñoña a otras mujeres por ponerse cosas que ustedes jamás se atreverían.
*
Transgresora, si, supongo que sí.
Requeteputa, sólo con mi novio.
*
Un abrazo a todas esas personas que siguieron siendo mis amigas a pesar de la estupidez del mundo. Gracias. Gracias de verdad. Ustedes son lo máximo.
El hecho es que esto me recordó mi adolescencia. Mis jeanes rotos en el culo determinaron muchas cosas. Naturalmente, nunca los he roto yo, se rompían solos. Pero ayer pude ir al Jockey y comprarme unos nuevos, lindos, suavecitos. Ya no se me filtraría el invierno en lugar tan cálido. Tenía el dinero para mis jeans.
Durante toda mi adolescencia no tuve un mango. Mi viejo me enseñó a ser una mujer digna. Mientras tuve que ser pobre aprendí a pintar mi ropa, a ponerle parches creativos y de hecho aplicaba el vintage con cosas compradas en Tacora o sacadas del clóset de mis viejos. Nunca fuí una pobre con ropita nueva- sospechso- . No es muy agradable no tener plata y de adolescente es jodido. Mi viejito era amigo del director del cole y acabé allí milagrosamente, pero el medio en que vives tiene sus propias reglas, y en el que vivía yo, mis jeanes rotos sólo significaban una cosa: transgresión de requeteputa.
Les ponía parches que tarde o temprano se salían, la tela se corría y los huecos terminaban siendo monumentales. Mi propio papito me decía pero K., porqué no botas ésos jeans. Antes habíamos tenido muchísima plata y tal vez mi viejito en ese tiempo todavía no podía darse cuenta de que no cambiaba mis jeans no por transgresora requeteputa, sino porque simplemente, no tenía otra cosa qué ponerme.
Decía que así me gustaban. No quería darle lugar a la gente para hablar de nosotros a nuestras espaldas. Y de hecho los prefería a los panalones que podía tan generosamente cederme alguna tía. No olvidemos que era adolescente. Hubiera podido escoger muchas otras cosas. Robar, putear. Trabajé, pero nunca me alcanzó para comprarme un jean. Politos, como mucho. De chico te explotan mal. Pero es curioso cómo la mayoría de las personas no veían eso. Veían a una terca transgresora requeteputa.
*
Es curioso.
Cómo ahora tengo dinero para comprarme jeans nuevos en el Jockey.
A veces sin embargo, me parece que algunas personas aun me vieran como si tuviera puestos mis viejos jeanes rotos en el culo para siempre.
*
En todo caso: sigo prefiriendo mis jeanes rotos que su infinita maldad e hipocresía. Requeteputas ustedes, las que se casan por plata, las que esperan un buen partido, las que se enamoran por los regalos, las que hacen ñoña a otras mujeres por ponerse cosas que ustedes jamás se atreverían.
*
Transgresora, si, supongo que sí.
Requeteputa, sólo con mi novio.
*
Un abrazo a todas esas personas que siguieron siendo mis amigas a pesar de la estupidez del mundo. Gracias. Gracias de verdad. Ustedes son lo máximo.
Pérdida triste, triste...
Ha muerto el padre de uno de mis más entrañables amigos. De un cáncer fulminante que ha dejado a todos sorprendidos, pero que a la vez ha dado tiempo para la despedida. No soy capaz de imaginar el dolor que pueden estar pasando mi amigo y su familia. Yo me quedé con las ganas de abrazar a este señor bueno, como dice mi amigo J. el mejor de los amigos y un padre tan de lujo como el mío. Sólo que este señor también era esposo de su señora de toda la vida. Un tipo generoso siempre lleno de buen humor. Me quedé con ganas de darle un abrazo, y el último recuerdo que tengo de él es el de su voz en el teléfono, yo imaginando su rostro sonriente, casi sintiendo su abrazo. Porque era una de esas personas que te están abrazando todo el tiempo, sólo que no lo demuestran por que son de formas correctas...
Mi amigo el Poeta, está seguro de que se volverán a encontrar en otra vida.
Tiene sentido.
A mi me faltan fuerzas a veces para creer con fé en nada (en eso estamos trabajando).
Pero si hay algo en lo que creo es en tu fuerza y tu voluntad, J.
Salud por el reencuentro, por el abrazo inmenso y sin tiempo, por el sol dorado que teñirá tus lágrimas de alegría, sus canas, todos los recuerdos.
Tengo que escribir. Por que de hablar, no tendría palabras.
Mi amigo el Poeta, está seguro de que se volverán a encontrar en otra vida.
Tiene sentido.
A mi me faltan fuerzas a veces para creer con fé en nada (en eso estamos trabajando).
Pero si hay algo en lo que creo es en tu fuerza y tu voluntad, J.
Salud por el reencuentro, por el abrazo inmenso y sin tiempo, por el sol dorado que teñirá tus lágrimas de alegría, sus canas, todos los recuerdos.
Tengo que escribir. Por que de hablar, no tendría palabras.
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